LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

"Prefiero la línea de cuatro"

- por Diego Borinsky: 24/11/2009 -

El técnico del puntero del Apertura, Banfield, contestó las 100 preguntas de El Gráfico. Admite que se pone serio en los partidos y se burla de su propia imagen. Reviví la entrevista. Entre Menotti y Bilardo elige a Bielsa.

Nota publicada en la revista El Gráfico en agosto 2004.

HAZAÑA. En un Vélez-Argentinos de 1980 le atajó dos penales a Maradona en el mismo partido y su equipo ganó 1-0. Este es el segundo.

1¿Quién te puso Pelusa? Viene de chiquito. En todo barrio siempre había un Pelusa, y yo era el Pelusa de Versailles: era rubio y con el pelo finito.
2 ¿Te acordás el cantito de los hinchas de Vélez en 1980? Sí, claro: “Aplaudaló / aplaudaló / Pelusa es el arquero del Mundial 82”.
3 ¿Y qué pasó? Yo había estado en la Selección varias veces con Menotti, pero me fui al América de Cali en 1981 y perdí todas las chances. Entonces no era tan requerido el futbolista del exterior y menos el que estaba en Colombia.
4 ¿Tuviste reales expectativas de jugar algún Mundial? Siempre creí. En el 78 era muy joven, pero creía que podía estar en el grupo; en el 82 andaba muy bien, pero jugaba en Colombia; en el 86 todos decían que yo era el tercer arquero, pero apareció Zelada con las instalaciones del América de México para la concentración y me marginaron. Y en el 90 estuve hasta el último día en el grupo.
5 ¿Bilardo te explicó por qué te excluyó? Yo había estado en la Copa América 89 y fui a la gira de comienzos del 90 contra Italia, Mónaco y Guatemala. Seguimos entrenando hasta abril y me desafectaron un día antes de viajar a Italia. Fue Cancelarich.
6 ¿Bilardo te habló? Nunca me dijo nada.
7 ¿Alguna vez estuviste cerca de ir a Europa? En el 77, con apenas 21 años, un empresario me acercó un ofrecimiento para ir al Barcelona. Tenía que casarme con una española para obtener la nacionalidad porque no había cupo de extranjeros y después podía romper el vínculo. Era una cosa medio rara, así que preferí decirle que no y chau.
8 ¿Desde cuándo fumás? Desde los 14 años. Lo hacía a escondidas de mis viejos.
9 ¿También fumabas a escondidas de los técnicos? Sólo en las inferiores; en Primera, no, si hasta había técnicos que me mangueaban fasos. Es que siempre cumplí al máximo con las exigencias que me proponían. De hecho, desde el día que debuté en Primera, en 1976, hasta el día de mi retiro en 1992, jamás fui suplente en un partido de club.
10 O sea que como jugador jamás conociste el banco de suplentes. Sólo en partidos de Selección. Ahora, que estoy sentado en la silla eléctrica, los estoy conociendo a fondo.
11 ¿Qué hacés si te enterás de que un jugador fuma? Nada. El jugador de hoy, ante tanta exigencia y tanto estrés, no se puede dar el lujo de una trasnochada u otra cosa, enseguida nos damos cuenta. Y eso puede ocasionar la pérdida del puesto.
12 ¿Cuál era tu mayor virtud como arquero? La personalidad. Con mis gritos manejaba bien el ordenamiento defensivo, y creo que fui un arquero parejo: no tenía partidos de 10 y 1, siempre era 6 o 7.
13 Tu ídolo de la infancia. El Gato Marín, Fenoy y, aunque no lo vi mucho, el gran Amadeo Carrizo.
14 ¿De qué club eras hincha de chico? De Vélez. Después, siempre fui hincha del equipo en que estuve. Pero el club del que uno es hincha no se cambia nunca, es como la madre.
15 ¿Por qué te gustaba usar buzos oscuros? Para confundirme con los fondos de las canchas, no quería que fuese tan visible mi presencia. Empecé en el 77, jugábamos mucho con el offside y eso me servía para que no me patearan de lejos, porque yo estaba adelantado.
