LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

"Hasta ahora, Maradona no demostró estar capacitado para dirigir"

- por Diego Borinsky: 07/04/2010 -

Uno de los periodistas más respetados del país y un repaso exquisito por su trayectoria en la pantalla y fuera de ella. Todos sus Mundiales, el premio de la FIFA y sus pronósticos para la Selección camino a Sudáfrica.

Nota publicada en la edición marzo 2010 de la revista El Gráfico

CONDUJO Fútbol de Primera durante 25 años.

1 ¿Quién tiene más años de pantalla: Macaya o Mirtha? No lo sé, lo que probablemente tenga como récord son las horas de pantalla ininterrumpidas en TV. Desde que empecé, en 1966, lo máximo que estuve sin pantalla habrán sido 1 o 2 meses.
2 ¿Lo de las corbatas es a propósito? En televisión no interesa la calidad sino el color, porque si te ponés la corbata de seda italiana más cara del mundo una vez, ya está, la quemaste, entonces tenés que variar los colores. Igual, más exóticas eran las de Araujo.
3 ¿Cuántas tiene? Y... no sé, tendré unos cuatro cajones llenos, más de 500.
4 ¿Cómo hace para estar siempre igual? ¿Se mantiene en formol?  Eso es porque me ven permanentemente, entonces no se dan cuenta de los cambios, yo sí los noto. Trato de tener una actividad física acorde a mis 75 años, dejé el fútbol hace 5, porque a esta edad un golpe es rotura. Camino seguido, la copita diaria de vino está, aunque quizás no tomo por 5 días y después compenso con todas juntas una noche. Y por suerte he trabajado permanentemente desde chico, eso ayuda mucho.
5 ¿Macaya Márquez es un apellido compuesto? No, son dos: Macaya, de mi padre y Márquez, de mi madre. A los dos años de entrar a Radio El Mundo empecé a hacer periodismo deportivo como hobby, y como mi papá era Macaya y trabajaba en el Diario El Mundo, y lo conocían, para diferenciarme agregué el apellido de mi madre. Yo era Macayita, porque empecé a los 15 años, y alguien me dijo: “No te dejes llamar así, si no serás Macayita toda la vida”. Y me agregué Márquez.
6 ¿Nunca se tentó con usar tintura para las canas? Soy de una época en que esas cosas eran femeninas. Ahora está de moda, y no lo veo mal, pero nunca me acomplejó el tema. Mi primera cana debe haberme aparecido a los 16 años, soy un canoso prematuro.
7 ¿Cuánto tiempo fue canillita? Unos 5 o 6 años, cuando mi hermano mayor entró al secundario y me dejó el lugar. La parada estaba en Carabobo y Directorio, yo la cuidaba y hacía algún reparto mínimo, por ahí me colgaba del tranvía, pero más que nada para no pagar boleto. En el puesto me encontraba con Alfredo (jamás dirá su apellido, pero se refiere a Di Stéfano). El vivía a 50 metros, entonces venía siempre y leía los diarios de garrón. Después hacíamos una pelota con papel de diario e hilo sisal y como el hermano menor de Alfredo tenía la edad de mi hermano mayor, iba a su casa y pateábamos en el patio.
8 ¿Era común la lectura de “garrón”? Para los vecinos, los puestos de diarios eran bibliotecas. Alfredo ya jugaba en la Primera de River, venía a leer, pero nunca quiso que la madre comprara diarios o revistas que hablaran de él. La madre, igual, las compraba en secreto; nosotros le separábamos todas las cosas que salían y se las dábamos a ella.

CON CORDERA, de la Bersuit, se conocieron en una charla que dieron en una escuela y luego el músico lo invitó a grabar con su banda.

9 ¿Qué representaban los torneos Evita en su época? Para mí fue entrar en una cancha de verdad, con arcos y pasto, porque en los potreros no existía el pasto, era vestirse con uniforme, ser un mini jugador. También te daba la chance de detectar enfermedades, porque se hacía una revisación médica.
10 ¿De qué jugaba? De cinco o de ocho, era generoso, de gran despliegue y veía bien lo que pasaba en la cancha. Arriba estaba Sanfilippo, que ya metía goles. También cobrábamos por él, porque José era díscolo, se peleaba y como era muy chiquito para defenderse nos teníamos que meter nosotros y él se abría. No me sorprendió lo que hizo después en la tele. No lo hace por resentido, para nada. José es así: tiene sus ideas y va al frente.
11 ¿Nunca se probó en un club? Jugaba en los potreros y ahí andaban los delegados buscando chicos para los clubes. Mi papá me decía: “No vayas a firmar ningún papel”. Me quedó grabado y nunca fui, aunque tenía ganas.
12 ¿Hasta dónde hubiera llegado como futbolista? A un Mundial seguro que no, pero me hubiera prendido, eh, a una Primera División habría llegado.
13 ¿Con su hijo Gabriel no quiso repetir la misma historia? Puede ser, pero jamás me metí. El padre de un compañero del colegio lo llevó a jugar baby y el padre de un amiguito del baby lo llevó a All Boys. Hizo las Inferiores, una vez Pipo Rossi lo puso en el banco de Primera, hasta que un día lo trataron mal y no quiso ir más. Pedí el pase, no me lo dieron y fui uno de los primeros en meter una demanda por la patria potestad. De ahí fue a Boca, donde llegó hasta la Reserva y se fue a jugar Indoor a Estados Unidos, donde también estudió.
14 ¿Cómo empezó en el periodismo? Estaba en la secundaria y mi familia necesitaba que trabajara, porque éramos de clase media baja, una clase media que no podía ser propietaria de una casa. Mi padre trabajaba en el diario El Mundo como administrativo, y la empresa era dueña también de la radio. Un compañero de mi viejo que trabajaba en el diario y la radio, le dijo que faltaba un empleado y fui a dar una prueba como empleado administrativo. La prueba fue muy mala, pero me tomaron igual. “Más vale malo conocido que bueno por conocer –me dijeron-, dejá el saco y empezá ya mismo”. Tenía 15 años, así que arranqué trabajando de día y estudiaba de noche.
15 ¿Qué hacía? Escribía a máquina los textos comerciales, porque la tanda no se grababa como ahora, se leía en vivo. Hacía una carpeta con los avisos, los pasaba a una planilla, y llevaba un control que luego se remitía a las agencias de publicidad. A los dos años pasé a la oficina comercial: primero fui empleado, después productor, jefe de ventas y terminé como gerente comercial. Vendía avisos.

