
Resignó dinero sólo para defender la camiseta de Ferro. Se consagró campeón del Nacional 82 y quince años después, se dio el gusto de dirigir a los de Caballito.
Antes de su muerte atendía, junto a sus hijos, un locutorio en Belgrano y una parada de diarios en Caballito (Foto: Archivo El Gráfico).