LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

"Dejás de jugar y no sabés nada de la vida"

- por Diego Borinsky: 23/12/2009 -

Matías Almeyda cuenta en el 100x100 que volvió a River porque su hija lo "dibujó como un león viejo, triste y tirado". "Ese fue el click para salir del pozo", aseguró.

Nota publicada en la edición diciembre 2009 de la revista El Gráfico.

SU DIA más feliz. El regreso ante Chacarita.

1 ¿Cómo fue el famoso encuentro con Horacio Guarany? Uyyyyyy, un sueño hecho realidad. Fue para mi cumpleaños 30. Los 21 de diciembre los festejo en mi campo de Azul, y vienen todos: el carnicero, el gomero, el mecánico, la familia, amigos, somos unos cien. El programa es asado, vino y baile. Siempre contratamos a un grupo local de Azul pero esa vez había un escenario y me pareció raro. Y de golpe, desde atrás del escenario, salió una voz hablando en italiano. La saqué al toque, no podía ser otro que Horacio Guarany.
2 ¿Y entonces? Fui derecho a darle un abrazo. Mi sueño era chocar una copa de vino con Guarany y esa noche pude chocar unas cuantas. En la primera vuelta, Horacio le metió un trago y la liquidó en dos segundos. “Es bueno este, che”, me dijo. Cantó una hora y media y después lo maté a preguntas, parecía uno de esos fans pesados, o un periodista de El Gráfico haciendo las 100 preguntas. Realmente insoportable (risas).
3 “¿Así que bailás muy bien el malambo?”. ¿Quién lo dijo? Luciana, mi mujer. Entró por el malambo. Fue en el Mundial 98, cuando no hablábamos con la prensa y ella era notera del pograma de Marley. Ya ya la conocía de River, porque hacía gimnasia deportiva en el club, y más de una vez me había pedido autógrafos y tirado alguna miradita con sonrisa. En el 98 yo estaba casado y me mandó esa pregunta en medio del caos. Le contesté con algún monosílabo y pedí su número de teléfono. Hoy es mi esposa, sostén clave de mi recuperación, y madre de mis tres hijas.
4 ¿Quién te puso Pelado? Federico Vairo, el técnico que me probó en River. “Eh, verde”, le decía al de camiseta verde, “eh azul” al de azul y a mí me puso “Pelado” porque tenía el pelo cortado al ras.
5 ¿Tu bisabuela Teresa sigue viva? Murió hace 10 años, fue un personaje excepcional. Miraba los partido con el Cristo en la mano y cuando yo erraba un pase, le pegaba. “Te dije que lo tenías que ayudar”, le decía. Me pedía que pateara por abajo, porque yo las tiraba todas arriba. “Mi Maradona”, me decía.
6 ¿Eras muy futbolero de pibe? Bastante. En el Mundial 90, cada vez que Argentina ganaba, íbamos al centro de Azul con el fitito celeste de mi viejo. Con mis amigos le pintábamos en el medio una franja blanca con tiza y dábamos la vuelta al perro.
7 ¿Cemento Armado era una preanuncio de lo que serías como futbolista? Fue mi club de barrio. Empecé en Alumni y fui a Cemento cuando mi papá empezó como DT ahí. Azul tiene un lindo campeonato, con 12 equipos., todos con sus Inferiores y con Primera.
8 ¿Te probaste en Boca? No. Una vez pasaron las inferiores de River por Azul y fuimos con mi viejo a averiguar cuándo probaban. Al mismo tiempo, en Cemento había un dirigente que era de una filial de Boca y me insistía para ir a Boca, pero yo prefería River.
9 ¿Entraste de una? Ni de una, ni de dos ni de tres. Vine con 13 años, me probaron una semana y le dijeron a mi viejo, elegantemente, que volviera en un año, pero yo tenía en mi mente ser jugador de fútbol e insistí. Volví con 14, cuando ya había pegado el estirón. En julio me dijeron que volviera en agosto, después septiembre, en octubre y en diciembre me aceptaron.
10 ¿Te gustaba otro deporte? Siempre me encantó el boxeo. En mi casa de Roma tenía un gimnasio, con una bolsa y un profe con el que tomaba clases. El entrenamiento del boxeo está bárbaro: para la velocidad, para descargar, quemar grasas, para los reflejos. Con mi viejo me veía todas las peleas, me gustaba Hagler y después me hice fanático de Tyson y De la Hoya.
11 ¿Hasta dónde hubieras llegado bailando folclore? Muy alto, en la danza no era elegante pero zapateaba bien. Llamaba la atención porque era chiquito, rubio, y ver un gaucho rubio no era normal. Estudié 8 años, mi familia estaba en la peña Frontera Sur, de Azul. Una vez fuimos con la peña a Canal 7 y salimos en la tele. En mi casa se escuchó siempre esa música, mi papá tocaba el bombo en un grupo de folclore.