CON MARCELO ARAUJO dejaron una huella en las transmisiones por la tele de los años 90 hasta mediados del 2000. Se cansaron de ganar los Martín Fierro con Fútbol de Primera.

16 ¿Y el periodismo? Cuando pasé a la oficina comercial comencé a pegarme a la organización Fioravanti. Iba al estudio cuando hacían el programa, “Rumbo al Estadio” se llamaba, y estaba con ellos. Eran Fioravanti, Enzo Ardigó, Horacio Besio, Damián Cané, y Roberto Moreno quien me dio un lugar en el programa. Tenía que leer las formaciones de los equipos. Fue lo primero que hice. Por esa época también coordinaba las transmisiones para Santa Fe de los partidos de Unión y Colón en Buenos Aires. Había que ir a los estadios y pagar la línea telefónica, pedir las credenciales, coordinar con los periodistas, la producción.
17 ¿Cuándo dio el salto? Una tarde, un feriado, el gordo Roberto Moreno vino a buscarme a la radio: Roberto Cherro, el ex goleador de Boca que era su comentarista, se había enfermado y no podía ir al partido. “Me tiene que dar una mano, ¿por qué no viene y comenta?”, me pidió. “Pero yo no sé comentar”, le contesté. Me insistió y fui. Era un Quilmes-Colón, en la B, yo tendría 17 años. Estaba muy nervioso. Llegó el entretiempo y se me hizo un blanco tremendo. Se ve que tan mal no estuve porque ese día me escucharon en Santa Fe y me pidieron que comentara para ellos, así que al año siguiente arranqué para LT9 de Santa Fe. Enseguida empecé a escribir en El Campeón, una revista de chimentos del fútbol, con Lucho Garro, que me enseñó muchísimo.
18 ¿De chico soñaba con ser periodista? No, no, yo soy periodista porque me gusta el fútbol. Me metí como hobby, porque antes no se podía vivir del periodismo deportivo. Salvo algunas excepciones, todos tenían dos trabajos.
19 ¿Cómo ingresó a la TV? Arranqué en el 66 con Juan De Biase, de Clarín, y Faustino García, el locutor. Ibamos a la cancha, grabábamos en ese momento y después se pasaba diferido el lunes a la noche. Mi señora me dibujaba la posición de los jugadores en unas hojas gigantes para explicar cómo se paraban los equipos y los productores me decían: “Esto no te lo va a entender nadie”.
20 ¿Quién era su modelo de periodista? Sentía admiración por algunos: la visión crítica de Dante Panzeri, el tono de Enzo Ardigó y el idioma de Fioravanti, pero no me copié de ninguno, al contrario. Con Panzeri hemos discutido bastante. Cuando él se fue de El Gráfico estuvimos a punto de trabajar juntos en un proyecto casi político, aunque al final no aceptamos ninguno de los dos.
21 ¿De qué periodista aprendió más el oficio? De ninguno, yo no tuve un prototipo, me fabriqué solo. Alfredo Parga y Miguel Angel Merlo me enseñaron mucho cuando compartí la redacción de Noticias Gráficas. Lo que sabía de fútbol se lo fui sacando a todos, en mis charlas con jugadores y técnicos, con preparadores físicos y médicos, en ver entrenamientos, lo que debía aprender era a utilizar el vehículo de comunicación.
22 ¿Periodismo de antes o de ahora? De ahora. Hoy los periodistas están muy bien informados, la tecnología les abrió una posibilidad que nosotros no teníamos y se puede hacer un periodismo más completo, aunque la formación y el uso de lenguaje en los actuales sea cada vez peor. Cuando yo me iniciaba, no digo que el periodista era un intelectual, pero estaba más cerca del escritor que de otra cosa. Entonces lo contaban muy bien pero de pronto no era cierto lo que contaban, después aparecieron los periodistas que se metieron dentro de la cancha, como el Gordo Muñoz, personas que se interesaron mucho más por lo táctico, por conocer del fútbol, por tratar de encontrar respuestas. Esto sigue siendo una cosa tan rica que no se termina de aprender nunca.
23 ¿Le gusta cómo se relata hoy? Hay relatores jóvenes muy buenos, de todos modos he advertido un fenómeno particular: se relata fútbol por televisión como si fuera radio y se relata por radio como si fuera televisión. Y lo explico. La gente quiere emoción, por eso por la tele, aunque no hace falta en realidad porque están las imágenes, se relata con ese vértigo de la radio. Y después, voy en el auto escuchando la radio y no me dicen en qué sector geográfico del campo está la jugada, se acostumbraron a relatar a través de un monitor y que la gente esté mirando. Cuando yo era jovencito había un mapa de la cancha: la lleva por tal sector, se la pasa por acá, el tipo de radio se iba imaginando. Hoy se acostumbraron a lo otro y se olvidan de los detalles, de que la gente no está mirando la tele. Igual, hay muy buenos relatores. Lamentablemente, existe un periodismo joven que tiene que competir en la agresividad o en el amiguismo para sacar alguna ventaja sobre el otro. Y digo agresividad porque se creen que esto pasa por una cuestión de valentía, de matar a un referí o a un jugador.