16 ¿El fútbol lo heredaste de tu viejo? El jugaba mucho los picados del barrio y también lo hizo en Barracas Central. Jugaba atrás y bien, pero tuvo un problemita y sufrió una grave sanción. Creo que le pegó una patada en los huevos al árbitro.
17 ¿Muchas veces te dijeron Falcione? Muchísimas. Salía más fácil decir Falcione que Falcioni.
18 ¿Por qué los jugadores actuales no se quedan a practicar después de hora como antes? ¿Se perdió la pasión por mejorar? Es cierto, nosotros nos quedábamos siempre perfeccionando algo, quizás hoy las prácticas son más intensas, entonces los jugadores terminan cansados. Igual, tratamos de inculcarles a los más chicos esas cosas. Les decimos que la forma de corregir es con la repetición y que con la vorágine del trabajo uno no se puede detener en cada jugador.
19 ¿Seguís invitando a tus dirigidos a que te pateen en las prácticas? Muy esporádicamente. Los provoco para darle un tono más risueño a algunas cosas. Pero muy poco. Dejé el fútbol y no al revés, así que desde el día que me retiré habré jugado unas seis veces para los veteranos y nada más.
20 ¿Qué cosas les aconsejás a tus arqueros? La importancia de que les marquen a los defensores y a los volantes lo que va pasando en el partido.

La sonrisa, toda una rareza en Falcioni, aunque en los últimos tiempos cambió bastante. Aquí, en el predio donde practica Banfield.

21 ¿Los trabajás vos en el campo? Ahora lo hace Rubén Sánchez y siempre con tres o cuatro pelotas rápidas, no más, tratando de que el arquero no dé rebotes. Cuando hay muchas pelotas, el arquero puede perder la coordinación, y si pasa eso hace mal los movimientos y puede llegar a sufrir una lesión.
22 El gol más bobo que te hicieron. En un Vélez-Racing del 80, creo. El sol caía enfrente, pateó Zavagno desde la mitad de la cancha, no vi la pelota, me tiré para un lado y la pelota fue al otro. Me salvó la foto de El Gráfico: ahí la gente de atrás del arco estaba mirando haciendo visera sin gritar el gol.
23 ¿Por qué te retiraste joven, a los 34? Había pasado 16 años de mi carrera jugando en dos clubes: Vélez y América; y en 18 meses estuve en tres equipos: Gimnasia, Vélez y Once Philips, y no me pareció bueno darle un final así a mi carrera.
24 ¿Por qué estudiaste periodismo? Cuando me retiré sabía que me quedaba cuerda pero no tenía motivación. Lo hice en el Once Caldas, que entonces se llamaba Once Philips, y enseguida me metí en el curso de DT. Como no salió nada, estudié periodismo para mirar el fútbol desde otra óptica. Apenas me puse a estudiar, en el 96, me llamó Tardivo para que lo ayude en Atlanta. Ahí arrancó mi carrera. Igual, el curso de periodismo lo terminé.
25 ¿Cómo ves al periodismo deportivo argentino? Se busca demasiado el problema, se destaca más el error que el acierto.
26 ¿En Atlanta empezaste como ayudante de campo? No, como el último orejón del tarro: preparador de arqueros en inferiores. Después agarró Rogel la Primera y me permitió estar más cerca del plantel profesional (96); vino Daniele y me puso como un segundo ayudante de campo y como espía de rivales. Así que todos esos dibujitos y flechas que tuve que hacer, después me sirvieron mucho. A fines del 96 se fue Daniele, yo también, y a los 20 días me llamó Pascuttini, que había sido compañero mío en el América, para que me sumara a las inferiores de Vélez con los arqueros. Cuando agarró Bielsa, me pidió que le arme un selectivo con la Tercera y la Cuarta, y fui el técnico. Tuve un par de interinatos en la Primera y cuando se fue Manera en el 99 quedé al frente del equipo. Después, un año sin trabajar, y al final Olimpo y Banfield.
