Notas de la revista

Batista: "Mi estilo es el antiguo"

- por Redacción EG: 28/04/2011 -

El técnico de la Selección, en una charla a fondo con los periodistas de El Gráfico. La filosofía de juego. La Copa América y su proyección. La situación de Tevez. El recambio generacional. Messi, Mascherano y la capitanía. Los problemas de fondo.

Nota publicada en la edición abril 2011 de la revista El Gráfico

BATISTA, de 48 años, ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 08.

-¿Es muy estresante ser DT de la Selección?

-Según cómo lo tomes. Trato de asumirlo con tranquilidad y seriedad. No soy un obsesivo, separo el fútbol de mi vida privada. Es una responsabilidad muy grande, sé la exigencia que hay, pero trato de mantener un equilibrio.

-¿Cambió tu relación con la gente común?

-Me manejo como lo hice siempre. No cambié yo, sino la visión de la gente hacia mí. Ahora soy otro personaje.

-¿Te piden jugadores?
-Sí, y los escucho. El otro día uno me gritó “¡Citá a Bertoglio!”. Y soy sincero: Bertoglio es un jugador que me gusta pero se me había pasado. Y ese grito me lo recordó.

-¿Y entonces?
-Agarré mi libreta y lo anoté. Escucho y no tengo problemas en quedarme charlando con la gente, mientras sea de fútbol.

-¿Qué mensaje te tiran?
-Lo primero que te piden es ganar la Copa América, pero muchos mensajes son para que continúe de la misma forma. “Seguí así”, me dicen, y es lo que me da más fuerza.

-¿Qué sería “seguí así”?
-La tranquilidad que hay hoy en la Selección. Me devuelven el mensaje que yo tiro: serenidad, paz, no meterme en problemas, no polemizar. Hay que terminar con eso.

-La gente te pide la Copa, pero vos dijiste que el objetivo es el Mundial, como si la Copa no fuera tan valiosa.
-Que yo quiera más a Fulano, no quiere decir que a Mengano no lo quiera. Que el Mundial sea lo más importante, no significa que la Copa no sea valiosa. Tenemos que ganarla, lo necesitamos como impulso. Está dentro de un proceso que va al 2014 y sería el reencuentro con la gente antes de las Eliminatorias y el Mundial.

-¿Puede ser como la Euro que logró España y después le sirvió para ganar el Mundial?
-Es un impulso. Tengo una forma de pensar sobre cómo se debe jugar al fútbol. Nosotros trataremos de jugar así, que no es la forma en que se está jugando en la Argentina. Para impulsar el proyecto, necesitás un resultado. La Copa es ideal para ganarla y apoyar el cambio que pretendo. Nos dejaría trabajar más tranquilos, con la confianza y el convencimiento del jugador para seguir con el proyecto y llegar bien al Mundial.

-¿Cómo definirías ese estilo que te gusta?
-El antiguo, el nuestro. La esencia del fútbol argentino hoy la tienen el Barcelona y España. Creo mucho en los jugadores, son lo más importante, más allá de una táctica. Físicamente deben estar bien, pero no hay que poner lo físico por sobre lo técnico. En el fútbol argentino se prioriza mucho eso. No se analiza, se explica todo desde el resultado.

-Para vos, la mejor táctica sería la técnica.
-Exacto. Si no nos damos cuenta de que el jugador está por sobre la táctica con lo que hace el Barcelona, que enfrenta a toda clase de tácticas y gana igual... ¿Por qué gana igual? Por los jugadores bien dotados. El talentoso es más importante que cualquier táctica. Al Barcelona le pusieron cinco atrás, ocho en el medio, pero tiene jugadores que desnivelan y rompen cualquier táctica... Ese es el fútbol que a mí me gusta. No el del toque intrascendente, sí el fútbol del Barcelona. Yo digo que nos quitaron la esencia porque lo viví como jugador. Lo viví a favor, jugando esa clase de fútbol, y en contra, cuando me bailaban el 8 y el 10. Me dicen que no tenemos un Xavi y un Iniesta. Si no los preparamos, nunca los tendremos. Hay chicos técnicamente dotados, pero no llegan así de grandes. Xavi e Iniesta salieron porque desde los 9 años vienen jugando de la misma manera. Si nosotros tenemos a esos chicos, pero a los 9 años juegan así y a los 15 los hacemos correr más de lo que juegan, difícil que tengamos un Iniesta y un Xavi...

