El 9 del 10

De Diego y del Mundial. Pipita se ganó un lugar como acompañante de Messi a fuerza de goles. Cómo vive y qué piensa el chico de 22 años al que no parecen ponerlo nervioso los fichajes estelares del Real Madrid y la rompe en España.
Nota publicada en la edición enero 2010 de la revista El Gráfico.

DOBLETE al Zaragoza, antes del parate por las fiestas. Ni Ayala ni Ponzio pueden detenerlo.
ENTRAR A ESPAÑA, para los argentinos, se está tornando cada vez más complicado. Según estadísticas del consultado, ya fueron más de 700 los turistas de nuestro país que, a pesar de cumplir los requisitos exigidos y aun con familiares en la Madre Patria, debieron pasar la noche en la Sala de Retornados, escala previa para la deportación cruda y cruel.

Hace unos meses, en uno de los tantos viajes que realiza con frecuencia a Madrid para repartirse lo más equitativamente posible entre sus cuatro hijos, su mujer y su suegra, Jorge Higuaín respondía con cierto fastidio a las preguntas de la empleada de migraciones del aeropuerto de Barajas. Que si tiene casa en Argentina, que cuánta plata trae, que cuál es el motivo del viaje, hasta que el Pipa se cansó y amablemente le pidió si le podía alcanzar el pasaporte a su compañero.

-¡Pero mujer, es el padre del Pipita! ¡¿Dónde vives tú, en una lata de sardinas?! Déjalo pasar ya de una vez antes de que nos maten a todos! –ordenó el hombre, entre asustado y cholulo.
La anécdota, hoy relatada con gracia por el Pipa mayor, refleja por un lado la popularidad del Real Madrid; y por el otro, que Jorge Nicolás Higuaín ya no es el recio zaguero que, entre otras camisetas, defendió las de River, Boca y San Lorenzo (no está nada mal), sino que pasó a ser “el padre del Pipita”.
-Es así. Un padre siempre aspira a que mejoren la raza, y tanto Fede como Gonzalo la han mejorado notablemente. Siempre les dije que miraran mis videos y que hagan todo lo contrario de lo que hacía yo, así que orgulloso de los hijos que tengo –acepta entre sonrisas y saca el pecho al mismo tiempo.
El recorrido futbolero del tercero de los cuatro hijos del Pipa es asombroso. No completó ni siquiera un año en la primera de River para ser pedido por el Real Madrid. Luego, durante tres años en la Casa Blanca ha tenido que competir con Ronaldo, Raúl, Van Nistelrooy, Robben, Van der Vaart, Saviola y desde hace unos meses con Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzemá, entre otros, pero el Flaco de 22 años recién cumplidos siempre termina jugando. A la Selección fue convocado de urgencia, impuesto por clamor popular y de la prensa, para el cierre de la Eliminatoria y en su primer partido gritó frente a Perú.

DESDE EL ALMA. Así grita los goles el Pipita. Este es el primero en la Selección, contra Perú.
Su desempeño en la elite europea está bien retratado en dos opiniones de periodistas españoles que vale la pena leer. Bajo el título “El buen futbolista por definir”, Juanma Trueba escribió en el Diario As en enero del 2009:
“Llegó con 19 años y con todo por definir, hasta el peinado. A simple vista nos encontrábamos ante un delantero con poco gol y escasa velocidad, demasiado joven y peligrosamente tímido. Y por si los inconvenientes no fueran bastantes, su ubicación teórica sobre el campo coincidía con la de Raúl. Sus opciones de sobrevivir en esas condiciones parecían, siendo generosos, casi nulas. Sin embargo, en cuanto Higuaín entró en acción se percibió en él algo excepcional. No era el gol, ni la carrera, tampoco el regate. Sin dominar ninguna especialidad, Higuaín sabía jugar al fútbol, interpretarlo, resolver los problemas que plantea”.
Y cierra: “El asunto no es una obviedad. El fútbol está repleto de jugadores habilidosos que no saben jugar al fútbol, que no lo entienden, que no distinguen al futbolista del concursante, del trapecista. Robinho es un buen ejemplo. Y hay otros muchos, generalmente bien pagos, porque las virtudes circenses se cotizan alto. Higuaín pertenece a otra estirpe, la del futbolista sencillo y efectivo, minimalista. En eso emparenta con Raúl, pero también en un coraje potenciado esta temporada. Ya no son únicamente los goles que marca, es el modo rabioso de festejarlos, el contagio que provoca. Higuaín ya ha cumplido los 21 y aún tiene algo por definir: el techo”.