27 ¿Cuántas llamadas de trabajo recibiste en los últimos tiempos? Varias (risas), la verdad que varias.
28 ¿Por qué te quedaste en Banfield? Porque sus dirigentes se adelantaron a todos en las charlas, sin saber si nos clasificábamos o no a la Libertadores, al margen del resultado. Y quisimos agradecer ese reconocimiento. Además, nos pareció importante darle continuidad a este proceso en un fútbol tan exitista.
29 Pero te debés haber tentado. Uno siempre se tienta, pero si seguimos trabajando de la misma forma, no faltarán oportunidades en el futuro.
30 Antes de agarrar, ¿creías que le podía ir tan bien a Banfield? Cuando empieza un proceso, uno tiene la obligación de ser optimista y apuntar a los grandes objetivos. El nuestro fue entrar a una Copa.
31 ¿Cómo le cambiaste la mentalidad a un plantel acostumbrado a pelear el descenso? Les dije: “Vamos a pelear por algo importante. Miremos la tabla del día a día y si pasan seis meses y no puntuamos para el objetivo, volveremos a mirar abajo y a pelear por lo de siempre, pero tengamos otra ilusión”. Y creo que el mensaje fue bien recibido.
32 ¿Los jugadores no lo miraron con cara de “qué nos está diciendo este hombre"? No, porque encontré jugadores con ganas. Y si a medida que uno le va diciendo las cosas que pueden pasar, el jugador ve que pasan, le aceptan la crítica y también la palmada, todo se potencia.
33 ¿Alguna vez te habían gritado “que de la mano de Julio César...”? Estaba el cantito del Mundial 82, en el América era muy reconocido, pero nunca esto. Que pongan un cartel que dice “no tenemos virrey pero sí emperador” es motivante.
34 ¿Te preocupa que los equipos medianos que apostaron a la Copa, como Talleres y Central, terminaran comprometidos con el descenso? Tenemos un aire de puntuación importante y este Apertura nos tiene que servir para sumar porque en la Sudamericana no hay viajes.
35 ¿Bielsa sigue siendo tu ideal de técnico? No es que sea mi ideal. Yo digo que dentro de los técnicos del fútbol argentino, más allá de los resultados, en la previa de un partido, es el que mejor analiza y trabaja dentro del campo. Sin ninguna duda.
36 ¿No es demasiado cientificista? No. El busca la palabra justa para no lastimar a ningún jugador y eso quizás lo hace un poco cientificista, pero en el día a día con el jugador es simple, claro y le exige la máxima expresión que puede dar.
37 Pero todos destacan de Bianchi lo opuesto de Bielsa: su simplicidad. No digo que uno sea mejor o peor. Bianchi es indiscutible por lo que consiguió y por la firmeza con que juegan sus equipos. No trabajé al lado de Bianchi, sí me tocó estar cerca de Marcelo y por eso tengo esa opinión.
38 ¿Te sentís un bielsista a ultranza? No, me siento un falcionista a ultranza.
39 ¿Te gusta que te identifiquen con Bielsa? Hoy no está muy bien visto. Algunos dicen que soy una miniatura de Bianchi con más exigencia, otros, que soy bielsista. En cualquier caso, para mí es un honor, me enaltecen con esas comparaciones.
40 ¿Hablás seguido con Bielsa? Cuando estuve en Vélez tenía un diálogo más continuado, después por cuestiones de trabajo se fue complicando. Hace poco pasé por Ezeiza a saludarlo.
41 ¿No lo ves muy metido para adentro ahora? Marcelo siempre fue así, se involucra mucho en su trabajo. El Mundial hizo derrumbar un castillo que estaba bien construido e hizo recaer en Marcelo todo el peso de esa frustración, pero confío en su capacidad para salir adelante.
