JOHAN CRUYFF, 60 años, presidente honorario del Barcelona. (AFP)

Fueron 32 años de silencio y de rumores. Tres décadas en las que se elucubraron muchas versiones sobre la ausencia de Johan Cruyff en el Mundial de Argentina 1978. Ya no más.

La versión más popular señalaba que el crack holandés había desistido de viajar a Buenos Aires como una forma de manifestar su repudio a la dictadura militar que organizaba la Copa del Mundo. Pero no era la única. Se esgrimieron también problemas internos y hasta una pelea con la asociación del fútbol de su país por un tema de sponsors. Y hasta que su mujer no le había permitido viajar durante ese verano.

Hace unos días, el motivo por la no presencia de Cruyff finalmente salió a la luz. De su propia boca. Charlando en un programa de Catalunya Radio, el holandés confesó que él y su familia habían sido víctima de un intento de secuestro unos meses antes del Mundial. Y que la situación había sido tan traumática que le quitó cualquier deseo de jugar un Mundial y cambió “su visión de la vida”.
Según contó el recientemente nombrado presidente honorario del FC Barcelona, “por la noche entraron varios hombres armados y nos ataron a mí y a mi familia mientras nos apuntaban”. Esto sucedió en su casa de Barcelona.

CRUYFF gambetea a Carnevali en el Mundial 74. En 1978 decidió no viajar a Argentina. (AFP)

“Deben saber que yo he tenido problemas en el final de mi carrera como jugador en este club pero no sé si ustedes saben que alguien me puso un rifle en la cabeza y me ató, y ató a mi mujer enfrente de mis hijos en nuestro departamento de Barcelona”. De acuerdo a la versión contada por Cruyff, él logró soltarse y eso frustró el intento de secuestro pero cambió completamente su rutina y la de su familia. “Los chicos iban al colegio con custodia policial. La policía durmió en nuestra casa por tres o cuatro meses. Para los partidos, llevaba un guardaespaldas”, reveló.

“Todo esto hace cambiar tu punto de vista sobre muchas cosas. Hay momentos en la vida en los que hay otros valores. Queríamos parar y ser un poco más sensatos. Era el momento de poner el fútbol a un costado. No podía jugar un Mundial después de eso”.

El intento de secuestro tuvo lugar a fines de 1977, cuando Cruyff y su mujer, Danny Coster, vivían con sus tres hijos en Barcelona.

Finalmente se supo la verdad de la ausencia de Cruyff en Argentina 78. Lo que nunca podrá saberse es qué habría pasado si aquella Holanda que perdió la final contra la Argentina tenía como capitán y figura al máximo símbolo de la historia del fútbol holandés.

Martín Mazur



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