Nota publicada en la edición Abril de 2010 de la revista El Gráfico

SIMBOLO. La idea de Moriatis de llevar en el casco fotos de la familia le hizo cosechar numerosos elogios del público y sus colegas.

SIN MARCOS DI PALMA, que se autoexcluyó; sin Juan María Traverso, cuyo tan comentado regreso no prosperó, y sin José María López –aunque es muy probable que se reintegre–, el Turismo Carretera, en cuanto a figuras está en el cambio. Si bien se mantienen vigentes los Gurí Martínez, Guillermo Ortelli y Pato Silva, han aparecido jóvenes valores como Werner, De Benedictis, Castellano y Canapino que pisan fuerte. Pero entre ambos grupos hay una línea intermedia que integran, entre otros, Emanuel Moriatis, el actual campeón teceísta, que se ha convertido últimamente en el abanderado de las satisfacciones para los seguidores de Ford.   

-¿Cuando ves que llevás el 1 seguís creyendo que estás soñando?

–Es increíble, pero todavía me sigue generando una sensación extraña, muy linda, pero extraña. La gente se te acerca y te dice ‘che campeón’, y yo los miro y pienso: me lo dijo a mí o se equivocó. El Turismo Carretera es muy pasional y eso la gente te lo transmite permanentemente. Y de pronto ser el Nº 1 de la categoría es algo muy fuerte.

–¿Cómo se manifiestan los hinchas?

–Todo el tiempo me sorprenden con remeras y banderas que llevan mi imagen o mi nombre. La verdad, no lo podés creer; y hasta bautizaron Moriatis a una peña en Sanford, provincia de Santa Fe. Yo nunca anduve por ahí, así que espero ir muy pronto a conocerlos. Y también en Facebook te manifiestan con sus comentarios un cariño increíble. Con la gente te llevás una sorpresa tras otra, porque llama la atención cómo se identifican y viven intensamente lo bueno y lo malo que a uno le pasa en la vida deportiva. Y ahora que las cosas están saliendo bien, se los ve más felices.

–Siempre dijiste que los ídolos de Ford eran el Gurí Martínez, el Pato Silva... ¿Con el título en tus manos te sentís más cerca de ellos?

–No, sigo pensando lo mismo, porque para ser ídolo hay pilotos con mucha trayectoria y con muchas cosas ganadas. En cambio yo siento que todavía estoy arrancando. Y si bien ya llevo 11 victorias y un título, me falta bastante por recorrer y sobre todo mucho por aprender para que los hinchas me consideren su ídolo. Es cierto que últimamente viví cosas muy locas, como por ejemplo que al ganar tres carreras seguidas (La Plata, Buenos Aires y Mar de Ajó) igualé nada menos que la marca de Emilio Satriano registrada en 1990. Qué sé yo, todo se va dando así. Yo siempre pienso que me falta, pero hay que reconocer que crecí bastante como piloto. Tengamos en cuenta que ya cumplí 30 años (el 19 de enero último), ya no soy el que empezó a los 22. Pero estoy convencido de que todavía tengo tiempo para crecer aún más y disfrutar del automovilismo.

-El Lincoln Sport Group cumplió 10 años en el TC y vos prácticamente te criaste como piloto junto con ellos...
–Y sí, porque ya llevo 8 años al lado de ellos. Con Hugo Cuervo (director general de la estructura) cultivamos una amistad que va más allá de la relación piloto-equipo. En el Lincoln somos un grupo de amigos que le damos para adelante. Y Hugo, como mi papá o mi mamá, siempre quiso lo mejor para mí y trató de aconsejarme de la mejor manera cuando tal vez yo me distraía un poco o me mandaba alguna macana. Pero es entendible, porque yo era más joven, no me ponía tanto las pilas, me relajaba y con el tiempo me fui dando cuenta de que ellos tenían razón.

-Con esto querés decir que le diste descanso a la vida nocturna y ahora estás más concentrado en rendir como piloto...

–Exactamente, estoy más asentado, porque me enfoqué en las carreras, me puse de novio con Aldana y los resultados están a la vista. Es otra etapa y hay que tomarla como tal.    

EL 1 lo lleva en el alma. El reinante campeón del TC apuesta fuerte de cara al 2010.

–¿Walter (por Jakowczuk, su copiloto, que estuvo al borde de la muerte en aquel terrible accidente en Rafaela en 2004, y llevó a Moriatis a decir “Si mi amigo no sale de ésta, abandono el automovilismo”) sigue acompañándote a todos lados?
–Sí, es como mi hermano, aunque el año pasado se casó y ahora tiene otros compromisos. Cuando pueda va a venir, como Mar de Ajó, Balcarce y Buenos Aires, pero a las que son demasiado lejos se le va a complicar porque tiene más responsabilidades que antes.

–¿Este es el momento indicado para tener una agenda completa, con la participación en tres categorías?