42 ¿Quiénes se clasifican para el próximo Mundial? Brasil y Argentina, lo vi bastante sólido a Paraguay y espero que Colombia.
43 ¿Cuánto de suerte y cuánto de mérito hay en una definición por penales? Yo diría 40% mérito de los ejecutantes, 40% mérito de los arqueros y 20% de suerte.
44 ¿Por qué los equipos de Bianchi ganaban siempre esas definiciones, hasta la última? Porque son fuertes psicológicamente, seguramente Carlos le sacaría la responsabilidad.
45 ¿Cómo se saca esa responsabilidad? “Andá a patear, que pase lo que pase la responsabilidad es mía, porque yo te elegí”. Supongo que con esas palabras Bianchi entonaría a sus ejectuantes.
46 ¿Un arquero no siente presión en una definición por penales? Presión no, pero sí está tensionado por tratar de ser importante para el equipo conteniendo algún penal. Es clave la concentración. En realidad, el arquero debe estar concentrado los 90 minutos porque juega contra 21 rivales.
47 Los compañeros, agradecidos. Yo les digo a mis jugadores: la mejor manera de respaldar a un compañero es dudando de él. Si yo me confío de mi compañero, no lo voy a estar respaldando, porque si se equivoca no voy a estar ahí para ayudarlo. Si yo creo que el rival lo puede pasar, o la pelota le puede picar mal, voy a estar ahí para cubrir su error. Es la base para que un equipo sea solidario.
48 ¿En qué momento decidís dónde tirarte en los penales? Con el tiempo uno gana experiencia y maneja algunos movimientos para llevar al ejecutante a que patee donde uno quiere.
49 ¿Qué sentiste en la definición América-Argentinos, por la final de la Libertadores 85? Que habíamos hecho méritos para ganar, que no pude atajar ninguno, que Vidallé atajó uno y perdimos.
50 ¿Por qué empezaste a patear penales? Veníamos de una racha de penales errados, y contra el Quindío nos dieron un penal en el minuto final. Como estaba la pelota puesta y nadie se acercaba, le pedí permiso al técnico, y me lo dio. Lo metí, y seguí hasta que erré uno y volví al final de la cola.
51 Atajaste varios, ¿cuál era tu método? Un poco de chamuyo: “Patealo tranquilo, hay 20 mil personas y si lo errás no pasa nada”. Eso le hice a Babington, en el 79, en el último minuto de un Vélez-Huracán que nos permitió clasificar a las finales.
52 ¿Chapeás con los dos penales que le atajaste a Maradona en un partido? Eso fue un accidente del fútbol. Fue el día soñado por cualquier arquero: 1-0 y dos penales atajados. Y encima al Diego de Argentinos, que estaba en todo su potencial. También atajé dos en un partido contra Nacional, en Medellín, en 1987, y ese triunfo nos dio la clasificación a una nueva Libertadores.
53 ¿Te cruzaste a Diego alguna vez después de los penales? En la Selección. Me dijo: “¿Te acordás, Pelusa, que me atajaste dos penales un día?”. Le contesté: “Claro, vos te podés olvidar; yo nunca en la vida”. Sin ninguna duda, él es el Pelusa más famoso.
54 ¿Un técnico debe saber más de fútbol o de grupos? Las dos cosas van de la mano. Para elegir once y plantear una táctica hay que saber de fútbol. Y después debe respaldar las decisiones que toma, siempre a favor del grupo, para protegerlo, potenciarlo y para que haya respeto entre los integrantes del grupo. Si no tenés las decisiones y la conducción clara, el grupo se te va de las manos.
55 ¿Cuáles son tus preceptos básicos? Priorizo que el equipo sea solidario, que mantenga el orden, privilegio el equipo a la acción individual.