12 ¿Fue muy dura tu vida en la pensión? Difícil. Alquilaba una habitación en Barracas, compartía la cocina y el baño con 25 personas. Era gente grande que me trataba bien, y tenía una tía cerca, pero la zona era fulera y apenas bajaba el sol trababa la puerta. Otro problema eran las milanesas. Mi vieja me traía un cargamento cada tanto y yo las dejaba en la heladera, en un tupper con el numero de habitación, pero al otro día iba y la pila bajaba. Vivía en el 60: subía en Aristóbulo del Valle y Herrera, bajaba en Barrancas de Belgrano y de ahí caminaba hasta River, horita y media más o menos. Más de una vez me quedé dormido.
13 Almeyda al Sevilla, el pase más caro del fútbol argentino. ¿Quién se equivocó? Yo venía de ganar la Libertadores, anduve bien en los Juegos Olímpicos de Atlanta, incluso contra España me mandé un jugadón eludiendo a cuatro que pegó en el travesaño y fue gol de otro. Mi cotización subía 500 mil dólares por día y al final apareció el Real Madrid. Un día, en el Monumental, estaba gente de los dos clubes, uno en cada oficina. A River le pagaban igual, pero yo ya le había dado mi palabra al Sevilla. “Nene, ¿usted está seguro de la decisión que está tomando?”, me preguntó Davicce. Elegí bárbaro: esa temporada Real Madrid fue campeón y Sevilla se fue a la B.
14 ¿Qué pensaste al entrar al Sánchez Pizjuán y ver 10 mil personas para tu presentación?  “¡Qué equivocados que están!”. Había 12 mil personas, creían que habían traído a un Maradona o a un goleador, por aquella jugada contra España. En ese instante comprendí que no iba a ser lo que ellos buscaban. Después del cuarto partido, me puteaban esos 12 mil más otros 12 mil más otros 12 mil...
15 Te dieron la pelota para hacer jueguito y se te complicó, ¿no? Yo tenía contrato con Nike y no había llevado botines, le pedí al utilero y me pasó unos 44, los únicos que había. Me iban grandes. La gente estaba en la bandeja de abajo, yo hice unos jueguitos y la tiré a la bandeja de arriba. Escuché un “uuuuhhhhhhhhh” y la pelota fue bajando escalón por escalón (risas).
16 Al año te compró la Lazio. Me fueron a ver a un partido contra Barcelona en el Nou Camp. Le pegué una patada a Ronaldo y me expulsaron. Pensé que no me compraban ni locos. Por suerte habían visto otros partidos.
17 Vivís en el mismo country que Ramón Díaz, ¿te lo cruzaste alguna vez? Varias, y nos bajamos y charlamos. Tengo un gran recuerdo de Ramón como jugador. En mi primera pretemporada, en 1992, éramos varios pibes: Rojas, Clerico, Ortega, Luigi Villalba. Nos dieron una noche libre, y como Ramón se quedaba con la familia, me dijo: “¿Sabés manejar? Porque te voy a prestar mi auto. Sólo te pido que me lo devuelvas con el tanque lleno”. Era un Renault 18 break, un cañón para la época, con levantacristales y aire acondicionado. Fue un gesto muy lindo de él, de confianza hacia un pibe.
18 ¿Terminaste bien con él cuando era DT? Sí, yo me fui apenas ganamos la Libertadores. En realidad, con ningún técnico quedé mal, nunca fui ni muy amigo ni enemigo de los técnicos. Siempre hasta ahí. El que más loco me volvía era Gallego, que me vivía cagando a pedos por todo. “Almeyda, ¿qué tenés en las patas, un sapo?”, me decía cuando pateaba. Yo me amargaba, pero esas cosas me sirvieron mucho.
19 Eso salió en El Gráfico y casi se arma, ¿no? Era mi primera nota en la revista y la esperé con gran ilusión. Cuando leí lo de los sapos pensé: “¡Adentro!”. Al otro día fui a Villa Martelli y el Tolo me quería matar. En Martelli estaba el vestuario donde se cambiaba el cuerpo técnico, lo llamábamos la sala de tortura. Cada declaración fuera de lugar, nos llamaban Daniel, el Tolo y el profe y nos retaban un poco. “¿Por qué dijiste esto, esto y esto?”. El abonado era Crespo: cada vez que abría la boca se mandaba una cagada. En el fondo te servía, te hacían poner los pies sobre las tierra. Por eso nos cuidábamos de salir en los medios. Si en esa época te metían los títulos que te meten hoy, hubiera sido un desastre.