CUANDO escribió su libro, en 1996, con vestuario de época.

24 ¿Víctor Hugo marcó un antes y un después en el relato? Los relatores contemporáneos fueron Fioravanti con un gran manejo del vocabulario y muy frío; Muñoz, con mucho menos manejo del idioma y muy caliente pero ya con los 9 metros 15, el arrugue de barrera, es decir, metiéndose dentro de la cancha. Yo trabajé con él y nos metíamos dentro de la cancha: íbamos a los entrenamientos, veíamos cómo practicaban los equipos, hablábamos con los jugadores. Si Argentina jugaba en París no íbamos al Louvre, íbamos a ver cómo se entrenaba la Selección. Y después viene Víctor Hugo, con un nivel intelectual superior y una muy buena voz, con el color y una gran imaginación, alguien que cuenta muy bien la historia. El relator se puede permitir la fantasía aunque al mismo tiempo creo que anulan a los comentaristas, toman un protagonismo y opinan sin la autoridad que yo exijo deben tener aquellos que opinan.
25 ¿Se puede comentar un partido viéndolo por televisión? Para mí, limita mucho y me cuido de opinar en esos casos, porque la televisión te enriquece con los pequeños detalles, con las cosas que para muchos son inadvertidas y te empobrece en el panorama. Y a mí me interesa ver el panorama porque sé que toda pelota que va, vuelve, y entonces quiero saber cómo está parado un equipo cuando la pelota va a volver. He comentado off tube, es decir mirando por televisión, pero excepcionalmente. De todos modos, en esos casos igual puedo salir del paso con facilidad.
26 ¿Qué mira usted en la cancha cuando comenta? Cuando trabajo para TV, el ideal es estar en la cancha para ver el panorama y tener el monitor para los detalles. En la cancha miro todo: desde dónde se ubica un arquero, a cómo está parado un defensor, no sigo la pelota permanentemente, trato de imaginar qué le va a pasar a un equipo cuando pierda el balón, porque además el fútbol es eso; si no, terminarían todos los partidos 100 a 0. Me fijo en cómo están preparados para el regreso y a dónde los toma la jugada y si están distraídos o no. Esas cosas ayudan a explicar el partido.
27 ¿Por dónde pasa el comentario de un partido? Por lo posicional y el desarrollo de lo posicional. Marcar la táctica, la distribución de jugadores en el campo, y ver cómo se desarrolla esa táctica, porque la estrategia (el plan del entrenador) no la conozco.
28 ¿Cómo se prepara para comentar? No me preparo. Sé las formaciones y listo.
29 ¿El Macaya pre-periodista era un hincha fanático? A mí me gustaba jugar, los Reyes siempre traían la pelota de fútbol, no había otro regalo. Iba a la cancha. Como vivía en Flores, una madrina me llevaba a la de San Lorenzo, también iba a ver a Huracán, a Ferro, a All Boys y mi viejo me llevaba a ver a Racing. Es raro: él había jugado en Independiente pero a los 16 años lo quebraron y se le acabó, pero me llevaba a ver a Racing.
30 El gran misterio del fútbol argentino: ¿de qué club es hincha Macaya? Sí, sí, me lo preguntan todos... Es que no lo tengo, es muy difícil que a uno lo entiendan.
31 Le cambio la pregunta: ¿de qué equipo era hincha de chico? Eso no dice nada, porque así se quiere transferir a que uno siga siendo hincha de ese equipo. Y no es así. Yo me hice muy profesional con el sentimiento. Y muy rápido. Al intentar analizarlo y aprenderlo, eliminé la posibilidad de gozar y sufrir con el fútbol, que es una gran ventaja que tiene el aficionado. Lo aprendí hasta con la Selección: yo estuve en el Mundial del 58 y me sentía más argentino que nunca, me creía que jugaba, que era la bandera, y el 6-1 con Checoslovaquia me mató, fue un golpe duro.
32 Ya hablaremos de la Selección, pero dígame de qué equipo era, usted está más allá del bien y del mal, o cree que le pueden decir algo en una cancha. Seguro que me van a decir algo, por eso me lo guardo. A mí me han gritado “bostero” en la cancha de River y “gallina” en la de Boca, que de última no está mal, porque marca una independencia. El aficionado argentino no perdona eso, no entiende que alguien pueda ser neutral más allá de haber sido simpatizante. Como pueden reaccionar mal y te creen menos, no lo digo.