-Entonces en el 2014 no los vamos a ver...
-Nosotros hoy tenemos jugadores, hay que practicarlo. Un Banega, un Gago, un Pastore, técnicamente son muy buenos y pueden. Por eso apuesto a ese juego. Mi miedo es que en el fútbol argentino nos quedemos. Que ellos sean una camada y atrás no venga esa clase de jugadores, que están faltando... Es lo que pasa con el campeonato argentino, donde es todo físico.

-Vos decís que la solución pasa por la base, pero hoy trabajás en la elite, ¿vas a poder desarrollar tu idea con el material que hay?
-Sí, se puede, hay que trabajarlo. Al Barcelona le costó años llegar a este momento, son proyectos. Con los grandes no tenemos tiempo de proyectos, por eso siempre hablo de los chiquitos. En Inferiores, los clubes tienen tiempo para crear esa clase de jugadores. Es hora de volver a empezar desde abajo.

-¿Estás a prueba en la Copa América? ¿Un mal resultado te puede complicar el futuro?
-El respaldo está, sé que lo tengo. Es importante ganar la Copa, pero si no se gana no pasa nada, hay un proyecto hasta 2014. Si yo les pido que me digan los últimos cuatro campeones de la Eurocopa, les va a costar. Pero si les pido los últimos cuatro campeones mundiales, me los dicen de taquito. Por eso el Mundial es lo importante.

-¿Ya sabés cuántos jugadores de afuera y cuántos del fútbol local irán a la Copa?
-Los partidos con la Selección local van a servir para definirlo, algunos estarán, pero la mayoría serán de afuera. Hay que esperar.

-¿A los de acá les tenés que cambiar el chip? Una cosa es la idea del Barça y otra el fútbol argentino, que está hecho un pin-ball...
-Sí, me pasa (risas). Acá se juega tan apurado que les decís que hagan la pausa y les cuesta mucho. Quiero practicar un fútbol donde haya más control de pelota que velocidad. Acá cuesta porque están acostumbrados a la velocidad y la fricción. Se choca mucho en el fútbol argentino, se corre más de lo que se piensa, se erran muchos pases. No me gusta que en la Selección tiren la pelota para arriba. El arquero tiene la obligación de dársela a los centrales, aunque el rival esté a cinco metros. Se la tienen que dar igual para salir jugando desde abajo. Hay que meterles esa mentalidad: tenerla siempre, no regalarla ni dividirla porque sí.

-¿Te aburre el fútbol de acá?
-Lo conozco sin mirarlo. Son muy parecidos los partidos: fricción, choque, todo físico.

-¿Te divertiste con el Barcelona-Arsenal de la Champions?
-Me divertí pero sufrí. Era un espectáculo ver al Barça dominar tanto a otro equipazo. Pero sufrí. Tenía miedo por lo que podía escuchar al otro día si el Arsenal metía el 3-2. Porque acá la idea es que el mejor es el que gana, y si lo metían iban a decir que lo otro era fulbito o tiqui-tiqui porque no pasó de ronda.

LA CHARLA del técnico de la Selección con los periodistas de El Gráfico, en el predio de Ezeiza.

-¿Es muy difícil pararse frente a las estrellas y darles indicaciones?

-No, ya nos conocemos, saben cómo soy. Estos jugadores son muy buena gente, dóciles, quieren trabajar, tienen compromiso con la gente y con la Selección. Te facilitan las cosas. Cuando estás convencido de lo que querés y lo transmitís, ellos también se convencen. Estos pibes pueden tener la vida asegurada, pero los ves en la intimidad y sufren por perder un partido...

-Siguen conservando ese fuego sagrado.
-Seguro. Si no, no vendrían. Yo digo que este grupo va por la gloria, no por la plata. Está metido con el proyecto...