CON LUCIANA, la ex notera de Marley. Ella le robó el corazón y fue el sosten en años oscuros. Tienen tres hijas: Sofía, Azul y Serena.

20 Me imagino a Fabbiani... Se quedaba a vivir ahí adentro (risas)... No, en serio, hablé bastante con Cristian y es un buen pibe. Su gran problema fue convertirse en ídolo de River en dos días. Y eso lleva un peso. Mi consejo fue que tuviera otro perfil, River no da para esa exposición, y cambió bastante.
21 ¿Cuántos partidos jugaste en el Lyn Oslo de Noruega? Siete. Y metí 3 goles, ahí me subió el promedio. Es que técnicamente era superior al resto (risas). En realidad, yo me había retirado y fui con un proyecto para jugadores de la B. La idea era que conocieran otra cultura, y que se formaran en Noruega para agregarle la parte física a la técnica del argentino. Y que de allí saltaran a Italia o España. Fui a varios clubes y me crucé con un inglés que me conocía de haberlo enfrentado. Me dijo que me había visto en el Showbol, si no quería sumarme a su equipo. Fui con el Turu Flores y anduve bien. El problema es que a él no le renovaban el contrato, y decidí volverme.
22 ¡Explicame tu récord con Fénix en la C: 3 partidos, 2 expulsiones! Ya estaba mejor del bocho y con el bichito de volver. Me entrenaba dos veces por semana con el Beto Acosta y me conmovió la pasión que le metían mis compañeros, algunos venían en bici, otros en tren, pero los árbitros nos tenían marcados, nos pitaban todo en contra, quizás querían figurar. Pensé que perjudicaba al grupo y por eso me fui.
23 ¿Por qué en 2004 quisiste volver a River y no se dio? Hablé con los dirigentes, quedaron en llamarme y nunca más. Con el tiempo le pregunté a Leo, que era el DT, y me dijo que él no había puesto ninguna piedra.
24 ¿Entonces? Imagino que fue por un tema dirigencial. Yo declaré que iba a jugar gratis... tal vez fue por eso.
25 ¿Y tu amago con Independiente en 2004? Ahí fue lo de mi viejo, que apareció en una lista como posible secuestrado y le metieron custodia: vivía con 3 policías en su casa. Una locura total. Por eso dejé Independiente, no hubo otra cosa, y nos fuimos con mi familia al Brescia.
26 ¿Cómo nació la idea del regreso a River? Jugamos el Super 8 televisado, el torneo de veteranos, me puse la camiseta y le dije a Enzo: “¡Qué lindo es esto, qué alegría!”. Enzo me comentó: “Te veo para jugar en Primera todavía, ¿querés que le hable a Gorosito?”. Le dije que obvio, pero sin que fuera un peso. Habló, me ayudó mucho Villazán también, y lo hicieron con una alegría como si volvieran ellos mismos. Encima, Enzo siempre había sido uno de mis ídolos.
27 ¿Por qué ahora se dio y no en intentos anteriores? Porque antes no estaba bien mentalmente, vivía renegado con el sistema del fútbol, renegado conmigo mismo, y no lo podía superar. No me bancaba la falsedad del ambiente, la falta de palabra, la falta de dignidad para sintetizar. Lo veía en periodistas, dirigentes, técnicos, jugadores, en todos los ámbitos. Sin generalizar, pero en todos los ámbitos.
28 ¿A qué cosas puntuales te referís? Nunca entendí cómo un jugador se puede hacer amigo de un periodista para beneficio propio, para que hablen bien de él. Jugadores que decían en el grupo que jamás se sentarían con tal periodista y al mes estaban sentados con ellos. Eso me enfermaba. Yo, por ejemplo, no hablaba con Mariano Closs ni con Fernando Niembro. Y ahora, que estoy mejor del bocho, charlé con ellos fuera de micrófono, porque siempre creí en el diálogo, y pudimos aclarar cosas. Algunos me joden diciéndome “Eh, ahora estás en el sistema”. No, porque no voy prendido con ellos, pensando “Te doy notas para que hables bien de mi“. No, sólo quería entenderlos.
29 Del dirigente, ¿qué decís? No tolero al que entra al vestuario y te soba el lomo cuando ganás y después, en la tribuna, te reputea para quedar bien con la gente. También algunos tienen manejos oscuros con los representantes. En definitiva, el jugador no es considerado una persona sino una máquina. Y si pateás bien la pelota, llegás a ser bueno y lindo y tantas cosas más. Yo voy más profundo: nosotros jugamos al fútbol porque es un trabajo y el juego que nos hace feliz, pero no por eso estamos tres escalones arriba del resto. Yo dejé de jugar al fútbol, pasé al otro sector y me di cuenta de que no sabemos nada de la vida. Y me pregunto: ¿por qué no preparan al jugador en todo eso? Para que sea una persona normal...
30 ¿Y los representantes? El representante, cuando acerca un jugador, arregla un porcentaje con el dirigente, y ahí ya gana dinero. Y encima, después le saca al jugador otro porcentaje, entonces considero que le están robando. Si yo llevo a un jugador a Noruega, mi idea es mostrarle: pagué esto de viaje, esto de hotel, ¿cuánto considerás que me pertenece a mí? Eso estaría bien: ponerle al jugador las cuentas claras. Y protegerlo. No conozco a ningún representante que haga eso.
31 ¿A vos tu representante te engañó? No tengo la certeza pero creo que me mintió. Me podría haber mostrado algunas cosas, y eso me generó una gran desilusión.
32 Pero estas cosas del fútbol no cambiaron, ¿por qué volviste? Muchas horas de análisis y uno también madura y acepta que no podrá cambiar ciertas cosas. Además, extrañaba el fútbol. Pensaba: “Sigo tan mal como antes y encima no hago lo que me gusta”.
33 ¿Qué imaginabas para tu regreso, que ibas a jugar salteado, que ibas a ser titular, qué? No imaginaba nada, sólo quería ponerme la camiseta y terminar mi carrera en River. La primera semana que me entrené, los pibes volaban, y dije: “¡Qué papelón voy a hacer!”. Entré unos minutos con Chacarita, y a la primera trabada, ¡amarilla! Pensé que me iban a echar todos los partidos.
