DIEGO arengando en una entrada en calor. Solamente con motivación no alcanza para armar un equipo serio.

Nota publicada en la edición julio 2010 de la revista El Gráfico

ARGENTINA
aterrizará en Brasil 14 con un lastre de 28 años sin obtener el título del mundo y 24 sin conseguir superar la barrera de los cuartos de final. Un oprobio para un país que en ese lapso generó individualidades como Batistuta, Redondo, Ortega, Caniggia, Ayala, Simeone, Crespo, Verón, Riquelme, Cambiasso, Sorin, Aimar, Messi, Saviola, Agüero, Tevez, Higuain y el mismo Maradona… Un insulto para un país que en ese lapso logró cinco títulos mundiales Sub 20 y dos medallas doradas en los Juegos Olímpicos.
El mensaje de Sudáfrica 10 no es otro que la revalorización de un viejo axioma sostenido por Alfredo Di Stéfano: “Ningún jugador es más importante que el equipo”. Los Cristiano Ronaldo, los Rooney y los Messi rodaron por la barranca de la orfandad colectiva. Naufragaron sin una estructura sostenedora. Sin una expresión grupal que respondiera a una identidad definida, cincelada en el tiempo pese a vaivenes ocasionales. Esa convicción alemana para sostener un proyecto pese a trastabillar en el Mundial anterior. Esa convicción española para transitar la misma huella de la Euro 08, aunque en la Copa Confederaciones lo sorprendiera un mazazo de Estados Unidos.
“Siempre me reinvento”, es uno de los latiguillos preferidos de Maradona. Cierto e ingenioso. La Selección también necesita reinventarse. Ya. Ahora mismo. Para dejar de chapalear en el barro de la palabrita más recurrente por estas horas: desperdicio. Reinventarse con un cuerpo técnico profesional, capaz y experimentado, que modele el bosquejo colectivo que rescate a las individualidades que se quedan sin batería. Con un entrenador al que se le respeten los colaboradores que elige. Con una mirada profunda y sapiente del fútbol moderno, sin que ello implique el desprecio a la cuota de romanticismo inherente a la esencia del fútbol argentino. Con los componentes cabareteros bien lejos del predio de Ezeiza. Sin designaciones por amiguismo en puestos clave.
“No se cumplió el sueño, pero se encontró un camino”, se consoló Maradona. ¿Seguro, Diego? Podemos coincidir en un punto: el argumento de la gambeta como llave de desequilibrio. Dos como máximo: buscar un contexto de comodidad para Messi, aunque el intento haya resultado fallido. El resto, hummm… ¿Otamendi de lateral es el camino? ¿Mascherano defendiendo una estancia contra un ejército alemán? ¿Jugadores inamovibles pese a cuatro partidos seguidos con defecciones?
Conocimiento. Capacitación. Proyecto. Son términos determinantes para los pasos futuros. 
Refundar. Revolucionar. Ejecutar. Son verbos determinantes para los pasos futuros.
El futuro es ya, hoy. La Copa América 2011 se nos viene encima y es en casa. ¿Cuánta más gloria va a regalar la Selección Argentina? ¿Cuánto más talento va a desperdiciar el equipo nacional? No hay tiempo que perder. El plan es trabajar.

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