-Ese discurso viene de hace tiempo, pero no se llega a una final del mundo desde que eras jugador. ¿Por qué?
-Tenemos que ir de a poco y sacarles esa presión. Argentina es candidato siempre, pero eso no significa que sea campeón del mundo antes de jugar. Tenemos grandes individualidades, pero las demás selecciones evolucionaron. Con estos jugadores podemos ser campeones, uno se ilusiona. Pero hay que ir tranquilo. La diferencia con nuestra época es que nosotros vivíamos acá. Cuesta mucho vivir afuera y sentir cómo se vive acá. No sé por qué no se lograron los objetivos, pero no creo que haya sido por la entrega del jugador. En mi época, antes y ahora, los jugadores siempre entregaron todo y fueron por la gloria.

-A nivel de grupo, Zanetti dijo “Batista, un tipo muy a la mano, charlamos”. ¿Tu intención es estar cerca del jugador?
-Nuestro cuerpo técnico es así. Los llamamos permanentemente, queremos que exista esa confianza. Pueden contar con nosotros para cualquier cosa. Damos la confianza con un límite, que ellos solitos saben cuál es. Les doy libertad y confianza para que se sientan bien... Y cuando se pasan de los límites, hay que mostrarles los dientes. Quiero que el jugador venga a la Selección sabiendo que tiene una responsabilidad muy grande, pero para disfrutar. Que disfrute en la concentración y que en la cancha no esté tensionado. Hoy no se divierte ni un chico de 9 años, porque tiene la misma presión por ganar que uno de Primera. En el grupo de Selección buscamos que el jugador se divierta con responsabilidad.

-¿Qué sería pasarse de los límites para vos?
-Si te pasás, podés quedar afuera o habrá una charla muy fuerte, depende de cuánto te pases.

-Por ejemplo…
-Abusar de cosas o faltarle el respeto al cuerpo técnico o entre los compañeros. Si hay algo que arreglar, el cuerpo técnico se tiene que meter. Yo te doy confianza, si vos la sabés aprovechar está bien, pero si te pasás…

-¿Ya te ocurrió algo así en este ciclo?
-Tuvimos dos o tres reuniones fuertes, por cositas que no tenés que hacer.

-¿El tema Tevez está encuadrado en eso?
-No, es un tema futbolístico, como también son los de Heinze, Demichelis, D’Alessandro, Bolatti, Jonás Gutiérrez o Coloccini.

EL PREDIO de Ezeiza va a ser el bunker de la Selección durante la Copa América.

-¿Messi es definitivamente un nueve, como está jugando en el Barcelona?

-Lionel me da opciones. Lo quiero en esa posición porque tiene más control de pelota. También me da variantes para jugar sobre la derecha, como en los Olímpicos, o tirarse un poco más atrás.

-Si Messi es nueve, ¿qué pasa con Higuain y Diego Milito?
-Pueden estar. Por ejemplo, pueden jugar Milito o Higuain y Messi tirado a la derecha.

-¿Tu módulo definitivo es el 4-3-3?
-Sí. Un 4-3-3, que cuando defendés es un 4-1-4-1. El tema son los volantes, el 8 y el 10, que cuesta mucho encontrarlos. A mí se me lesionó Gago y está Banega, pero hasta ahí, no encuentro un jugador. Se me lesiona uno y es un problema grande.

-No te gustan mucho los carrileros.
-No, la verdad es que no. Prefiero el jugador con control de pelota. Tardar 20 segundos más en llegar al arco, pero que el equipo dé siete u ocho pases seguidos.

-En tu intención de emular al Barcelona, no parece cerrar un cinco como Mascherano, sino uno como Gago.
-Con Javier tenemos que imaginar lo que hace Busquets en el Barça: juega, pero también corre, hace relevos y recupera. Están confundidos si piensan que Javier siempre fue el corredor y el quitador de pelotas. En el Barcelona sale jugando y toca, y eso no lo aprendés de un día para el otro, se ve que tenía algo de esa técnica y esa precisión. Por eso lo quiero convencer a Javier para que sea un volante central de más juego. Si está como contra el Zaragoza y el Arsenal, ¿cómo no va a jugar así en la Selección?