34 O sea que no te arrepentís de haber rechazado la propuesta de Simeone para ser su ayudante. Es que yo tenía 31 años, ¡me quería retirar del fútbol, el Cholo! Me podría haber convocado como jugador (risas). Me puso contento su progreso como técnico, también sus logros, como los de Vivas, Guly y el profe, pero en ningún momento me lamenté por no haber aceptado. Y ahora, que arreglé mi cabeza, lo tengo muy claro: en el futuro seré entrenador, no quiero ayudar a nadie. Lo digo con respeto. Por eso empecé el curso.
35 ¿Quiénes te van a ayudar? Tengo varios candidatos: Goyco, el Beto Acosta, Juanjo Borrelli, Diego Markic....
36 ¿Te llamó mucha gente para saludarte por tu regreso? Muchísima, incluso jugadores con los que no tenía casi relación. Bielsa me escribió un mail muy profundo, todavía no se lo contesté. Tengo que pensar bien, viste, con Bielsa, debo estar a la altura (risas). Me puso muy contento lo que hizo en Chile, por fin está siendo valorado como se merece.
37 Que volvieras tras 4 años sin jugar y seas una de las figuras de River, ¿habla bien de vos o mal del fútbol argentino? No sé, si bien las épocas cambiaron, no es fácil volver tras cuatro años y no desentonar. La experiencia y las ganas que traía quizás me dan la pequeña ventaja de leer una jugada antes o dar un pase en un momento complicado.
38 ¿Entonces no hay tanta diferencia entre el campeonato argentino y el Super 8 o el Showbol? Sí hay diferencia; sino, traemos otra vez a Enzo y listo. Creo que mi base física me ayudó a engancharme rápido.
39 Tu regreso se tomó para la joda, ¿llegó a molestarte? Desde que decidí volver supe que la situación era atípica. Las críticas me dieron fuerza para demostrar que podía estar.
40 ¿“El ritmo de primera” es un mito o sos un superdotado físicamente? Siempre tuve una diferencia física sobre el resto, y eso me ayudó. En estos cuatro años jugué al Showbol, también al tenis pero jamás me entrené tres días seguidos, hacía una vida normal.
41 ¿El post partido te cuesta más ahora que antes? Sí, el lunes estoy bien pero el martes me duele todo. Igual en casa tengo un gimnasio y hago descarga con hielo, elongo, agua caliente. Al club voy una hora antes, me quedo una después, estoy hecho una princesita. Y me tratan como tal.
42 ¿Cómo es el contrato que firmaste ahora con River? Si juego más del 60 por ciento del campeonato tengo un dinero, y después  está el sueldo.
43 ¿De quién nació la idea de que jugaras de líbero? Leo me preguntó si me animaba, y yo interiormente ya lo venía pensando. Al final de la carrera se da. Está el cinco talentoso que pasa a jugar de enganche; y el rústico, que retrocede. La parte táctica, la de hablar y cubrir espacios es similar a la del volante, jugás de lo mismo pero sin mirar para atrás. Mi problema es que no cabeceo, sólo molesto un poco al que salta.
44 ¿En la concentración, sos de ir pieza por pieza a hablar o tus compañeros te buscan a vos? Voy a las habitaciones y los invito a tomar mate. Hablamos de táctica, de jugadores, siempre hay un partido en la tele para comentar, y también jugamos al pool o al ping pong. Trato de unir al grupo, siempre creí en que la unión de un grupo es fundamental, más todavía cuando no se dan los resultados.
45 Gorosito se lamentó de que no llegaras antes, ¿había vacío de liderazgo? No creo, yo aporté mi experiencia, y es lindo. Pipo me lo dijo y siempre le estaré agradecido por la posibilidad que me dio. Me gustó como persona Pipo, me pareció un tipo puro. Tanto él como su cuerpo técnico.
46 Cuando recién empezabas, ¿a quién veías con admiración en el rol de líder? Había muchos grandes: Higuaín, el Loco Enrique, Comizzo, el Gato Miguel, Basualdo, Ramón Díaz, después Hernán Díaz, Berti, Leo, el Mencho, Enzo, eran muchos...
47 ¿Y en la cancha a quién admirabas? Al principio, a Giunta, por la garra. El Giunta de San Lorenzo, ¡eh! Y después, a Leo, todos los técnicos destacaban lo que hacía.
48 ¿Qué le pasa a Ortega? Le agarró un bajón anímico, un día no quiso concentrar y fue respetado por el cuerpo técnico. No considero que hoy tenga problemas con el alcoholismo; hablo con él y sé que está triste.
49 Pero siempre fue al revés: él se refugiaba en el fútbol. Y bue... pero cuando uno entra en esa depresión, ni el fútbol te llena. Le recomendé mi psicólogo, ojalá que lo ayude como a me ayudó a mí. Ariel es uno de los mejores amigos que me dio el fútbol, uno de los pocos que sigue siendo el mismo que conocía a los 15 años, que no cambió, que lucha por ser feliz, como luchamos todos.
50 Insisto: ¿su problema se resuelve dentro o fuera del fútbol? Para los que hablan sin saber, te digo algo: si el entrenamiento es de 9 para 9 y media, yo llego a las 8 y Ariel está siempre antes que yo. Ariel vive por el fútbol y hace gimnasio y nunca falta. Acá le ponen la chapa de alcohólico y hoy su problema es otro, es depresión.
51 ¿Qué pensaste cuando el Cholo lo limpió de River? Que debió haberlo manejado de otra manera, sin necesidad de exponerlo tanto. Pensar más en la persona. No compartí para nada la decisión del Cholo.
52 ¿De dónde viene la buena onda con Riquelme? Lo conocí a través de Franchi, que era el representante de ambos, hoy sigue siendo de él. Cuando Román jugaba en Boca, quería venir a la Lazio y me pedía que le diera manija. Lo saludé en el clásico, además de que lo respeto como jugador, porque le quería agradecer lo que había dicho de mí.