56 ¿Cuánto duran tus charlas técnicas y en qué hacés hincapié? Las del día del partido duran 20 minutos y se basan en las marcas, en las zonas donde podemos sacar una ventaja, la barrera, pelotas paradas. También algo motivacional, con vértigo, para que el jugador entre metido. El día anterior tenemos una charla de una hora, en la que se destaca lo bueno y lo malo del adversario. Para eso, Esteban, un colaborador, prepara un compacto de los últimos tres partidos del adversario, que dura 25 minutos. Eso lo veo con los jugadores, y se agrega todo lo que vamos charlando en la semana, de corregir cosas que pasaron y cosas por venir.
57 ¿Qué es lo primero que hacés cuando llegás a un club? Plantear mis expectativas, ver el grupo de jugadores que hay y qué falta. Lo raro del fútbol de hoy es que salvo cinco o seis instituciones, te encontrás con equipos móviles, donde se van quince y vienen diez. Hay que buscar los jugadores de acuerdo con la táctica que uno quiere. Si vas a trabajar con línea de tres, por ejemplo, necesitás carrileros. El jugador debe saber desde el arranque de qué va a jugar. Si tenés las ideas claras y elegís los jugadores de acuerdo a eso, es más sencillo para todos.
58 ¿Armás el equipo de atrás para adelante o al revés? De atrás para adelante, sin dudas. La solidez nace desde atrás, a pesar de que cuando encaramos los partidos hablo de adelante para atrás, porque el trabajo empieza con los delanteros.
59 ¿Corner con pierna cambiada o abierto? Para los que atacan es mejor con pierna del sector, porque la pelota se abre y se la encuentran llegando a su cabeza. Además, la pelota se va alejando del arquero. En los tiros libres de costado me gusta con pierna cambiada, porque complica la visión del arquero y cualquiera que la toque, o incluso si no la toca nadie, puede ser gol.
60 ¿Cuándo te gusta tirar el offside? No me gusta en general, quizás porque en Vélez lo tirábamos mucho y yo me sentía demasiado expuesto. Trato de que mi defensa salga rápido del fondo o que achique a la salida de un corner, nada más.
61 ¿Defensa de tres o de cuatro? Trabajé con los dos sistemas. La de cuatro es mejor porque le da más equilibrio al equipo, salida por los laterales, porque sirve para que los compañeros no hagan tanto esfuerzo y porque se le hace más difícil entrar al contrario. Para jugar con tres es importante tener buenos carrileros. El secreto de la línea de tres es apretar al adversario en su campo para forzar el pelotazo y que el líbero llegue a esa cobertura; por eso si no tenés un equipo ágil, para forzar errores arriba, hay que retroceder mucho. Y si los carrileros retroceden, después no tienen aire para salir.
62 ¿Látigo o franela con los jugadores? Látigo y franela. En un grupo tiene que haber una convivencia, dentro de esa convivencia debe haber reglas y dentro de esas reglas, elasticidad.
63 ¿Menotti o Bilardo? Trabajé con los dos… y me gusta Bielsa.
64 ¿Fillol, Gatti o Chilavert? Fillol fue el más grande en su época: había que matarlo para hacerle un gol. Y Chilavert es un monstruo por personalidad y manejo. Además lo conocí y me pareció una persona bárbara. Una mezcla de ellos dos.
65 ¿Quién es hoy el mejor arquero argentino? Abbondanzieri consiguió gran regularidad los últimos años y adquirió un saque muy bueno.
66 ¿El triunfo con Olimpo en Liniers por el Clausura 03 te cerró las puertas de Vélez? Para nada. Siempre traté de hacer lo mejor para el equipo que me tiene contratado.
67 ¿Por qué en Vélez no te fue tan bien como después en Olimpo y Banfield? En Vélez me fue bien: me tocó entrar en un momento conflictivo del club, tuve que tomar decisiones difíciles con jugadores (y en algunos casos el tiempo me dio la razón) y promocionamos chicos como Buján, Falcón, Bardaro, Leyenda, Obolo, Pellegrino y Centurión. Y conseguimos 64 puntos en la temporada, los mismos que en Banfield.
68 Pero el reconocimiento llegó después. Parar un año después de Vélez me sirvió para repensar algunas cosas. Cuando volví, lo hice más asentado.