CON GABRIEL, su hijo, ex preparador físico de River y Vélez.

33 Alguna vez se dijo que usted era de All Boys. ¿Era del albo como Muñoz de Chacarita? No creo que Muñoz fuera de Chacarita. Con All Boys siempre simpaticé porque vivía en Flores y lo iba a ver hasta que un día apareció la barra brava y no fui más.
34 ¿Con la Selección le da lo mismo que no se clasifique a un Mundial a que sea campeón? Eso fue un ejercicio que me costó, porque me sentía un integrante más de la Selección. Aprendí a no romper el carnet cuando el equipo pierde y a no llevarlo al balcón de la Rosada cuando gana. No sé en qué momento puntual lo aprendí, pero tengo claro que para hacer un análisis debo alejarme de eso. Yo creo que el mal jugador puede jugar bien y que el buen jugador puede jugar mal, y que hay que saber para realizar una crítica y que hay que ser respetuoso para hacerla.
35 ¿Fue a comentar Uruguay-Argentina y le daba lo mismo que la Selección se clasificara o quedara eliminada? No, yo quiero estar en un Mundial con Argentina. Y también quiero que Argentina sea campeón, pero no comprometo una cuestión de fe. Ojalá que salga, hasta por interés, porque te capitaliza, el argentino se ve representando por el fútbol del mundo si es campeón y si sos un periodista argentino vas a estar en una elite, pero eso no me modifica el concepto de lo que tenga que opinar. Todavía me da mucha bronca cuando Argentina juega mal y pierde, pero lo que aprendí es a dominar esa bronca y a hacer un análisis lo menos injusto posible.
36 ¿No se emocionó con los goles de Maradona a Inglaterra en México 86? Emocionar no sé, sí fue el mejor gol que vi. Y también digo que gritamos los goles argentinos, ¡cómo no los vamos a gritar! Los grité pero también dije que el primero lo había hecho con la mano, una cosa no cambia la otra. Si hay un gol que me entusiasma, lo grito, me salta el hincha de adentro, claro.
37 ¿La pasó mal alguna vez en un estadio? Dos veces me rompieron el vidrio de la cabina, en Boca-Independiente, uno en cada cancha. En la Bombonera tiraron una radio contra la cabina, y me corté. En Avellaneda, uno se dio vuelta y rompió el vidrio de una piña. Después, habré sufrido algún enfrentamiento verbal con 5 o 6 pero nada importante. Una vez, en cancha de River, casi nos dan vuelta la camioneta, esa fue más brava. Nada muy grave, yo me siento en general aceptado por la gente.
38 De la gente con la que habló, ¿quién sabía más de fútbol? Juan Carlos Lorenzo y Osvaldo Zubeldía. Además del conocimiento adquirido en Europa, Lorenzo mantenía la picardía natural del argentino. El decía que el argentino más lerdo te hacía un reloj. Una vez, Zubeldía me pidió que le armara un almuerzo con Lorenzo, yo trabajaba en Radio Provincia y fue increíble: a pesar de que estaban en equipos diferentes, porque Lorenzo era el DT de San Lorenzo, Zubeldía le contó todo lo que hacía en Estudiantes, las jugadas preparadas que tenía, todo. Zubeldía sentía admiración por Lorenzo. Ellos hablaban y yo escuchaba para sacarles cosas, y de vez en cuando me pedían una opinión. Victorio Spinetto también me preguntaba cómo veía ciertas cosas, y después sacaba sus conclusiones.
39 ¿Qué es “saber de fútbol”? Entender el juego, por qué pasan las cosas que pasan dentro de una cancha, saber cuál es la circunstancia fortuita, cuál el error provocado y las características técnicas de las individualidades, entre otras cosas.
40 ¿Tuvo muchas peleas con los protagonistas? No muchas... pero sí importantes. Con Diego estuvimos un tiempo sin hablarnos. Yo no conozco a nadie que haya visto jugar mal a Diego. Y Diego jugó mal alguna vez. Yo lo he dicho. Y había que prescindir de una nota a Maradona, eh. Yo trabajaba para distintos medios y no les hacía notas.

EL LIVING de los inicios de Fútbol de Primera.

41 ¡¿Jamás le hizo una nota?! Sí, le he hecho. Uno de los cruces más duros fue en la previa al Mundial 94, cuando Japón no le permitió la entrada a Maradona y yo critiqué que el equipo no se hubiera entrenado. Diego pidió salir al aire y ahí tuvimos un cruce duro. Al día siguiente viajábamos todos a Chile y ahí me dijo: “Tengo que hablar con usted”. El enfrentó a la cámara y dijo que se había equivocado. Fue de una gran generosidad de su parte.
42 ¿Ahí Diego dijo que si un día era técnico quería que usted fuera su asesor? Así es, pero parece que se olvidó (risas).
43 Todavía está a tiempo para Sudáfrica. No, no (risas), parece que llego tarde.
44 ¿Nunca se le cruzó dirigir a un equipo? No, pero me hubiera gustado. He tenido diálogos, consultas,  pero propuestas serias, no.
45 ¿Cambió mucho la relación periodista-jugador de 40 años a hoy? Sí, yo siempre tuve una característica diferente. A mí, Cacho Fontana me dijo “Vos inventaste el usteo”. Trataba a todos de usted y marcaba una distancia. Porque si tomás demasiada confianza con un jugador y después lo criticás, él cree que lo traicionaste, entonces el “usteo” marca una distancia. Igual, en general éramos más distantes, ahora hay más amiguismo.
46 ¿Por qué se da ese amiguismo? Porque los jóvenes necesitan al protagonista, los medios les exigen a los periodistas jóvenes las notas con los protagonistas, y la manera de llegar a los protagonistas es así. No me parece bien, creo que es limitante.
47 ¿No le parece una falta de respeto cuando relator, comentarista y notero empiezan a hablar en clave y dejan afuera al televidente? Sí, y mis compañeros lo saben. “A Macaya no le gusta que hagamos esto”, dicen, pero lo hacen igual.
48 ¿El periodismo en general sabe de fútbol o hay mucha sanata? Sabe. Y también hay sanata, te aclaro.
49 ¿Nunca le picó el bichito para hacer periodismo no deportivo? No, tal vez porque me habré sentido limitado o incapaz, o porque me gusta mucho el fútbol.