Mientras tanto, Juan Manuel García, de la Vanguardia, tituló “Higuaín, el tercer hombre”, haciendo referencia a que siempre tuvo por delante dos atacantes de mayor envergadura: “El costo del fichaje del Pipita, 12 millones de euros, se consideró un precio excesivo por un jugador por entonces desconocido. Hoy, se antoja una de las mejores operaciones de la historia reciente del Madrid”.
Ahora le toca a él. Es viernes a la noche. Gonzalo atiende el teléfono en Madrid. Está concentrado, pero no se escuchan ruidos de fondo, porque las habitaciones no se comparten. Mañana convertirá dos goles ante el Zaragoza para convertirse, sobre el receso navideño, en el mejor promedio del torneo.

No deben esperarse de nuestro protagonista frases demasiado extensas, ni vivencias relatadas al detalle. Si, como reza el dicho, “se juega como se vive”, con Gonzalo podría aplicarse la máxima “se contesta como se define”: corto, directo, simple, sin rebusques, y si es breve, dos veces bueno. No es por pedantería ni por engreimiento ni por mala educación, a Gonzalo le cuesta el compromiso periodístico, no le gusta, pero un poco por los consejos y la guía de papá Jorge y otro tanto porque sabe que forma parte de su profesión, accede al pedido.

-¿Sienten la presión por todo lo que ganó el Barcelona, se les exige ganar para igualarlo?
-No, tenemos que conseguir la mayor cantidad de títulos, pero no para igualar al Barcelona, sino para poner arriba a este club. En el Madrid, ganar es una obligación. Nos quedan aún dos títulos por delante y trataremos de ganarlos.
-La final de la Champions es en el Bernabéu...
-Sí, es un plus, ganar la Décima en casa sería la frutilla del postre. Ojalá se nos dé.
-Cuando se ven con Messi en la Selección, ¿se cargan, hay pica?
-Charlamos de todo un poco, pero intentamos hablar lo menor posible de fútbol.
-¿Cómo viviste estos tres años, con tantos delanteros que te trajeron?
-Hubo momentos de tristezas y otros de alegría. Ganamos tres títulos y también perdimos con el Barcelona, en la Champions, pero no me arrepiento de nada y tampoco tengo dudas: jugar en este club es hermoso. Lo único malo es que al ser un club tan grande, las cosas malas repercuten demasiado.
-¿Cuál fue el peor momento en lo personal?
-A fines del 2007, cuando casi no jugaba, incluso quedé afuera del derbi con Barcelona y andaba medio triste, pero la seguí peleando y gracias a Dios se dieron las cosas.
-¿Pensaste en irte?
-No, jamás, mi deseo fue siempre triunfar acá y no pensaba cambiar de opinión.
-Venías de ser el goleador del Madrid y trajeron a Kaká, Cristiano y Benzemá, ¿qué pensabas?
-Para nosotros es un orgullo que vengan jugadores de esa categoría, porque lo potencian más, yo jamás dejé de tener el cien por ciento de confianza en mí, y pensé que trabajando iba a tener oportunidades.
-¿No pensaste que se te iba a complicar jugar aunque sea un rato?
-Si hubiera pensado así, me hubiese ido (cortante, convencido).
-¿Qué cambiaste en estos tres años?
-Me siento más rápido, también juego a dos toques, tengo menos la pelota. En mis comienzos me criticaban porque me perdía muchos goles. Yo siempre decía que situaciones tenía y que los goles ya iban a llegar con confianza y tranquilidad.
-¿Tu viejo es muy crítico con vos?
-Siempre me dice lo malo para tratar de corregirlo. Lo bueno se lo guarda.
-Hace un tiempo, los medios te marcaron como el sucesor de Raúl. Estás en la senda.
-Es un símbolo de Madrid, un mito, tenerlo al lado para mí es un placer, un lujo, me enseña muchas cosas y yo lo escucho. Rulo, porque así le decimos, me apoya y me brinda toda su confianza. Ojalá pueda tener una carrera aunque sea un poquito parecida a la suya.
-Después del Madrid no debe haber pretensiones de ir a otros clubes, ¿te imaginás toda tu carrera ahí, como Raúl?
-Dicen que de clubes como el Madrid hay que irse sólo cuando te echan. Yo soy la persona más feliz del mundo en este club, es mi segunda casa y me siento muy integrado aquí. Sería un sueño poder jugar toda mi carrera en el Madrid. Defender este escudo es lo máximo.