EN PARMA - Juventus, contra Del Piero. En Italia le fue muy bien.

53 Sorprendió, en cambio, el palo que le tiraste a Verón por sus dichos en el Centenario. Lo que hizo Verón deportivamente es un ejemplo. Compartimos dos Mundiales, también un ciclo genial en la Lazio y si bien nunca fuimos amigos, tampoco somos enemigos. Sí estuve en desacuerdo con sus declaraciones post Uruguay. Es fácil hablar y quedar bien con todo el mundo. Nada más.
54 Los jugadores, al retirarse, dicen que conservan la pasión por el juego pero no se bancan las concentraciones. ¿Vos no preferís estar en tu casa con tu familia? Nunca me gustaron las concentraciones, pero hoy las disfruto como nunca: pensar el partido y charlar con los jóvenes me encanta. Además, duermo como un abuelo: tres horas de siesta, diez a la noche. Ahora, si me tengo que concentrar 20 días en el verano, me voy a dar la cabeza contra la pared.
55 ¿Qué te dijeron tus tres hijas cuando les avisaste que volvías a jugar? Todos se pusieron muy felices: mis hijas, mi señora, mis viejos, mis amigos, porque ven la felicidad en mi rostro y, sobre todo, porque me vieron muy triste durante cuatro años..
56 Explicá qué fuiste sintiendo desde tu salida de Quilmes. Primero, quiero decir que ese grupo de Quilmes era espectacular, me quedó un gran recuerdo, también por la gente. Me fui de ahí y había armado todo para dedicarme al campo. Pensé que con esa nueva actividad no iba a sufrir la salida del fútbol. Me equivoqué. El domingo comía el típico asado, pero después no hacía nada. Era tomar mate y estar con algún amigo. No me entendían. “¿De qué te quejás, si tenés todo?”, me decían. Y no pasaba por tener o no tener, sino por una cuestión de creerse alguien, de tener sueños. Porque cuando dejás de jugar, dejás de soñar.
57 ¿Y el Showbol? Estábamos todos en la misma, era una especie de terapia. Disfrutábamos un montón, pero era una vez por semana y no alcanzaba. El problema era el día a día.
58 Te fuiste de Quilmes, arreglaste con River enseguida y te bajaste, ¿por qué? Hasta declaré que volvía con el fuego sagrado. Tenía que ir a hacerme la revisación médica a las 9 de la mañana, apagué el despertador y me levanté a la una del mediodía. Mi teléfono quemaba de llamadas.
59 No te entiendo. Evidentemente, no estaba bien yo. Rebotaban en mi cabeza todas las cosas que me molestaban del ambiente y todavía estaba caliente porque el año anterior había querido volver a River y me habían bajado el pulgar. Esa noche no me podía dormir. Al día siguiente llamé para decir que me perdonaran, pero no iba a jugar más.
60 ¿Qué fue lo más triste que te pasó en estos años? Cuando entrás en depresión, ya no sos vos y no valorás al de al lado. No valorás nada. Te encerrás, no te querés ni a vos mismo, entrás en una autodestrucción... Me daba cuenta de que estaba mal, pero no tenía la fuerza necesaria para ponerme bien. De la mejor manera que me sentía era acostado. Acostado y con los ojos cerrados.
61 ¿Los cuatro años fueron con depresión? Arranqué disfrutando por dejar el fútbol, como te dije. Eso me duró seis meses. Iba al campo, en Azul, lunes y miércoles; y los demás días estaba así, sentadito, sin hacer nada. Llevaba a mis hijas al colegio, volvía y me acostaba; me levantaba al mediodía para traerlas a comer, las volvía a dejar y me tiraba otra vez. En un momento empecé con los ataques de pánico y hasta sentí que me moría.
62 ¿Cómo son los ataques de pánico? Sentía que me corría algo adentro del cuerpo, como una cosquilla interna. Por ahí iba en el auto, no aguantaba, paraba y me ponía a elongar en el piso, a ver si se me iba. Quería romper todo, era algo que me salía de adentro. No era yo. Mis amigos y Luciana empezaron a decirme que probara con un psicólogo. Yo estaba en contra, decía que me iba a curar solo.
