
Estuvo 12 años en Europa. Se fue siendo el reconocido líder de nuestra por entonces incipiente Generación Dorada. Con 32 cumplidos, aceptó el reto de Lanús para retornar a la competencia que lo proyectó a la fama. Ya le cambió la cara a su equipo.
Nota publicada en la edición febrero de 2010 de la revista El Gráfico.
Si la Generación Dorada marcó el período más esplendoroso de la historia del básquetbol argentino, como realmente fue, a Lucas Javier Victoriano hay que reconocerle su condición de indiscutido y carismático primer líder.
El grupo comenzó a formarse en octubre de 1993 cuando el entrenador Guillermo Edgardo Vecchio integró la Selección Argentina con miras al 8º Campeonato Sudamericano de Cadetes (para 16 años) que se realizó en Itanhaém (Brasil), ciudad sureña del litoral paulista. Fue la primera vez que dos de esos jugadores fueron reunidos en un equipo nacional dando origen a la “célula madre” del grupo: el nombrado Victoriano (de San Miguel de Tucumán) y el cordobés Leonardo Martín Gutiérrez (Marcos Juárez), que serían subcampeones mundiales en Indianápolis 2002, cuando explotó esta epopeya argentina en el básquetbol internacional.
En aquella primera vez, nuestros pibes ganaron sus cinco partidos y fueron campeones sudamericanos. Demolieron a Bolivia por ¡119! puntos (155-36), fijando el récord de anotación para una Selección Nacional en cualquier categoría, y en el partido decisivo lograron un doble de ventaja sobre el local Brasil (73-71).
Otros ocho chicos también llegarían a la elite de nuestra Liga Nacional: Ricardo Martín Alvarez (nacido en Río Colorado), Pablo Damián Barrios (Monte Grande), Juan Manuel Davico (Oncativo), Diego Gustavo Fessia (Rosario), el siempre presente Gabriel Germán Riofrío (Córdoba), Maximiliano Ariel Stanic (Caseros), Fernando Sebastián Varas (Embarcación, Salta) y Juan Miguel Vigna (Bahía Blanca). Completaron Claudio Liska (La Plata) y Ariel Verón (Córdoba).
En 1994, para el 14º Campeonato Sudamericano Juvenil que tuvo lugar en Oruro (Bolivia), ese embrión se amplió y se enriqueció con tres nombres más: Gaby Fernández, el Torito Palladino y Pepe Sánchez. Argentina volvió a lograr el título de manera invicta en seis encuentros, superando a Uruguay y Brasil –clásicos rivales– con resultados concluyentes: por 35 (107-72) y 25 (107-82) puntos de diferencia, respectivamente. La Generación Dorada se iba formando.
LANUS. Siempre el 8. Se le va a la marca de Gastón Torre, de Central Entrerriano. El equipo dio un vuelco al levantar con su conducción.
BUSCANDO SERIEDAD
-¿Qué pasó, Lucas? ¿Te quedaste sin clubes en España que te quisieran contratar?
-La crisis mundial incidió mucho en el mercado del baloncesto. Por ejemplo: dejaron de patrocinar los ayuntamientos y empresas vinculadas a la construcción, como TAU Cerámica y Pamesa. Al no ser jugador seleccionable para el equipo nacional español, también se complica mi contratación. Las ofertas fueron poco atrayentes, pienso que no eran lo que yo merezco. En cambio deseché otras propuestas, incluso mejores en la parte económica que la de Lanús: de Grecia, Italia, México, Chipre, Irán…
-¿Por qué regresaste, entonces?
-Elegí Lanús considerando la experiencia y la seriedad que respaldan al club, con la idea que tienen los directivos de ser un club ganador. Que fuera un club serio y ganador era la combinación ideal para que tuviera ganas de venir. Cada persona que consultaba me aconsejaba este club por ser uno de los más serios de la Argentina en todos los ámbitos. Sobre todo también fue importante que el entrenador Silvio Santander haya tenido un contacto directo conmigo, para que me explicara su idea de que el equipo podía crecer. Era muy difícil decir que no.
-En tu anterior regreso, a Belgrano de San Miguel de Tucumán, en 2000/01, apenas jugaste 10 partidos…
-Esa vez vine a reencontrarme conmigo mismo, porque lo necesitaba anímicamente, pero la intención se esfumó enseguida por falta de seriedad y ética de la dirigencia del club.
-¿Aquel chango tucumano, rebosante de básquetbol, explotó en España?
-Me quedé a mitad de camino… Mi juego no era el adecuado para un país que se preocupa más por los errores que por los aciertos. No fui ni español ni argentino. “Arriesga demasiado, no cuida la pelota”, me criticaban para cuestionarme. Yo intenté adaptarme, pero inconscientemente iba perdiendo también lo que sabía hacer: arriesgar.
-¿Qué te faltó?
-Yo siempre fui un rebelde y reniego excusarme en los demás, pero la síntesis sería un equilibrio difícil de armonizar: un entrenador que confiara en mí y convencer al entrenador para que confiara en mí.
-¿Qué te quedó de tu paso por el Real Madrid?