LAS CORBATAS de Macaya, un clásico de las transmisiones y el buen humor para la producción.

50 ¿Siente que el periodismo deportivo es menospreciado, algo así como el hermano bobo del periodismo en general? Sí, puede ser... es menos brillante en lo intelectual, menos profundo, porque además si lo hacés más profundo en lo intelectual no te lo entienden. Ojo: tampoco quiere decir que quienes hacen periodismo deportivo sean de una categoría intelectual menor, que eso es otra cosa. Muchos se sienten afectados y por eso enseguida dicen: “Yo no soy periodista deportivo, yo primero soy periodista”. En mi caso, nunca me sentí afectado, a mí me gusta lo que hago, estoy convencido de lo que hago.
51 ¿Nunca le molestaron las críticas que le hicieron de que no se “jugaba” en sus opiniones? Claro, aún me molesta, pero muchos no entienden que una cosa es una respuesta basada en el conocimiento y otra matar a cualquiera porque sí. Jamás pensé en cambiar mi estilo, estoy conforme con mi carrera.
52 ¿Nunca se le complicó analizar el equipo donde su hijo era el PF? Sí. Yo entiendo bastante de lo que es la preparación física pero a mí no me cuenta detalles de su trabajo. Cuando su equipo jugaba, yo hacía fuerza para que ganara pero si River, por citar un caso, jugaba mal, yo decía que jugaba mal. Igual, estoy seguro de que más de uno pensó que opinaba con interés, pero no fue así.
53 ¿A Gabriel le jugó a favor o en contra ser “el hijo de”? Mirá: él se llama Enrique Gabriel y sin embargo para todos es Gabriel, o sea que marcó la diferencia de inmediato. No creo que lo haya perjudicado, aunque en algún momento se dijo que lo habían bajado como PF de las Selecciones Juveniles por ese tema. También tuvo mucha suerte: estuvo en River, salió campeón con Bielsa en Vélez.
54 ¿Cómo se define políticamente? Independiente, nunca me embanderé con nadie, será porque tengo una tendencia a ver más los defectos que las virtudes.
55 ¿Por qué los militares lo sacaron de Radio El Mundo, al volver del Mundial 66? Nos fuimos con un gobierno radical y volvimos con uno militar, pero el problema fue más técnico que político, porque yo era gerente comercial, y ellos querían otra cosa.
56 ¿También tuvo un conflicto en 1974? Ahí tampoco fue político. Habían dicho que no se podía tener dos actividades en dos lugares distintos y debía optar entre la gerencia comercial y el periodismo, en Radio El Mundo. Era la época de López Rega y uno no podía andar haciéndose el loco, pero también me sentí respetado. Me citó el secretario de prensa de la presidencia a la Casa Rosada. Fue un momento crucial, porque ahí me incliné definitivamente por el periodismo.

LA FIFA le hizo un reconocimiento por ser el segundo periodista con más mundiales: va por el 14.