63 ¿Tus hijas no te preguntaban qué te pasaba? Trataba de que no me vieran tirado, cuando volvían del colegio intentaba estar mejor, pero es imposible, porque aunque no quieras a los hijos les transmitís todo. Mi señora arrancó con su psicóloga para ver cómo tenía que tratarme, porque yo estaba realmente intratable. El apoyo de Luciana fue fundamental. Cuando uno está así busca pelearse todo el tiempo, y ella tuvo la paciencia para esquivar las peleas y bancarme.
64 ¿Cuál fue el click que te hizo salir? La nena más grande tenía problemas en el colegio: estaba nerviosa y distraída. Nos llamaron y le hicieron un psicodiagnóstico. Le pidieron que identificara a cada integrante de la familia con un animal. Yo era un león viejo, que estaba siempre triste y tirado. Eso me mató. Que un hijo te vea así es tremendo. Pensé en el daño que les  estaba haciendo y de ahí saqué fuerzas para ir a terapia. Me medicaron con antidepresivos y ansiolíticos, y empecé a salir del pozo del que creí que no iba a salir nunca.
65 ¿Se te cruzó en algún momento la idea del suicidio? Y... uno llega a pensar cosas feas, todo tipo de cosas, pero tuve la fuerza suficiente y la ayuda necesaria para salir.
66 ¿Cuándo notaste que empezabas a salir? Al principio hablaba con la psicóloga y no encontraba nada, hasta que me empezó a gustar poder expresarme, que me escuchen y tener mi lugar. Al poco tiempo me puse a dirigir al equipo de Castores, entrené en Fénix y ya a fin de año estaba mejor.
67 Llegaste a armar tu partido despedida, ibas a tener que devolver la plata. No, porque era a beneficio. Ibamos a jugar en Azul contra el Showbol pero justo pusieron unas fechas del Showbol y se suspendió todo.
68 La pasaste muy mal, ¿por qué va a ser distinto cuando te retires definitivamente? Porque voy a saber que es mi último partido y porque me voy a poder despedir con mi camiseta. Además, ahora estoy bien de la cabeza y me siento preparado, evidentemente lo estoy trabajando, y tengo muy en claro que en el futuro seré entrenador o estaré con el proyecto de Academias de fútbol. La terapia terminó de hacerme entender que quiero vivir del fútbol. Que tengo que vivir del fútbol. Que voy a vivir del fútbol. Ahí está.
69 ¿De qué se trata ese proyecto? Con Goyco y Osvaldo Brigante, un amigo, estamos haciendo una Academia de Fútbol, con alquiler de canchas, escuelita e infraestructura suficiente para que vengan equipos de afuera a hacer pretemporadas. Hay dos canchas de 11, una común y otra de césped sintético, 5 canchas de fútbol 8, un hospedaje con 18 habitaciones, restaurante, gimnasio, 6 vestuarios. Es un verdadero monstruo. Está atrás de Nordelta y el Profe Alejandro Marcone, al que tuve en River, será el Director General del área de profesores. Se llama Buenos Aires Fútbol. A fin de año arrancamos.
70 Siempre habías declarado que te ibas a retirar joven y al final estás haciendo todo lo contrario, estirar tu carrera al máximo. Es cierto... lo que no había dicho es que después de retirarme iba a volver. Es una parte que faltaba.
71 Tu día más feliz en el fútbol. Tuve muchos: la noche que ganamos la Libertadores, el Scudetto con Lazio, el día que me dieron el premio al mejor jugador del campeonato italiano. Pero si me apurás, el día que me explotó el alma fue cuando me senté en el banco contra Chacarita, en mi regreso. La concentración previa, el recibimiento de la gente, estar con ropa de jugador, me parecía mentira...