69 También cambiaste un poco tu imagen: antes tenías cara de pocos amigos. Cara de orto tenía. Un día, en la playa, un periodista me vino a hacer una nota. Lo veía acobardado y le dije: “No te guíes por esta cara de orto que tengo”. Después lo puso de título. Es que me meto demasiado en el partido. Pero en la vida no soy así, no ando con cara de culo, soy un tipo que se ríe bastante.
70 Ultimamente se te vio más simpático. ¿Hubo una apuesta marketinera? Puede ser que me haya soltado un poquito más.
71 Los novios de tus hijas se deben asustar un poquito. Y… les pongo la cara de los partidos.
72 ¿Dónde estarías hoy si el presidente de Olimpo hubiera aceptado tu renuncia tras el 0-3 con Chicago? No sé, pero lo hice por una calentura: nos habían goleado y echado a dos.
73 ¿Por qué empezaste a ir de traje a los partidos? Siempre había ido muy informal, pero un amigo me aconsejó darle un poquito de formalismo.
74 ¿Por qué en tu época de Vélez siempre llegaban hasta “ahí”, pero no podían ser campeones? Tuvimos dos equipos muy buenos: el del Metro 77, que fuimos terceros, y el del Metro 79, que perdimos la final con River. Nos faltó el toque de suerte. De hecho, en la Copa del 80 eliminamos a River, o sea que estábamos a la altura.
75 ¿Por qué te quedaste diez años en Colombia? ¿No te motivaba dar un salto a otro fútbol? Yo fui al América pensando que iba un año, pero me encontré con un club de jerarquía, en un gran momento del fútbol colombiano, con muchas figuras. Hugo alguna posibilidad de Europa, pero no me quisieron vender, porque era la imagen del club.
76 ¿Por qué te pusieron “gato” allá? Por los ojos, porque era rápido de movimientos.
77 ¿Existe el gallinismo en el fútbol? No.
78 ¿Sabés adónde va la pregunta? Por el América. Fuimos tres veces subcampeón de la Libertadores en forma consecutiva, no se dio. Diez años más tarde, con otros jugadores, volvió a perderla. Y varios de esos jugadores, después, se cansaron de ganar la Copa con Boca. Son dosis de suerte.
79 ¿Cuál fue la que más sufriste de todas? La tercera, con Peñarol, en el 87. La de Argentinos fue muy pareja y River nos ganó bien. Con Peñarol sacamos buena diferencia en Cali (2-0), en Montevideo ganábamos 1-0 hasta faltando diez minutos pero nos dieron vuelta. Y el desempate fue 0-0, hubo 30 de alargue y nos metieron el gol en la última jugada. Si empatábamos, éramos los campeones por la diferencia de gol. Increíble.
80 ¿Cómo te recuperás tras un golpe así? Me costó mucho, no tenía ganas de nada, era mi tercera final. Yo regalaba todo por conseguir un título así, como regalaba todo por ir a un Mundial.
81 ¿Te molesta verte tan seguido en TV tratando de parar el tiro de Funes sin lograrlo en la Copa 86? Sos el gil de la película. La mayoría de mis fotos son de espaldas, qué voy a hacer.
82 ¿En la final del 86 sentiste que River no podía perder de ninguna manera en el Monumental? Puede ser, pero nosotros tendríamos que haber ganado el partido de Cali y no lo hicimos.
83 ¿Conociste a los capos del Cartel de Cali? Teníamos relación permanente. Cuando a mí me contrataron, vino Miguel Rodríguez Orejuela, no sé si era el jefe del cartel o no, pero estaba siempre.
84 ¿Alguna vez viste algo raro? Para nada, siempre estuvimos al margen. Lo máximo que vimos fue una escuadrilla de protección cuando él venía.
85 ¿Nunca tuviste miedo a los atentados? Sólo un poquito en el 89: al término de un partido mataron al juez de línea. Era un América-Independiente Medellín. Fue mi último partido.