-¿Te preocupaba su falta de continuidad?
-El único puesto en que me preocupa la falta de continuidad es el arquero. Los demás son manejables.

-¿Cuando te juntaste con Guardiola hablaste de Messi?
-No mucho. Le fui a explicar lo que yo pretendía hacer con la Selección, y ahí salió la manera de jugar, la idea. Es un tipo sencillo, que no tiene misterios.

-¿Le preguntaste cuál es la receta para armar un equipo así?
-Yo creo que la receta la puedo tener sin hablar con él. Es su convencimiento y el trabajo diario. Por más que gane 5-0, al otro día sigue trabajando para mantener eso. La receta es convencer a los jugadores de que ese fútbol se puede hacer.

-¿Qué te llevaste como aprendizaje de esa charla?
-Tiene conceptos muy buenos, es claro para explicar. No te habla mucho, son cortitas las cosas que te tira. Trabaja muy bien, igual que Mourinho, que también me recibió bárbaro y me invitó a ver un entrenamiento. Con esa generosidad te demuestra que es un tipo sin misterio... Otros no quieren, son misteriosos, temen que alguien les robe algo.

-¿Qué ida y vuelta tenés con los técnicos del fútbol argentino?
-No hablo del juego todavía, pero tengo diálogo por la citación de jugadores. Hay buena predisposición, ningún problema. Charlas de otro tipo tuve con Cappa cuando estaba en River, también con el Pelado Díaz. El apoyo de ellos está.

-¿En serio no hablaste nada de Messi con Guardiola?
-Hablamos algo de la posición, porque recién empezaba a jugar de nueve. Guardiola vio que Lionel necesitaba un poco más de contacto con la pelota y en esa posición él iba a jugar más desde atrás, porque tiene que ganar distancia. En los 30 metros ya sabemos, te liquida. Pero también lastima desde un poquito más atrás. Ojo, un poquito, no desde la mitad de la cancha. Esa posición se la da para generar más juego. Ahí no solo crea más jugadas, sino que te hace goles: por sí solos, por los compañeros.

-¿En la Selección, tu misión sería que armonizara con Pastore?
-Nosotros jugamos con dos extremos, dos wines. Yo no quiero decir wines porque no se usa más, pero son tipo wines, ponele Di María y Lavezzi. El caso de Javier es distinto, es un socio cerca de Lionel, mediapunta.

-¿No lo definís como enganche a Pastore?
-No creo que sea tan enganche, es un jugador suelto por izquierda o por derecha al lado de Lionel, no como los extremos. La idea es que cuando Lionel se tire atrás, los extremos vayan al área para no perder presencia en ataque.

-¿Riquelme es el único enganche-enganche del fútbol argentino? O sea: sin Román, plantearías un esquema sin enganche.

-Cada vez hay menos, hoy es muy difícil encontrar un enganche. Román me da la posibilidad de cambiar un poquito el esquema, sin variar la filosofía. Puedo cambiar con dos medios y un enganche y mantendría los wines, pero sin modificar la característica del jugador. No pondría a un “enganche corredor”.

-A nivel táctico, el Barcelona toca muchísimo pero recupera muy arriba. En general, eso se asocia a un equipo vertical, que no toca tanto. ¿Vos también pensás en una recuperación bien arriba?
-Sí, claro. La mejor defensa nuestra es con la pelota. La idea es recuperarla lo antes posible, pero para eso necesitamos tener un equipo corto. Eso hace el Barcelona cuando recupera, tiene a todos cerquita.

-Pero cuando la tiene, no se apura.
-No. El Barcelona juega rápido. Una cosa es jugar apurado y otra jugar rápido. Jugar apurado es querer hacerte el “Puchito campeón” y agarrar la pelota en tu área para llegar a la otra en dos segundos. El equipo rápido es el que te mueve la pelota para un lado y para el otro. Hay un jugador apurado y otro rápido. El rápido toca de primera; el apurado quiere gambetear siempre. El Barcelona es rápido pero no es apurado. Maneja la pelota, tiene mucho control, sabe cuándo atacar.