57 ¿No se asustó con los bombardeos a la Plaza de Mayo de la Revolución Libertadora de 1955? ¡Cómo no íbamos a tener miedo! Claro que teníamos. Yo estaba haciendo el servicio militar. Vicente Aloé era el gobernador de Buenos Aires, peronista; y su hermano, Dante Aloé, el administrador de la radio, entonces me ubicaron en el distrito militar Buenos Aires, en La Rural. Pedí una autorización para que me dejaran salir a las 3 de la tarde, entonces me iba a mi casa, me cambiaba y de ahí iba para la radio. Justo el día de los bombardeos a la Plaza me había ido. Llamé por teléfono y me dijeron: “Soldado, ¿qué está haciendo fuera del distrito?”. Tuve que volver. Me tomé el subte A vestido de soldado, me bajé en Plaza de Mayo y veía que del Ministerio de Marina tiraban a lo loco. Me escondía detrás de los árboles. Me pareció muy acertado lo que hizo nuestro jefe. “Desarmen a todos estos soldados porque se van a matar entre ellos”, pidió, porque nuestras condiciones de soldado eran precarias. Desde el tercer piso veía los aviones que ametrallaban como en las películas, salía fuego. En el Ministerio de Economía todavían están las marcas de los balazos. ¡El miedo que teníamos!
58 ¿Alguna vez estuvo en una lista negra? Que yo sepa, no; pero eran comunes.
59 ¿Cómo llegó a participar en el tema “Al fondo de la Red”, de la Bersuit? Fui a dar una charla a una escuela y el pelado Cordera también, nos conocimos ahí y se hizo una buena relación. Un día me vinieron a buscar para que recitara la introducción de un tema. Lo grabamos y listo. A mí me gusta mucho la música, sobre todo el jazz.
60 ¿Por qué Argentina no fue a los Mundiales del 50 y 54? Para mí no fue porque no quiso competir, nadie quería arriesgar a perder, Perón quizás creía que por ahí pasaba la imagen del país. Argentina en esa época ganaba en el ámbito sudamericano, y al aislarse lo terminó pagando caro en el Mundial 58. Igual, en esos años nadie se quejaba por las ausencias en los Mundiales, no había una manifestación de bronca o de protesta.
61 ¿Cuánto duró el viaje a Suecia 58, su primer Mundial? Uffff, fueron unas 32 horas en avión, paraba en todas. Hasta entonces, yo sólo había ido a Uruguay y en barco y aquella vez, por un canje de publicidad, nos subimos a un DC7, un turbo hélice de Panair do Brasil. Tuvimos 5 o 6 escalas para abastecernos. Y hubo una confusión: porque Moreno nos esperaba en Hamburgo, pero el avión iba a Frankfurt, así que debimos tomarnos un tren y luego viajamos en combi hasta el sur de Suecia. Allá no llegábamos a ser ni 10 los periodistas argentinos.
62 ¿Los jugadores sabían a lo que se enfrentaban? Nada. Y los periodistas tampoco. Nos creíamos los mejores del mundo y el aislamiento de esos años previos potenció la idea. Y la típica soberbia argentina. Primero, el lugar de concentración era muy malo, un sitio de aguas termales donde iba gente mayor y que ya había sido desechado por varios países. Después, nadie sabía ni le importaba cómo se jugaba en Europa. Yo recuerdo que Sepp Herberger, el técnico de Alemania, vino a la Argentina antes del Mundial para recavar información. Antes del debut, al plantel le acercaron un recorte de la revista France Football en la que se detallaba cómo jugaban los rivales y uno de los futbolistas argentinos más reconocidos, señaló: “¿Para qué queremos eso? Si yo la piso y los rivales pasan por acá...”.
63 El primer cachetazo lo dio Alemania. A los 3 minutos, Corbatta metió el 1-0 y nos mirábamos de reojo, como confirmando nuestra presunción. El rival era Alemania Federal, el último campeón. Esa tarde, Argentina había perdido el sorteo y tuvo que jugar con una camiseta amarilla. Después vinieron los tres goles y el 1-3. Unos días antes, cuando fuimos con el ingeniero al estadio para ver el tema de la línea telefónica, yo estaba con una pelota en el campo y les empecé a mostrar a unos chicos suecos cómo se hacía jueguito en la Argentina. Nos creíamos los mejores.
64 ¿Y la paliza de Checoslovaquía? Tras el 1-3 con Alemania, le ganamos a Irlanda. Igual seguíamos con la soberbia. Siempre lo recuerdo: apenas empezado el partido con los checos, uno de ellos pateó y casi la saca del estadio, entonces le hice un guiño al relator: “Estos son papita pal loro”. Después, no los podíamos alcanzar. Nosotros jugábamos a otra cosa. Quedé muy golpeado por lo que pasó, nos creíamos un país N° 1, pero no sólo en fútbol, también en la comida, en la riqueza, en que a las 5 de la mañana podíamos caminar por las calles mientras los otros giles se iban a dormir a las 8 de la noche. Y de pronto te comiste 6 goles contra Checoslovaquia, que no sabíamos ni dónde quedaba. Esa noche, yo volví a fumar después de tres años.

DUPLA HISTÓRICA. Junto a José María Muñoz y la Copa del Mundo, en el avión de regreso de México 86. Trabajaron juntos en Radio Rivadavia en los 80.