ESTUVO en dos mundiales: jugó los 5 partidos de Francia 98 y uno en COrea Japón 2002.

72 El día más triste. Cuando erré el penal en la definición contra Nacional de Medellín, por la Libertadores del 95. Me lo atajó Higuita. Quedábamos Altamirano y yo, y Ricky me dijo: “Andá vos”. Igual recibí un apoyo increíble. De los jugadores y de la gente: acababa de dejar afuera de la final de la Copa a River y el Monumental coreó mi nombre.
73 El mejor DT que tuviste. Bielsa está varios escalones arriba del resto. Con Passarella, el Tolo y Sabella aprendí un montón.
74 ¿Y el peor? No sé si el peor, pero con uno casi termino a las piñas. Carmignani, un tano, ex arquero, que agarró el Parma cuando echaron a Passarella. El estaba con Daniel y se ve que pensaba que yo le manejaba el grupo, entonces venía y me chupaba las medias. Nunca me banqué esas cosas. Después, lo echaron a Daniel y me sacó del equipo. Ni me concentró. Fui a una reunión con él y Arrigo Sacchi, el director deportivo. Me insultó, lo puteé, nos paramos los dos y nos tuvo que separar Sacchi. Quedó entre los dos, poniéndonos las manos en el pecho. Menos mal, porque era grandote el tipo. Después le dije que le iba a demostrar su error. Y me entrenaba el doble que el resto. Había un solo turno y yo hacía dos; llegaba antes, me iba después y me terminó poniendo. Gané la pulseada. Y fuimos campeones de la Copa Italia.
75 ¿Qué técnicos de afuera te gustan? Ferguson, Mourinho y Guardiola. Veo al Barcelona y los jugadores se divierten; hay que lograr eso. Passarella y el Tolo tenían una frase: “Lo más difícil en el fútbol es jugar fácil”. ¡Qué paradoja! ¡Cuánta razón!
76 El mejor jugador que viste en una cancha. Sacando a Diego, Enzo, Ronaldo, Zidane y Nesta, que era defensor pero la rompía.
77 El mejor tipo que conociste. Un montón. Cedrés para mí fue un ejemplo, me marcó; después la lista es larga, y se me van a escapar varios: Burgos, Ortega, Amato, Leo, Enzo, Sensini, Chamot, todos los del Showbol...
78 ¿Mantenés contacto con ex compañeros de afuera? Daniele Adani es un gran amigo, fue compañero mío en Inter y Brescia. En el último clásico vino una semana a Buenos Aires a ver cómo se sentía un River-Boca. Lo vino a vivir con un sentimiento igual al mío. Se fue enloquecido con la pasión del hincha argentino.
79 ¿Por qué si no quisiste pasar de Lazio al Parma te vendieron igual? Entré en la gran negociación de Crespo a la Lazio de más de 60 millones de dólares, además estaba Mascardi, que llevaba a todos sus jugadores a la Lazio, y yo era de Franchi. Hacía tres meses había renovado el contrato en Lazio, pero no tenía muchas opciones. Además si no me iba, ya sabía que no iba a jugar.
80 Eriksson te mandó una vez al banco y vos no aceptaste ir. ¿No es poco profesional? Pará que te cuento cómo fue. En el 99 me eligen el mejor jugador del campeonato, ganamos un montón de cosas en la Lazio y arrancamos la temporada siguiente jugando la Supercopa europea contra el Manchester. Dos días antes, planta el equipo y me deja afuera. Yo merecía jugar esa final porque habíamos logrado el pasaporte ganando la Recopa. Me fui del entrenamiento a mi casa, que quedaba cerca, y me metí en la cama, como John Lennon. Enseguida vino el director deportivo a pedirme que volviera. Los atendí en mi habitación. Al final, Eriksson me dijo que me ponía pero que debía mejorar varias cosas. Le dije que estaba bien, pero que el partido con Manchester, yo merecía jugarlo. El tema es que ya empezaba la movida de traer a Crespo y me querían limpiar.
81 La apretada más fea en un vestuario. En el Parma. Yo tenía uno de los contratos más altos, quebró el club y querían que me fuera. Yo no les quería regalar nada, pero empezaron a operar con la barra. Una vez me robaron el auto y otra entraron en mi casa y dejaron la marca de una mano engrasada en la pared. Al poco tiempo, en un partido, la barra me esperó afuera del vestuario. Decían que les había hecho un gesto de fuck you. Era mentira, estaban arreglados con el presidente. Tuve que salir escondido en el baúl de mi auto.
82 En Brescia también la pasaste mal. Tres veces nos apretaron los hinchas en el vestuario. La última vi cómo entraban por el portón con los dirigentes, era una película. Adentro, nadie del plantel les contestó; si no, hubiera sido una carnicería, nos mataban. Entonces, junté al presidente, al director deportivo y al técnico y les dije: “Me voy de este club, porque las puertas para estos individuos no se abren solas. Y lo voy a hacer público. Si no vuelven más, para la gente van a tener razón ustedes”. A los 15 días volvieron y mi amigo Adani se fue igual que yo, declarando lo mismo. Pero en este ambiente, como no conviene decir ciertas verdades, pasó intrascendente.
83 ¿Con qué rival te sacaste más chispas? Con Edgard Davids, lejos. El holandés fue mi mejor rival: yo le pegaba, él me pegaba, y ninguno de los dos se quejaba. Todo empezó en un Lazio-Juventus, los dos jugábamos 4-4-2; yo por derecha, él por izquierda. El encuentro era inevitable. A los cinco minutos lo levanté de atrás con una murra, a propósito, fui a darle la mano y me hizo con el dedito que “no”. A la siguiente fue igual pero al revés. Así seguimos, nos decíamos de todo. Una vez le hice una tijereta de atrás a la mitad de la cintura. Me levanté y me fui solo al vestuario. Ya sabía que era roja. Lo increíble es que ya al final de mi ciclo en Italia, antes de un clásico, él fue suplente y se quedó a esperarme al costado. Yo fui preparado para las piñas, pero me dio la mano y me felicitó por las declaraciones que había hecho en una nota en La Gazzetta del día anterior. Me dijo que coincidía mucho con ese pensamiento medio extraño que yo tengo del ambiente fútbol.
84 ¿Cómo te miraban en la meca de la moda cuando salías en cueros del vestuario de Lazio? No entendían nada, iba con bermudas de jean desflecadas y en cuero, me tenían catalogado medio como un indio. En un partido contra Fiorentina, uno me dijo: “Callate, gitano”. Para ellos gitano era como indígena. Yo me reía.
85 Contá el día que te sentiste Schumacher. En el 99 alquilé dos casillas rodantes con mi familia para recorrer Europa. Paramos en Niza y quería una camioneta para movernos en la ciudad. El tipo del aeropuerto me pidió que esperara cinco minutos, que ya venía el que tenía que entregarla. Y al toque bajó Michael Schumacher, entregó la llave y pasó a mi lado. No llegué a decirla nada. Eso sí: después acariciaba el volante, le hacía mimos.

DE SELECCIÓN. Jugó 40 partidos y metió un gol, a Brasil en San Pablo (1-3).