AHORA USA TRAJE, pero como jugador fue campeón del mundo en México 86.

-Es fuerte por los laterales; y Argentina, no.

-Hay que hacerlos. Nos está costando un poco por la izquierda, por eso insistimos con Rojo. Por la derecha están Zanetti, Zabaleta, Angeleri… Pillud lo puede hacer, es un jugador que se va, arranca y tiene dominio. Ojo: no voy a buscar laterales que corran y tiren el centro nada más. Cuando vas con la pelota al pie, tenés que saber jugar. Con el control de pelota buscamos elegir el mejor momento para atacar. No es “paso igual, voy y choco”. ¡No! Hay que pensar, ser paciente y tocar. Acá cuesta mucho porque no somos pacientes. Hay que acostumbrar a la gente a que lo sea. En el Barcelona el público se acostumbró a chiflar si meten el pelotazo; a que si Messi se la da al arquero, está bien, porque para atrás se juega también al fútbol. Si das dos pases para atrás no está mal, se sigue jugando, y ese es el fútbol.

-¿Iturbe puede llegar a la Copa América o lo ves para más adelante?
-No a la Copa, pero le veo proyección. No me gustaría que lo compararan con Messi. Es un gran jugador, un proyecto que puede llegar al Mundial 2014. Hay que llevarlo de a poco. Es muy hábil, de los pocos que encaran y gambetean en velocidad. Quizás haya que calmarlo, enfriarlo cerca del área para que defina mejor, porque hace todo al mismo ritmo. Es un muy buen proyecto.

-Con los arqueros en un mismo nivel físico y de competencia, ¿hay uno que esté por delante del resto?
-No digo nada, pero lo van viendo. Romero es buen arquero, Carrizo también, Ustari si tiene la continuidad…

-¿En la Copa América quién atajaría?
-Romero va a ser parte, seguro.

-¿Hilario tiene posibilidades?
-No es que me disguste, pero prefiero otra clase de arquero.

-¿Te sentís el descubridor de Di María? Cuando lo pusiste no lo conocían mucho.
-(Pide permiso para fumar, convida tabaco rubio) Recién empezaba Angelito, estaba en el Benfica, en un fútbol que tampoco se nombra mucho, pero lo conocía de haberlo visto en el Juvenil. Descubridor no, le dije lo que tenía que hacer y lo hizo bárbaro. Di María entró porque nosotros encontrábamos una flaqueza en la parte izquierda, nos llegaban mucho, no teníamos protección. Lo elegimos porque va para adelante, pero también recupera. Ejecutar eso fue mérito suyo.

-En el Mundial no anduvo bien, pero se adaptó muy rápido al Real Madrid.
-Terrible, muy bien. Mirá que es difícil, ¿eh?

-Mourino dijo en El Gráfico que era el jugador que más lo había impresionado. ¿A vos también te lo dijo?
-Charlamos sobre los distintos puestos en que puede jugar, por izquierda o por derecha. Angel se acomoda. Lo que está haciendo no sorprende por sus condiciones, sino por lo difícil que es adaptarse a semejante club. A los dos partidos ya era figura. Eso es personalidad, algo que no se basa nada más en correr.

-¿Heinze cumplió un ciclo en la Selección?
-Ninguno está desafectado de la Selección.

-Con esa frase zafás de todo, ¿no?
-(Sonríe) Ninguno está desafectado. Pueden no estar hoy y estar mañana. Estoy viendo jugadores para 2014, varios muchachos no van a llegar por la edad. Por lógica, apunto a jugadores jóvenes.

-Zanetti tiene 37 y sigue viniendo.
-Atrás está Zabaleta, al que vamos preparando. La renovación debemos hacerla de a poco. Los grandes sirven para transmitir su experiencia a los jóvenes.

-¿Qué edad tiene Zanetti en la cancha?
-Y… 25 años. Lo ves en el Inter y es menos todavía. Hoy no puedo decir quién llega al Mundial. Seguramente no van a llegar diez tipos de 37, pero uno o dos pueden ser.