65 ¿Cuáles fueron los coletazos de esa derrota? Los jugadores fueron víctimas de errores dirigenciales, del aislamiento, en ese momento nadie pensaba en el adversario, qué se necesitaba para competir, la preparación. A partir de entonces se hizo todo defensivo, con persecución individual y cualquier brasileño medio pelo venía a jugar al fútbol argentino. El clásico desequilibrio argentino.
66 ¿Sabe cuántos periodistas vivos cubrieron más mundiales que usted? Hace unos años, la FIFA premió a aquellos periodistas con al menos 11 mundiales. A mí me mandaron un diploma y una réplica de la Copa del mundo. Según me confirmaron, yo estoy segundo en el mundo, detrás de Malcom Brodie, un escocés que empezó en el 54. Sudáfrica será mi 14° Mundial.
67 Al menos a la segunda Copa, Chile 62, viajó menos que a Suecia. No tanto, porque fuimos en tren, no había plata para avión, así que enfilamos para Mendoza y de ahí a Santiago, todo por tierra.
68 ¿Inglaterra 66? Fui por la tele, el primero para ese medio. Fue un Mundial con mucho lío, los jugadores estaban peleados con Lorenzo y Valentín Suárez, el titular de la AFA, tuvo que viajar de urgencia para allá, y los dirigentes se durmieron porque llegaron tarde el día de la designación de los árbitros para los cuartos de final. Lo cocinaron sin presencia de argentinos: un alemán dirigió Argentina-Inglaterra; y un inglés, Alemania-Uruguay.
69 ¿El 6-0 a Perú del 78 fue normal o hubo algo raro? Sinceramente, no lo sé.
70 ¿En el Mundial 78 recibió la orden de no criticar a Menotti? Estaba en Canal 7 y es cierto, hubo una orden emanada de la Dirección General de Radio y Televisión a los medios del estado, de no hablar mal de la Selección, no de Menotti, pero era una censura medio infantil. Con Marcelo (Araujo) y Fernando (Niembro), uno de los últimos días le hicimos una nota a Menotti donde le cuestionábamos quiénes iban a ser sus ayudantes. Y la nota salió al aire y nadie dijo nada.
71 Parece que el problema de los ayudantes ya viene de lejos. El tenía a sus amigos, a Saporiti y Poncini, gente de su confianza, y nosotros les decíamos que tenía que sumar a Labruna o Pastoriza, técnicos importantes.
72 ¿Cuánto sabía usted de lo que pasaba en el país durante el Mundial 78? Nada. Parece increíble, pero no tenía ni idea. Recuerdo que fui con un periodista catalán a ver cómo estaba la cancha de River, él sentía los disparos del Tiro Federal y me decía: “Están matando gente”. Yo le contestaba que estaba loco. Y hasta después lo invité a un programa de Canal 7, el canal oficial.

ENTREVISTANDO a Victorio Spinetto, uno de los entrenadores con los que tenía buena relación.

73 Muñoz sí sabía: empezó con eso de “Mostrémosle al mundo que somos derechos y humanos”. Muñoz se creía cualquier cosa, se hacía oficialista de todo, porque creía que era mejor, que el país debía ir para adelante. Muñoz era un gran ingenuo, y los gobernantes se aprovechaban de eso, de su gran popularidad y de su enorme ingenuidad.
74 A la distancia, ¿qué sensación le genera ese tema? Pienso: ¡cómo podía no saber nada! En la calle pasaban cosas, de pronto yo estaba preocupado por las escuelas de mis chicos, porque explotaban bombas en cualquier lado, se sabía del terrorismo, pero de la desaparición de personas ni idea.
75 ¿Argentina tiene alguna chance en el próximo Mundial? No puedo decir si tiene chances o no, lo que no tengo son razones para ser optimista, no me dieron ninguna razón para serlo, al contrario. Habrá que ver qué pasa cuando tenga a los 23 jugadores encerrados para trabajar.
76 ¿En el 86 no era igual? Tomar como fórmula del éxito el hecho de hacer las cosas mal, me parece de terror.
77 ¿Quiénes no pueden faltar en el equipo? Messi y Mascherano.
78 ¿Maradona está capacitado para ser el entrenador? Hasta ahora no lo demostró. Todo mal hasta ahora, pero le dejo un margen para el Mundial. Acá, todo se complicó mucho por cosas que no tienen que ver. La ecuación es la siguiente: a menor tiempo, debe haber mayor capacidad y mayor intensidad de trabajo. Y acá fue al revés: “A menor tiempo, mayor cantidad de complicaciones”. Si tengo que hablar con optimismo de la Argentina es por una cuestión de fe, nada más, aunque dejo la puerta abierta para esos días previos al Mundial.
79 ¿Tiene una estimación de cuánto ha viajado en su vida? No, pero es mucho, porque cuando no viajé por trabajo lo hice por placer. Salvo algunos lugares de China y algunos países de Africa, el resto lo conozco.
80 ¿Incorporaría la tecnología en el fútbol o está bien convivir con los errores? Seguro que la incorporaría, y se va a hacer, además, para situaciones límites. También cambiaría algunas reglas. Por ejemplo, hacer el lateral con el pie o la mano. Si no, es muy fácil tirar la pelota afuera, total después te la devuelven, con lo mal que se hacen los laterales ahora. Si del lateral hacés una jugada importante, tendrían más cuidado antes de sacarla.
81 Trabajó en radio, tele y gráfica. ¿Cuál es el medio más difícil? La gráfica. También es el más formativo. La exigencia del que escribe no la tiene el que habla. En televisión hasta podés hablar con las manos: si no te sale una palabra la das a entender con los gestos. En radio podés no terminar una frase o emplear mal los verbos; pero en el escrito, no. A mí me resulta difícil escribir, fácil la TV y me entretiene mucho la radio, porque además soy muy oyente de radio.

MACAYA y las camáras de TV, un vínculo desarrollado desde 1966 en forma ininterrumpida, un récord que no puede ostentar ni Mirtha Legrand.

