La hora de volver a las fuentes

El exitismo de las hinchadas ya coloca al borde del abismo a algunos técnicos. El triunfo inmediato nos obnubila y no permite pensar más allá. Claros ejemplos evidencian que un proyecto sentará las bases para un bien futuro.
EL TIGRE Gareca ya sacó campeón a Vélez en el Clausura 2009.
La inmediatez de resultados hace tambalear la estructura de Claudio Borghi. Sin Gonzalo Fierro -pieza importante en una de las franjas del 3-5-2-, ni Juan Román Riquelme, aún recuperándose de su lesión, el ruido que hizo Boca en el mercado de pases se diluyó en el campo de juego.

“No voy a cambiar de esquema hasta que me demuestren que no sirve. Y cuando pasa eso generalmente cambia el director técnico”, respondió Borghi ante algunas críticas. Hilando fino, la última línea no tuvo grandes desacoples. Al equipo se le escaparon los puntos por dos errores individuales: un mal cierre de Giménez para el empate de Godoy Cruz y una desgracia de Clemente Rodríguez decretó el 2-1 de Marcos Cáceres. 

Casualidad o Causalidad, el Argentinos del Bichi, último campeón, empató su primer partido justamente ante Boca en condición de visitante y perdió con Banfield en el Diego Armando Maradona.

La realidad Xeneize es un calco: parda en su estreno en Mendoza y caída ante Racing en La Bombonera. Siguiendo la lógica del rumbo de los de La Paternal en el pasado certamen, Boca deberá despegar con All Boys.

Dos atenuantes más suman para ahorcar la paciencia del hincha: los refuerzos habían generado una expectativa alta y River, clásico rival, ganó sus dos compromisos. La cabeza de Borghi parece estar apresuradamente de remate en algunas ferias de La Boca. Jorge Ameal, ya salió a apoyarlo públicamente.

La antítesis, quizá, sea Vélez. Uno de los cinco punteros, le saca un hombro de ventaja al resto: conserva la tan afamada “base”. De la mano de Ricardo Gareca, ocho de los once jugadores que empataron con Central en la última fecha del Clausura 2010, vencieron 2-1 a All Boys. Juan Manuel Martínez, Leandro Somoza y Augusto Fernández reemplazaron a Rodrigo López -hoy en estudiantes-, Gastón Díaz y Franco Razzotti, que formó parte del el segundo tiempo en Floresta. Además, se reforzó poco y bien: llegaron Augusto, antes mencionado, y Fernando Ortiz.

Lanús, con el joven Zubeldía, y Estudiantes, rumbeado por Alejandro Sabella y Juan Sebastián Verón, completan el podio de proyectos a largo plazo. Banfield también asoma. Y en ese camino deambula Independiente. Veremos cuanto dura la idea inicial de Comparada y Menotti para sostener a Daniel Garnero y su guía de ruta para devolverle al club su afamado estilo.

España marcó tendencia en el último Mundial. Once jugadores al servicio del equipo son lo que harán la diferencia y no un destello individual. El 4-2-3-1 de moda dejo una certeza irrefutable: la necesidad de no dejar todo librado a la improvisación. Sí a partir de una estructura volar, galopar, siempre sobre un esquema sólido. Sabemos que la genialidad de un distinto puede resolver un partido. O dos. Pero no torneos. Argentina, Maradona y Messi, se estrellaron en el intento.

“La táctica son números para orientar. Después cuando rueda la pelota es todo un quilombo”, remarcó Riquelme.  Lo que hay que respetar es la esencia, la idea. Después, que cada uno le ponga la cifra telefónica que quiera.

La iniciativa de Sergio Batista, técnico interino de la Selección Argentina, por abolir las tablas en inferiores suma a la causa. Es hora de volver a las fuentes. Y respetar los proyectos

La inmediatez de resultados hace tambalear la estructura de Claudio Borghi. Sin Gonzalo Fierro -pieza importante en una de las franjas del 3-5-2-, ni Juan Román Riquelme, aún recuperándose de su lesión, el ruido que hizo Boca en el mercado de pases se diluyó en el campo de juego. “No voy a cambiar de esquema hasta que me demuestren que no sirve. Y cuando pasa eso generalmente cambia el director técnico”, respondió Borghi ante algunas críticas. Hilando fino, la última línea no tuvo grandes desacoples. Al equipo se le escaparon los puntos por dos errores individuales: un mal cierre de Giménez para el empate de Godoy Cruz y una desgracia de Clemente Rodríguez decretó el 2-1 de Marcos Cáceres.  Casualidad o Causalidad, el Argentinos del Bichi, último campeón, empató su primer partido justamente ante Boca en condición de visitante y perdió con Banfield en el Diego Armando Maradona. La realidad Xeneize es un calco: parda en su estreno en Mendoza y caída ante Racing en La Bombonera. Siguiendo la lógica del rumbo de los de La Paternal en el pasado certamen, Boca deberá despegar con All Boys. Dos atenuantes más suman para ahorcar la paciencia del hincha: los refuerzos habían generado una expectativa alta y River, clásico rival, ganó sus dos compromisos. La cabeza de Borghi parece estar apresuradamente de remate en algunas ferias de La Boca. Jorge Ameal, ya salió a apoyarlo públicamente.La antítesis, quizá, sea Vélez. Uno de los cinco punteros, le saca un hombro de ventaja al resto: conserva la tan afamada “base”. De la mano de Ricardo Gareca, ocho de los once jugadores que empataron con Central en la última fecha del Clausura 2010, vencieron 2-1 a All Boys. Juan Manuel Martínez, Leandro Somoza y Augusto Fernández reemplazaron a Rodrigo López -hoy en estudiantes-, Gastón Díaz y Franco Razzotti, que formó parte del el segundo tiempo en Floresta. Además, se reforzó poco y bien: llegaron Augusto, antes mencionado, y Fernando Ortiz.Lanús, con el joven Zubeldía, y Estudiantes, rumbeado por Alejandro Sabella y Juan Sebastián Verón, completan el podio de proyectos a largo plazo. Banfield también asoma. Y en ese camino deambula Independiente. Veremos cuanto dura la idea inicial de Comparada y Menotti para sostener a Daniel Garnero y su guía de ruta para devolverle al club su afamado estilo.España marcó tendencia en el último Mundial. Once jugadores al servicio del equipo son lo que harán la diferencia y no un destello individual. El 4-2-3-1 de moda dejo una certeza irrefutable: la necesidad de no dejar todo librado a la improvisación. Sí a partir de una estructura volar, galopar, siempre sobre un esquema sólido. Sabemos que la genialidad de un distinto puede resolver un partido. O dos. Pero no torneos. Argentina, Maradona y Messi, se estrellaron en el intento.“La táctica son números para orientar. Después cuando rueda la pelota es todo un quilombo”, remarcó Riquelme.  Lo que hay que respetar es la esencia, la idea. Después, que cada uno le ponga la cifra telefónica que quiera. Es hora de volver a las fuentes. Y respetar los proyectos.
Publicada el 17/08/2010
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