-¿En tu visión, Heinze es central?
-Sí. Pero él cumplió la función de lateral porque en el fútbol argentino no había. Es fácil decir “Sacá a Heinze”. La otra pregunta es “A quién ponemos”. Y en la izquierda cuesta. Puedo poner a Papa, a Clemente, pero están en una edad que para el Mundial cuesta. Entonces vamos a probar jóvenes.

-¿Y salen esos jóvenes?
-Está difícil porque nosotros lo estamos haciendo difícil. Yo entiendo que hay muchas cosas detrás de la pelotita, intereses de todo tipo, pero en el fútbol argentino se tiene que enseñar a jugar de otra manera. A mí me hablan de fútbol moderno y no sé qué es el fútbol moderno. Quiero que la gente vuelva a aplaudir al que gambetea y la toca bien, no al que va al piso y la tira afuera. Que se vuelva a entender el juego de otra manera, no solo “La embocamos, ganamos y está todo bien”.

-A propósito, ¿Tevez te genera caos en el juego del equipo?
-Carlos para mí es nueve-nueve, no hay otra posición. Cuando digo que a mí me gustaba el Tevez de Boca, me refiero a que era un jugador técnicamente bien dotado, que se sacaba dos tipos de encima y metía una pelota de gol. Después Carlos se hizo el Jugador del Pueblo por correr, tirarse al piso y recuperar.

-Por embarullar el juego.
-No sé si embarullar (risa), pero sí por tirarse al piso y recuperar. Y yo quiero otra clase de jugadores. Correr está bárbaro, tenés que correr, pero que no sea la prioridad. Por eso dije que me gustaba el de Boca o el que jugó contra España y metió tres pases de gol. Carlos te contagia, pero la posición suya es nueve.

-¿Notaste que no había gran afinidad entre Messi y Tevez?
-No percibí eso. En mi época, no. De la anterior no voy a opinar.

-¿El tema de la capitanía es trascendente o no influye?
-Es importante, pero no tanto como lo quieren hacer ver. Un jugador que tiene personalidad puede manejar un grupo sin llevar la cinta, seguro que lo van a escuchar, y tal vez más que al capitán. Hoy Mascherano es el capitán y Lionel posiblemente lo sea el día de mañana. Me gustaría que lo sea, pero que no se preocupara por pelear cosas afuera. Si tiene que ir a agarrarse con los directivos, que se olvide. Quiero que disfrute con la cinta.

-¿No se la querés dar para que no sienta presión?
-No, porque el respeto con Mascherano hay que tenerlo. Pero soy de nombrar a dos o tres que manejen.

-¿Messi ya es el líder?
-Sí, seguro. Sin llevar la cinta de capitán, Lionel tiene una personalidad tal que es escuchado dentro del grupo, y eso es lo que me gusta. A la larga seguramente va a ser el capitán. Javier lo sabe y lo saben todos, no es que lo digo yo. Está capacitado para llevar la cinta, estoy muy seguro y convencido. Habrá que esperar su tiempo.

-Uno ve tu currículum y ganaste la medalla en los Juegos, pero no dirigiste en grandes equipos. Y el DT de la Selección siempre era el campeón del momento: Menotti con Huracán, Bilardo con Estudiantes, Passarella con River…
-(Interrumpe) No comparto que para ser el DT de la Selección tenés que salir campeón en el fútbol argentino. No solo por mí, sino por conocer la capacidad de algunos técnicos que trabajan mejor que el que salió campeón, y que como no salieron campeones no tienen la chance. El puesto hay que adjudicarlo por capacidad. No tuve la suerte de dirigir equipos grandes, pero en los Juegos demostré que puedo estar a la altura de manejar este grupo.

-Ahí te ganaste el puesto, en Beijing.
-En el trabajo. Grondona sabe cómo me manejo, cómo trabajé estos tres años en Juveniles, cómo pienso, cuál es mi proyecto.

-La sensación es que siempre tratás de bajar los decibeles, de esquivar las polémicas. ¿Sos un gran componedor?
-Sí. Eso también pudo haber tenido algo que ver para la elección.