82 En una época comentaba para radio y TV al mismo tiempo. Sí, en el 83 a mí me llamaron de Rivadavia porque Muñoz ya empezaba a declinar y para contrarrestar el efecto de la llegada de Víctor Hugo. Les dije que estaba en el canal, pero me insistieron para que hiciera las dos cosas. Iba a la cancha y tenía un auricular de radio con el Gordo Muñoz en vivo y otro de la TV, con Mauro Viale del otro lado, los dos micrófonos, y cuando abría uno tenía que cerrar del otro. Más de una vez salió al revés. Era un lío.
83 Su papelón más grande. En Suecia di una información de resultados de acuerdo con un tablero. Yo lo leía horizontal pero era vertical, así que di cualquier cosa.
84 ¿Recibió alguna vez un sobre para hablar bien de un jugador? Jamás.
85 ¿Pero existe o no? Sí, creo que sí.
86 ¿Se enojó cuando River fue campeón y lo bañaron en champagne en Fútbol de Primera? Sí, me enojé y nada más. Por supuesto que no estaba preparado ni nada; si no, no me empapaban.
87 Una primicia. Esta es buenísima, yo venía del Mundial 74, fui a cubrir una práctica de Argentinos en su cancha, se me acercó un gordito de rulos al que ni conocía, y me dijo: “Le voy a dar una primicia, acá hay un pibe que es un fenómeno, un crack. Se llama Diego Maradona y dentro de no mucho va a debutar en Primera”. Jorge Cyterszpiler fue uno de los tipos más inteligentes que conocí en el fútbol. Buena persona e inteligente.
88 ¿Lo sorprendió lo que hizo Grondona al romper el contrato de la AFA con Torneos? Sí, no me lo esperaba. Tampoco me gustó.
89 ¿Araujo no lo invitó a participar del Fútbol para Todos? Sí, pero mi relación laboral es con Torneos.
90 ¿Está de acuerdo con el fútbol gratis para todos? No existe el fútbol gratis para todos. Alguien lo tiene que pagar, lo que cambia es quién lo paga. Yo siento como ciudadano que lo estoy pagando mientras otros lo ven gratis.
91 ¿El gran mérito de Fútbol de Primera era la exclusividad de los goles, que cuando se los sacaron dejó de emitirse? Para nada, el problema es que todo lo que se podía ver con calidad en Fútbol de Primera ahora se ve con menos calidad pero muchas más veces y en todos lados. Entonces termina saturando. Fútbol de Primera es un producto de exportación, a mí me siguen llamando de distintos países para preguntarme si volverá a verse. Era un programa bien pensado, bien hecho, con una gran producción y que se actualizaba. Y tenía otro mérito: se podían ver los 10 partidos. Hoy hay gente que incluso pudiendo, no ve los 10 partidos, porque si no se tiene que pegar un tiro. Además se pagaban los derechos y era una coproducción con la AFA.
92 ¿Nunca siente nostalgia por el fútbol de antes? No, a mí me gusta investigar, entonces siempre encuentro algún motivo para entretenerme con el fútbol actual.
93 ¿Quién fue el mejor técnico argentino? Zubeldía, Lorenzo y Bielsa.
94 ¿Sintió debilidad por algún jugador? Por Mario Boyé, que me trató muy bien cuando le hice alguna nota. También por el Charro Moreno, con el que hablaba mucho.
95 ¿Qué le sugiere la frase “El fútbol que le gusta a la gente”? Uno se imagina qué quiere decir: un fútbol con belleza, estética y que dé resultados. ¿A quién no le gusta eso? El fútbol con belleza y resultados es duradero, y sin resultados se muere.
96 ¿Los mejores equipos que vio? Hablo de Selecciones: Brasil 70, Holanda 74 y Argentina 86. Cuando Holanda nos goleó en Alemania 74, salíamos de la cancha y Osvaldo Ardizzone me dijo: “Ahora tenemos que inventar palabras, con las que usamos siempre esto no lo podemos explicar”. Holanda fue revolucionario.

MEDIOCAMPISTA de generoso despliegue y destacada visión, participó en los Juegos Evita, donde fue compañero de Sanfilippo. En la foto, disputando un torneo entre periodistas. El que lo mira de espaldas es Fernando Niembro.

97 ¿Y los mejores jugadores? Para mí hay uno por década, y la comparación es difícil, pero si tengo que elegir lo pongo primero a Alfredo, porque fue mucho más útil que nadie al funcionamiento colectivo. Alfredo fue un jugador subestimado en la Argentina, porque no se lo vio y porque eligió el recurso que quería ampliar. El tenía una gran velocidad y enfrentaba a marcadores grandes y fuertes, entonces me decía: “Estos no me van a agarrar, se las toco por un lado, paso y la busco por el otro”. Esa misma simpleza tenía Pelé, que decía: “Adelanto la pelota, paso, y no doy la ventaja de la gambeta para que me golpeen”. Después de Alfredo, Pelé y tercero Diego.
98 ¿Pelé antes que Maradona? No lo va a llevar a Sudáfrica. Pelé le cambió la vida a Brasil, apareció y Brasil empezó a ganar todo. Antes eran un buen equipo que se asustaba con unas patadas. Pelé era más completo, con mayor resto físico, capaz de todos los lujos pero jugaba simple. Diego tenía mayor riqueza técnica, sobre todo en la zurda, que siempre hace más vistosos a los jugadores.
99 Siempre se lo ve como una persona equilibrada, ¿en algún momento pierde la chaveta? Sí, jugando al fútbol. Bah, cuando jugaba. Me enojaba con mis compañeros porque yo no podía hacer ciertas cosas que sí podían ellos; entonces les gritaba. Siempre fui un chinchudo jugando a la pelota.
100 ¿Le puso fecha a su retiro como periodista? Sé que estoy cercano pero no tengo fecha. La verdad es que me encanta trabajar y no me veo no trabajando.

Por Diego Borinsky / Fotos: Alejandro Del Bosco y Archivo El Gráfico.

Por Diego Borinsky: 07/04/2010

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