-Así como su historia y su grandeza hipnotizan, porque se trata de un club increíblemente único, lo máximo del mundo, es una terrible máquina de buscar resultados. No hay paciencia para la formación del jugador, únicamente urgencias. Cuando debuté en la ACB (sábado 21 de marzo de 1998), fui el extranjero más joven en hacerlo en la historia del club. Estaba en una etapa en que todavía necesitaba formarme, pero como allá el extranjero tiene que marcar la diferencia, no podían esperarme. Sólo piensan en resultados.
CONFESIONES Y REFLEXIONES
No siente vergüenza de reírse de sí mismo: “Hace poco estuve viendo un video de 1996 con las famosas finales de Olimpia-Atenas. Me daba gracia lo que hacía: en lugar de poner el necesario pase interno a Sebastián Uranga, penetraba y me mandaba hacia el aro. Era joven, no entendía el juego”.
Está entusiasmado con el emprendimiento que inició en Zaragoza: “Se llama Eight Heart. Lo tuve que poner en inglés porque la marca ya estaba registrada en español. Fabrico ropa deportiva y de calle, no tengo socios”. El 8 (Eight) es el número de su familia. Lo usa él, como lo hicieron su mamá Azucena y su hermano menor Jesús María. El corazón (Heart) es un símbolo afectuoso precisamente por su hermano, que el domingo 7 de agosto de 2005 –con 22 años– se mató en un accidente al chocar su camioneta contra un árbol y una reja.
Se asombra por la contradicción argentina: “Es para no creer: este país cuestiona a Lionel Messi, el mejor del mundo, aceptado en cualquier lado”.
Su relación sentimental también pasa por el básquetbol: está de novio desde hace dos años con Paula Palomares Valiente: “Es madrileña, pero nos conocimos en Zaragoza, cuando se fue a jugar al Mann Filter. Desde que vine a Lanús hablo todos los días por teléfono con ella”.
Lo carcome una preocupación: “Los jugadores, en su mayoría, no están preparados para cuando dejen de jugar”.
EL TIEMPO NUEVO DE LANUS
Lanús, en las 14 fechas de la primera fase de esta 26ª. Liga Nacional, sumó más derrotas (9) que triunfos (5). Con Victoriano, que debutó en Mar del Plata el viernes 13 de noviembre de 2009, comenzó a enderezarse. “Nos acomodó y nos potenció”, explicó su experimentado capitán Diego Federico Prego. El equipo hilvanó una serie de siete victorias consecutivas y se encaramó en los primeros puestos.
-¿Con qué Liga Nacional te estás encontrando?
-En la parte deportiva con un nivel muy competitivo, pero a la vez muy friccionado, hasta peleado… Jugar físico es otra cosa. Juan Espil, que sabe jugar, que lo hace siempre con elegancia, en cambio no necesita agarrar para poder moverse muy bien. Los entrenadores están actualizados: son americanos en el léxico y en la manera de trabajar con videos, y además tienen estilo europeo con conceptos de jugar cinco contra cinco y defender con mucha ayuda. Lo que sigue igual, mal, es que la mayoría de los clubes (por suerte no es el caso de Lanús) se manejan con presupuestos imaginarios y se llega a enero ya con problemas de pago.
-¿Qué destacás?
-La pasión de la gente y me gusta que se jueguen dos partidos por semana. En España la semana se hace muy larga programando uno solo cada siete días.
-¿Cuál es tu balance personal hasta el momento?
-Es una de las temporadas en que me siento más tranquilo, no tengo que demostrar nada a nadie. Creo que le di lo que el equipo necesitaba: tranquilidad. Así pudo cerrar mejor los partidos. Me alegró lo que declaró el Negrito Acosta y que se reprodujo en el sitio oficial de la AdC: “Victoriano nos hace mejores a todos” l
AMOR Y BASQUETBOL. Con su novia española, Paula Palomares Valiente, dieron una clínica en Talleres de Tafí Viejo en agosto de 2009.
PARTIDOS JUGADOS
Primer nivel de España, total: 204.
Real Madrid (1997/99, 2000/01 y 2002/04) – Caprabo Lleida (2001/02) - Casademont Girona (2004/05) - CAI Zaragoza (2008/09)
Primer nivel de Italia, total: 13
Bingo Snai Montecatini (2000/01)
Segundo nivel de España, total: 87
Caprabo Lleida (1999/00) – CAI Zaragoza (2006/08)
Segundo nivel de Italia, total: 26.
Eurorida Scafati (2005/06).
Tercer nivel de España, total: 18.
Real Canoe (1997/98)
Total general de encuentros oficiales disputados en Europa en competencias nacionales de Liga, en todos los niveles: 348.
Con otros argentinos
En el Real Madrid compartió equipo con el argentino Ariel Eslava y lo dirigió Julio Lamas. En el CAI Zaragoza fue compañero de Paolo Quinteros y Matías Lescano, con quienes ya había jugado en dos temporadas en la LEB, donde también estuvo Juan Pablo Sartorelli. En el Bingo Snai Montecatini italiano jugó junto con Fernando Labella; y en el Eurorida Scafati lo hizo con Maximiliano Stanic y Germán Sciutto.
Por O.R.O/ Fotos: Emiliano Lasalvia.