-Después de las turbulencias con Maradona, serías el otro extremo.
-(Risas) Soy así, aprendí a ser tranquilo. Antes era una polvorita y entendí que no va. Los japoneses me enseñaron a ser paciente, analizar y pensar. Pero volviendo a la pregunta anterior, no es imprescindible haber salido campeón, hay gente que te subestima por no haber ganado...

-Habrás escuchado: “¿Batista qué ganó?”.
-Campeón olímpico con la Selección no es poco, más allá de que algunos ahora lloran porque no clasificamos a Londres. Es una catástrofe parece, pero son los mismos que cuando ganamos la medalla, la menospreciaron.

-¿De no haberla ganado no estarías al frente de la Selección?
-Difícil. Influyó lo que vieron los directivos, cómo se sintieron y hablaron los jugadores. El gran problema del fútbol argentino es que no existen más los proyectos. No se ve más el directivo que dice “Vamos a contratar a este hombre porque el proyecto es buenísimo“.

-¿En tu caso existió un proyecto?
-Sí, sí, claro, un proyecto de palabra, que se está dando. Nosotros teníamos un proyecto con los juveniles. Para mí, los juveniles de los clubes y de la Selección están para enseñarles y formarlos. Tenés que prepararlos mentalmente para ser jugadores de Selección. Si después perdemos el Sudamericano y te matan, el proyecto ya no existe. Hay que fijarse cuál es el objetivo y el proyecto, ganes o pierdas. Lo malo está pasando en Inferiores. ¿De qué te sirve salir campeón de Novena si después no sacás un jugador? Y hoy todos quieren salir campeones. Los técnicos apuntan a eso y nos olvidamos de la enseñanza. A los juveniles intentamos transmitirles que jueguen con nuestra filosofía. Tengo miedo de que la actual Selección de mayores sea una camada, como fue Colombia en un momento, y que después nos quedemos sin esa clase de jugadores. Por eso digo que es hora de cambiar esa mentalidad. A veces escucho decir que de diez partidos del fin de semana, ocho fueron malos. ¿Y no hacemos nada para cambiar? Para ver otra clase de fútbol, todos debemos hacerlo: público, periodistas, técnicos, jugadores, directivos. Un cambio tiene que haber.

-Borghi parecía que oxigenaba el fútbol argentino y en quince partidos renunció tres veces...
-Es que te llevan a esas cosas: no ganás y tenés que irte. Si te dan dos años sin importar el resultado, el proyecto se cumple. En juveniles deberían tener un proyecto sí o sí porque no hay necesidad de salir campeón.

-¿Sufre más un DT de club que el de la Selección?
-Sí, porque dan examen todos los domingos. Ellos se pueden quedar sin trabajo la semana que viene, yo dentro de tres años. Vuelvo a lo anterior: nos está costando mucho a nivel internacional de clubes, hace 18 años que no se gana una Copa América, hace 24 que no se gana un Mundial. Algo está pasando y no se asume. ¿Qué hizo España? Dijo: “Muchachos, con la furia no se gana nada”. Y cambiaron. Me da bronca lo nuestro. Argentina fue una máquina de sacar jugadores talentosos y cada vez hay menos, priorizamos otras cosas. Hoy vienen los muchachos del exterior y no pueden creer que se haga triple turno y que se trabaje tanto en el gimnasio. Eso lo hacían los europeos y nosotros no, y nosotros les ganábamos.

-¿Tan difícil es romper con eso?
-Es cuestión de proponérselo. Afuera no se usa más el gimnasio, se trabaja todo con pelota. Si en vez de una pelota agarrás una pesa, seguramente no vas a aprender a jugar al fútbol. Ellos se dieron cuenta y no van más al gimnasio. En la Selección, el gimnasio no me va a quitar un solo entrenamiento. No voy a perder el tiempo de hacer otra cosa porque los jugadores tienen que ir al gimnasio, salvo que lo necesiten por algo puntual. Acá el preparador físico tiene terminantemente prohibido –prohibido, ¿eh?- ocuparme tiempo de entrenamiento por ir al gimnasio.

