
Maradona no se entrenaba "porque no tenía ganas", su relación con el presidente Ferlaino era distante, y el técnico Bigon decidió llevarlo al banco ante el trascendente partido en Moscú, Rusia. Algo se había roto, Diego necesitaba un cambio. Mientras tanto, llegaban ofertas millonarias por el Diez.
RODEADO por los periodistas italianos. Diego no la pasaba bien en Nápoles y la prensa lo acosaba en busca de sus siempre polémicas declaraciones.
¿El club le iniciará juicio por varios millones de dólares? ¿Lo suspenderán por tiempo indeterminado? ¿Forzará la situación él mismo para aprovechar la suculenta oferta de Japón? ¿Su sueño es adelantar el regreso a Boca Juniors? ¿El Nápoli lo perdonará?
CUANDO DIEGO DIJO NO
Para el Napoli, el segundo partido de vuelta por el segundo turno de la Copa de Europa de Campeones que debía jugar contra el Spartak en Moscú, el miércoles 7, había adquirido una importancia crucial. No sólo por el empate 0-0 en el encuentro de ida y porque dicha Copa es una competición que hasta ahora le ha estado vedada, sino porque seguir en ella era la única manera de salvar una temporada que, hasta ahora, es altamente frustrante (en el campeonato, el Napoli, está a cinco puntos de líder Sampdoria, disputadas ocho fechas).TAMPOCO EN BARI
Sábado por la mañana. El Napoli tiene programada una práctica liviana en Soccavo, antes de partir para Bari (octava fecha del campeonato). Maradona llega puntualmente, enfundado en su equipo de entrenamiento. Bigon lo llama a un costado. Hablan durante un cuarto de hora. Después, Maradona abandona el campo de juego, se cambia en el vestuario y, vestido de civil a bordo de su Mercedes gris metalizada, se va a su casa. Dos horas después, el Napoli viaja a Bari sin su capitán: el técnico lo ha excluido del plantel por 10 días. Lo reincorporará a el cuando se decida a entrenarse y a recobrar la perdida forma física.