MIRADA DE ADMIRACION hacia Alfredo Di Stéfano, con el poster del Bernabéu detrás.
EN MADRID, GONZALO sigue haciendo la vida familiar que cultivó en su barrio de Saavedra. Nunca está solo: sus padres, o suhermano mayor, o los amigos se turnan para que extrañe menos. Lautaro, el más chico, ya se instaló a vivir con él. “Gonzalo es muy familiero, y necesita estar con nosotros todavía, le hace bien, así que hasta que veamos que no es absolutamente independiente seguiremos yendo y viniendo”, explica el Pipa.
Para salir de la pelotita, mientras tanto, el 20 del Madrid le empezó a entrar a la guitarra. “Lo hago para distraerme, estudio con profesor, pero recién arranqué. Estoy aprendiendo ‘Hace calor’, de Calamaro, pero por las dudas que todavía no la escuche”, se sincera y suelta su primera sonrisa. En España uno de sus pasatiempos es ir a recitales. Ya vio a Alejandro Sanz, Oreja de Van Gogh, Quinta Estación, Sabina y Serrat. Admite que se le pegaron un par de españolismos como “joder” o “vale”, pero intenta que la invasión idiomática no pase de allí. Lo que se complica es otra invasión.
“Salimos a comer afuera sin problemas –cuenta papá Jorge–, hay más respeto, no con la pasión de la Argentina. Hay otra educación y si les pedís que esperen a que termines, te esperan. Eso sí: las salidas de entrenamientos o de los partidos son un caos. La gente se te tira arriba del auto o se te para adelante y hasta que no bajás la ventanilla para que saquen la foto, no se corren”.
En la recta final hacia Sudáfrica, Gonzalo conserva algunos recuerdos mundialistas, sobre todo de Francia 98. En aquella oportunidad, Higuaín padre era espía de rivales de Passarella, y se llevó a toda la familia. “Paramos en casa de un familiar, fui a la cancha contra Inglaterra y me acuerdo de lo que gritamos en el gol de Zanetti. Fue impresionante. Contra Holanda no fuimos porque no conseguimos entradas”, recuerda Gonzalo. El de Alemania 06, lo vio con amigos en su casa. Gonzalo acababa de explotar en River. ¿Se le cruzó que podía estar en el siguiente?
-Uno siempre sueña jugar un Mundial, y en esos casos se hacen chistes con los amigos, del tipo de que el próximo lo vas a jugar. Faltan seis meses, ojalá lo pueda disfrutar desde adentro.
-Ahora que ya pasó, ¿fue duro para vos este tiempo sin Selección, con tantas versiones?
-Fue duro, sí, intentaba tomármelo con tranquilidad pero también se dijeron un montón de mentiras. Por suerte ya pasó, ahora estoy feliz, gracias a Dios pude jugar en la Selección y voy a trabajar para llegar al Mundial.
-En junio declaraste en La Nación: “Me veo jugando el Mundial”, ¿tenías algún dato?
-No tenía ningún dato, tenía confianza (firme).
-¿Fue un alivio el gol a Perú en tu debut?
-Alivio no, sentí una gran alegría, el fútbol es muy importante para mí. Y la selección es muy importante para mi país, entonces meter un gol en esas circunstancias no se da todos los días.
-¿Qué sentiste cuando empató Perú?
-Se me vino el mundo abajo.
-¿Argentina tiene alguna chance en el Mundial por cómo está jugando?
-Equipo hay, y ya tendremos tiempo de trabajo. El Mundial es otra cosa, nosotros somos Argentina y lo vamos a demostrar.

Algunos de los goles decisivos que metió el Pipita, su especialidad.

En River, para dar vuelta al Corinthians de Tevez en octavos de la Libertadores. Fue en Brasil: entró 26’ y metió dos para el 3-1 final. Ultimo gran triunfo internacional de River.
Con la Banda, dos a Boca (uno de taquito) en su primer superclásico oficial: 3-1 por el Apertura 2006. Ambos tantos sirvieron para romper la igualdad, no para decorar.
Con el Madrid, gol al Espanyol en el descuento para sellar el 4-3. A 5 fechas del final, pasa al Barcelona y llega por primera vez a la punta. Gol clave para ganar la Liga.
Al Osasuna, de visitante, con un hombre menos, desde el banco y sobre la hora: 2-1 y segunda Liga para Gonzalo. Al Atlético y al Getafe también les convierte sobre la hora.
En la Selección Mayor, debut absoluto en el partido más importante de la eliminatoria: gol a Perú para abrir el partido. Luego, Palermo lo cerraría tras el empate peruano.

 Por Diego Borinsky

Publicada el 17/02/2010

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