-¿Al fútbol argentino no le hace falta un faro como el Barcelona allá? Porque se destacan Estudiantes y Vélez, pero básicamente por la solidez.
-Sí, claro, acá falta un espejo. Para convencer, siempre necesitás un resultado. Puedo tener este mensaje y transmitir lo que me gusta, pero la fuerza te la da el resultado, salir campeón de la Copa América jugando de esta manera y que la gente diga: “Ah, se puede jugar bien y ganar”. Es mi idea.

-Redondeá esa idea.
-La esencia de mi juego es el antiguo, el que jugó Argentina siempre. No me gustan los equipos apurados, sino que tengan control de pelota. No un equipo corredor, apurado, sino con paciencia para llegar al arco rival. Me gusta el fútbol no tan físico.

-¿Se podrá recuperar eso?
-Los demás países evolucionaron, pero poco. Y nosotros bajamos un montón el nivel. Me molesta mucho que el mejor jugador del fútbol argentino sea Gio Moreno, un colombiano. Deberíamos tener 25 así, porque los tuvimos. No podemos darnos el lujo de que el mejor sea un colombiano, ni de que en las Inferiores haya cada vez más ecuatorianos, uruguayos, paraguayos, cameruneses…

-Algo cambió para mal.
-Obvio. Hoy es difícil encontrar un cinco que juegue solo, un puesto muy importante para definir la identidad del equipo. Depende mucho del cinco si querés jugar pausado o rápido. Ahora usan el doble cinco, que es un invento para ir más atrás. Defensivamente, ya no pensamos en el cinco que distribuye, maneja y sale con claridad. ¿Por qué el Barcelona le gana al Madrid? ¿Dónde está la diferencia? Que en el medio del Barcelona juegan Xavi e Iniesta y en el Madrid están Xabi Alonso y Khedira. La salida del Barcelona es clarísima, el Madrid no puede salir jugando de la mejor manera y ahí le ganan el partido.

-¿Vos jugarías con…?
-Con Mascherano y Gago técnicamente bien. No son corredores ni chocadores, les das la pelota y juegan. Siempre digo que lo que Pedrito no aprende, Pedro difícil. El error nuestro está abajo, en Inferiores e Infantiles. Chicos de 7 u 8 años no pueden jugar en una cancha de 100 x 70. Si a veces no la tocan jugadores de Primera, imaginen los chicos, ¿cuándo aprenden? Los pibes deben jugar en espacio reducido para tener contacto con la pelota.

-Para eso está el baby.
-¡Hacen pelota parada en el baby y terminan 1-0 los partidos! Un desastre… Se van todos contentos, cuando deberían terminar 14-14. No puedo entender que en baby pierdan tiempo en practicar pelota parada. ¡Cómo puede ser que terminen 1-0 chicos de 7 años, que sea todo táctico y nadie desnivele! Estamos muy mal. El chico aprende en contacto con la pelota. Y el técnico está para corregir, no para quejarse.

-¿A qué te referís?
-Cuando fallan un gol les dicen: “¡No te podés errar ese gol!”. Explicale cómo le tiene que pegar, hacé docencia. El dirigente también tiene culpa. Al técnico de Inferiores debe evaluarle cómo prepara al chico y cómo llega a Primera, no si gana el sábado. Pero todos buscan lo mismo: ganar como sea. Acá hay que empezar a cambiar de abajo, de raíz.

-Se necesita una patriada de mucha gente...
-Ojalá que el chico vuelva a divertirse, que no queme etapas porque sí. Hay momentos en que un pibe no puede trabajar físicamente, ni correr en 100 x 70, ni cabecear una pelota número 5, ni hacer un calentamiento para entrar a jugar. ¿De qué calentamiento me hablás? El pibe viene presionado porque el padre piensa que es un billete corriendo, no el hijo. Y encima, antes de llegar a la práctica lo agarra el representante… En las dos horas que los tenemos, los técnicos debemos sacarles esa presión, que disfruten, que jueguen, que se diviertan. Son cosas que parecen lejanas a una Selección mayor, pero que a la larga influyen.

Por Diego Borinsky, Martín Mazur y Elías Perugino / Fotos: Maxi Didari
Por Redacción EG: 28/04/2011

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