
El goleador del Inter se juega las últimas fichas para no repetir la historia del 2006 y llegar al Mundial. “La Selección es una materia pendiente“, confiesa desde Italia.
Nota publicada en la edición Marzo de 2010 de la revista El Gráfico
Diego Alberto Milito, por lo pronto, tiene algo muy claro: mimetizarse con el entrenador de la Selección Nacional hasta el punto de copiarle las iniciales, no le garantiza su presencia en el próximo Mundial.
Podrían garantizárselos, sí, sus formidables dos últimas temporadas en el fútbol italiano: la espectacular temporada 08/09 con el Genoa lo depositó a sólo un tanto del máximo artillero del campeonato (Ibrahimovic) y le deparó una despedida digna de Holywood en el Luigi Ferraris, con vuelta olímpica, llanto en los rostros de hinchas, presidente y el propio jugador y hasta una leyenda hecha bandera, escrita con letras de resignación: “Es mejor que nos dejes a no haberte conocido”.
Los 22 millones de euros que pagó el Inter por él, los 14 goles en Serie A convertidos hasta aquí en la 09/10, el rol de insustituible que le asigna un killer como Mourinho, terminan de construir un panorama paradójico: Diego Milito metió goles con equipos medianos y grandes, en España e Italia, en la A y en la B; con ninguno, 1 y hasta 2 compañeros de ataque.