86 ¿Cómo viste el affaire Maradona de las “mamadas”? Por ahí los términos no fueron los adecuados pero a Diego yo lo banco a muerte, sobre todo en un país donde cualquiera dice cualquier cosa de cualquiera sin problemas. No compartí para nada la importancia que le dieron los medios al tema, con todos los problemas que vivimos.
87 Muchos chicos preguntaron qué es “mamar”. Eso es una mentira, porque en un país donde todos los días mueren 3 o 4 personas, violan pibitos, y eso se ve por TV a cualquier hora, que Maradona haya dicho “que me la mamen”, no es nada.
88 A Diego pasaste de tenerlo de ídolo a amigo, ¿cómo lo viviste? Una de las cosas más lindas que me dio el fútbol fue conocer a Diego como persona, compartir charlas profundas con él. A veces trato de ponerme en su lugar y pienso: “¡Qué difícil es ser Maradona!”. Por eso cuando declara algo y lo critican, creo que nadie se pone en su piel. El tipo no puede hacer nada de lo que hace la gente normal: ir a un shopping, a comer a un restaurante. Y le sigue pasando a los 49 años. Con el Showbol hemos llegado a Perú a las 4 de la mañana y había mil  personas en el aeropuerto. Fuimos a Noruega, Suecia y Dinamarca y estuvo 18 días en la habitación: bajaba sólo a comer, mientras nosotros disfrutábamos paseos en barco, caminatas, monumentos.
89 En junio del 2008, en una nota en Olé dijiste: “Maradona debería ser el técnico de la Selección, hagamos un piquete”. ¿Tenías buena data? Ninguna data, sólo que a veces presiento las cosas. Y así como esperaba eso, ahora presiento que la Argentina va a ganar el Mundial. Por la selección pasaron todos, y el único que nos hizo dar la vuelta al mundo fue Diego. Lo malo es que debe ser el único DT al que no le dejan formar su cuerpo técnico.
90 ¿Todavía tenés el bolsito de Rivermanía firmado por el plantel? Sí, está guardado en algún lugar. Yo estaba en la Sexta, un día el equipo entrenó en el club, yo me acerqué y me lo firmaron todos.
91 ¿Por qué creés que hoy a River se le atreve cualquiera? El fútbol cambió bastante y los equipos chicos ya no son tan chicos, hicieron buenos trabajos en Inferiores, los grandes se quedaron, y se equiparó todo.
92 “Hay que aguantar hasta fin de año”, declaraste. ¿Creés que con las elecciones puede cambiar el ambiente y el ánimo del plantel? De entrada se vio que River en este torneo iba para mitad de tabla, debe ser el único equipo que no tiene un goleador. Fabbiani puede ser un gran acompañante, pero goleador no es. Y lo del ambiente que se palpa, puede ser. Hoy hay un ciclo que se termina, un ciclo en el que se vendieron muchos jugadores y no supieron hacer el recambio. El año de elecciones siempre es jodido en River, porque se buscan todos los puntos débiles, se critica con liviandad, y se arma un bola donde el blanco son los jugadores.
93 ¿Miraste en estos días la tabla de promedios? No, la verdad es que no; River todavía tiene otro campeonato en el que va a pelear la punta, estoy seguro.
94 ¿Con vos o sin vos? Dependerá qué piense el nuevo presidente. De la parte técnica, Leo me dijo que quería que siguiera. Y te imaginás que después de tantas idas y vueltas, yo estoy con ganas de seguir. Veremos también cómo llegó a diciembre.
95 ¿Tu idea es jugar cuánto tiempo más? Y... hasta que las tabas aguanten... Ya estoy sin frenos (risas).
96 ¿Hablaste con Francescoli sobre su futuro rol como manager si gana D’Onofrio? Enzo vino a la concentración antes del clásico y charlamos. Yo le conté cómo veía el club desde adentro. Un tipo como él va a ser fundamental para River, es alguien muy querido y que vivió el vesturio.
97 ¿A tus hijas les inculcás el amor por el folclore? Sí, claro, les pongo música y les pregunto quién es. “Horacio, papá”, me contestan. O “Mercedes Sosa” o “Los Nocheros” o “Palavecino”. Con el Chaqueño hablé varias veces y voy a ir a Salta cuando haga ese partido a beneficio a fin de año. Al folclore lo llevo en la sangre.
98 “Hay un millón de chantas en el fútbol”, dijiste. ¿A quiénes te referías? A gente que vive gracias al fútbol, a tipos que te hacen creer que son amigos tuyos y nada que ver. Con el tiempo vas aprendiendo a reconocerlos, pero algunos son grandes actores. Es feo porque te llevás grandes desilusiones. Prefiero no nombrarlos, por el bien de ellos.
99 Tenés otra vez 15 años y te ofrecen empezar como futbolista de nuevo, ¿agarrás? Sí, pero con mis viejos cerca. A los 15 años, solito en Buenos Aires, en una pensión, otra vez no. Sufrí mucho.
100 ¿No te da bronca haber perdido estos cuatro años de carrera? Sí, me da mucha bronca los cuatro años que regalé no sólo de fútbol, sino de vida. Lo más importante, igual, es que pude salir. Y arreglar mi cabeza.

Por Diego Borinsky / Fotos: Archivo El Gráfico
 

Por Diego Borinsky: 23/12/2009

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