ARGÜELLO en su época de jugador. Ahora, seguirá las acciones de Chicago desde la platea.
La tradición del Manager o Secretario Técnico, costumbre netamente europea, traspasó las fronteras del Viejo Continente y hace unos años se coló en nuestro fútbol. Christian Bassedas en Vélez, César Menotti en Independiente, Gustavo Dezotti en Newell´s, Carlos Bilardo en la Selección argentina y Carlos Bianchi hasta hace un tiempo en Boca, algunos ejemplos. Todos tuvieron pasado en los clubes que actualmente se desempeñan.
El ascenso no quedó exento de la media. Nueva Chicago -club que milita en la B Metropolitana, tercera categoría en Argentina- sumó a Facundo Argüello, uno de los artífices del ascenso a Primera en 2001, para ocupar el sillón vacante. Su misión consistirá en ser una suerte de nexo entre el plantel y la Comisión Directiva.
Argüello llega a Mataderos en una situación difícil. El Torito suma cinco puntos en seis jornadas y la dupla técnica integrada por Jorge Traverso y Roberto Vega camina por la cuerda floja. El ex defensor conoce a ambos de su anterior paso en la institución. También fue compañero de los referentes Leandro Testa y Julio Serrano.
“En Italia, el Manager se encarga de hacer las contrataciones. Acá se ponen de acuerdo entrenadores y dirigentes. Si cambia el técnico, el que viene tiene que armar el equipo con diez o más jugadores que trajo el anterior”, expresó el arquero Nicolás Navarro, ex Nápoli. El cargo estratégico reviste de suma importancia. Bassedas le confió el equipo a Gareca y Vélez salió campeón. Menotti se desprendió de Américo Gallego, apostó a largo plazo con Daniel Garnero y, hasta el momento, los resultados fueron esquivos. “No seguir en la Sudamericana puede ser determinante”, dijo el ex Arsenal. ¿Y el proyecto?
Sin consenso entre sus pares, Jorge Ameal, presidente de Boca, designó a Carlos Bianchi, principal vía de comunicación entre la cúpula dirigencial y el cuerpo técnico liderado por Alfio Basile. Ante los magros resultados del equipo del Coco y las presiones por sucederlo, el técnico más ganador de la historia Xeneize, decidió dar un paso al costado. La jugada de Ameal era clara: tener bajo la manga los servicios del Virrey en caso de emergencia. Fallo su predicción.
“A Bilardo lo pusieron por si fallaba”, disparó Diego Maradona en sus primeras palabras como técnico de la Selección. También resguardándose ante un posible desbande del Diez, Julio Grondona se cubrió con el entrenador campeón en México 1986. Luego del Mundial, las fichas se ajustaron milimétricamente al ajedrez de Grondona: Maradona afuera, Bilardo adentro y con mucho peso en la toma de decisiones.
A menor escala, Argüello se sumerge en el sinuoso camino de un cargo experimental por estas pampas. “Hay jugadores que no se quieren ganar el puesto en la cancha”, bramó el delantero Rubén Ferrer, integrante del plantel aurinegro. Y, tendrá algo de trabajo…