–Creo que sí, porque de más chico tal vez no lo hubiese hecho porque te quita mucho tiempo y estaba interesado en otras cosas, pero ahora que estoy más enfocado en el automovilismo es el momento ideal. Da gusto correr en las tres categorías, todas las semanas y tanto en TC como en TC2000 y TN compenetrado en tres proyectos que entusiasman. Cuando surgió lo de Fiat, no lo dudé y en medio día nos pusimos de acuerdo y arrancamos en Punta del Este. Me gustan los proyectos a largo plazo y creo que así es como se debe trabajar. Tal vez tuve la suerte de caer en muy buenos equipos y eso te da la garantía de que en algún momento la cosa tiene que andar y no te obliga a estar buscando otro equipo u otro auto. Permanecer durante muchos años en una misma estructura me hace sentir realmente cómodo.

–¿Cómo se hace para manejar tres autos tan distintos?

–Es difícil de explicar, porque en verdad son los tres muy diferentes. El TC es una tracción trasera, con mucha potencia, y se maneja de una manera. Después, el TC2000 tracción delantera, con mucha carga aerodinámica y también con mucha potencia. Y el Turismo Nacional es con tracción delantera, sin cargas aerodinámicas y con un poco menos de potencia que el TC2000, pero también tiene lo suyo. Los tres se manejan en forma distinta. Y tratar de andar rápido en las tres categorías es un desafío grande para cualquier piloto. Es decir, manejar lo puede manejar cualquiera, pero intentar ganar esas décimas en cada vuelta con cada auto no es nada fácil. Hay que estar bien concentrado y atento, porque cada auto se lleva de una manera distinta a un límite distinto. Es bravo, hay que estar bien preparado mentalmente. Y si bien no hay que volverse loco, hay que trabajar en una forma especial en cada auto. Para los que nos gusta correr, imaginate... es espectacular.

-Para esta variedad de manejo, ¿te sirve la preparación en el centro de alto rendimiento físico y mental de Acumen?

–Ayuda muchísimo, porque te cuentan cosas que uno jamás se imaginaba. El sacar provecho de un mejor rendimiento físico y mental es importantísimo, y de esto te das cuenta y valoras aún más en los momentos clave de una competencia.

-Por eso a la suerte, con la que se te relacionó mucho últimamente, hay que ayudarla...

–Reconozco que la suerte estuvo de mi lado en la definición de Buenos Aires en 2009, porque Pechito López y Jonatan Castellano se despistaron por una mancha de aceite y yo seguí en carrera. Y la fortuna me siguió acompañando este año en la apertura de la temporada en Mar de Ajó, cuando se queda Guido Falaschi y vuelvo a ganar. Esta vez la suerte de campeón está conmigo, así como en otras oportunidades no me acompañó. Hubo un año en que estaba en condiciones de pelear por el campeonato y en una carrera clave se me rompió el motor y chau pelea por el título. Así que si la suerte estuvo de mi lado también es meritorio haberle sacado provecho.

–¿Y qué pensás del nuevo reglamento deportivo, que penaliza con kilos a los ganadores?

–Mirá, para pelear un campeonato tenés que estar todo el año ahí prendido, cerca de los punteros en la clasificación general y sumar y sumar puntos para mantenerte en la conversación. Siempre digo que hay que llegar a la última carrera con posibilidades matemáticas y ahí se dirá quién es el campeón. En Mar de Ajó se habló mucho sobre si tenía o no que haber ganado, pero cómo voy a renunciar a un triunfo estando tan cerca y no darle una alegría semejante a toda la gente de Ford que me acompañó. El TC es muy difícil y parejo y no se da todos los días la posibilidad de una victoria. Yo gané en la primera carrera del año y ahora tengo que seguir sumando puntos para asegurarme un lugar en los playoffs.

IMPLACABLE. Moriatis ganó con su Ford las dos últimas carreras de 2009 y la primera de 2010.

-¿De quién fue la idea de hacer el casco con fotos de la familia?
-Se me ocurrió a mí mientras dormía. Alguna vez había visto que el Bocha Ciantini puso una foto de Enzo Francescoli en su casco, entonces se ve que esa idea me quedó dando vueltas en la cabeza mientras soñaba y un día me levanté de dormir con la decisión de hacer un casco con toda la familia. Aproveché un cumpleaños para sacarles las fotos y no les dije nada. Y después, cuando ya lo tenía listo con toda la familia reunida (papá Angel, mamá Catalina y sus hermanas María Sol, María Belén y María Jesús) se los mostré y quedaron contentísimos. Y la verdad es que está muy lindo, quedó bárbaro. Encima el casco vino con el campeonato, qué más se puede pedir...

Así es Emanuel Moriatis, de físico atlético (1.87 de estatura, 87 kilos y 43 de calzado), que supo practicar boxeo, pero ahora disfruta más, cuando puede, del esquí; y que aporta su simpatía y conocimientos como panelista de un programa de Carburando por TyC Sports, junto con su colega y amigo Matías Rossi. Orgulloso de que su Lanús esté jugando en la Copa Libertadores y agradecido de que siempre le haya tocado ser piloto en muy buenos equipos. Aunque, seguramente, él habrá brindado lo suyo para que las estructuras se esmerasen en que permanezca integrando su staff. Con el 1 a flor de piel y guardado en el alma, la vida le sonríe y Manu la disfruta.

Por Walter Nápoli / fotos: Jorge Dominelli
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