86 Una comida de Colombia. Los fríjoles.
87 El peor defecto del futbolista actual. La vorágine en que vive: no se permite sentarse a charlar de fútbol o quedarse diez minutos más tirando un centro, o quince compartiendo un asado. Vive apurado, y ese apuro lo transmite después en la cancha. Juega apurado, no tiene pausa.
88 Tu compañero que mejor le pegaba a la pelota. El paraguayo Battaglia, también el peruano Cueto y Carlitos Ischia… hasta que se rompió el tobillo. Después, ya no le podía dar chanfle.
89 ¿El hincha de Vélez es ingrato? Te putearon a vos, a Ischia y hasta a Bianchi. No es ingrato, es fanático. Yo respeto muchísimo a todos los hinchas y especialmente al de Vélez.
90 Si pudieras elegir los Martín Fierro del fútbol, ¿a qué DT argentino le darías el premio por la temporada 03/04? A Bianchi.
91 ¿Falcioni en qué puesto estaría? Estaríamos ahí, en la terna, con Gustavo Alfaro.
92 Una charla técnica que recuerdes especialmente. Una vez, en Vélez, dirigía el triunvirato Cielinsky-Montaño-Bermúdez. Jugábamos contra Argentinos y en la charla querían hablar los tres y se interrumpían entre ellos hasta que el defensor Omar Jorge pidió que hablaran de a uno. Bermúdez se calentó y los echaron a los dos de la pieza.
93 ¿Y alguna vez te tentaste? Siempre quise escuchar el máximo para conocer lo que el técnico quería del equipo y yo poder ordenarlo desde atrás. Le prestaba atención a todo: a los que iban a cabecear, los que subían, la barrera. Creo que eso me sirvió para ser el técnico que soy hoy en día.
94 ¿Te quedaste con ganas de jugar en algún club? Tuve la oportunidad de jugar en River y en Boca. En el 81, cuando se hizo lo de Diego, estuve reunido con la gente de Boca pero Vélez ya había firmado con el América. Y en el 84, siendo Cubilla DT de River, como venía de Colombia, pidió a Alfaro y a Falcioni. Al final, sólo se hizo lo de Alfaro.
95 ¿Es cierto que Ochoa Uribe te quiso nacionalizar colombiano? Sí, para la eliminatoria de México 86, pero como había gente que no estaba de acuerdo, sobre todo el periodismo, que quería que jugara gente del país, tomé la decisión de no nacionalizarme. Ya estaba todo listo para que llegara a la concentración 48 horas antes del partido, incluso Ochoa ya me había dicho que si no quería jugar contra Argentina en Buenos Aires, no jugaba. Pero bueno, era apostar todo por una carta que no me iba a beneficiar.
96 ¿Y hoy, en retrospectiva, cómo lo ves? Hubiera sido bueno, quizás no sufría los desencantos que sufrí con la Selección Argentina y quizás habría llegado a un Mundial.
97 ¿Por qué empezaste de arquero? Porque me sentía cómodo y creía tener condiciones. Con edad de Séptima, López y Cavallero me catapultaron a entrenarme con la Tercerca.
98 En los 60 se decía que el puesto de wines era de locos y el de arquero de boludos. ¿Por qué? No es por salir en defensa del puesto, pero siempre consideré al arquero como el jugador más importante del equipo. Esto me lo enseñó Ochoa Uribe: si tenés un buen arquero y un buen equipo, tenés un gran equipo, porque el arquero sostiene todo lo que hace ese equipo. Ahora, si tenés un buen equipo con un mal arquero, tenés un mal equipo, porque todo lo bueno que pueda hacer el equipo lo tira a la basura el arquero. Por eso es fundamental un arquero serio, equilibrado. Es tan importante el puesto que uno de los pocos cambios en las reglas del juego está vinculado al arquero: el pase del compañero, los seis segundos.
99 ¿Por qué se decía, entonces, que era el puesto del boludo? Porque es un puesto que no cualquiera está capacitado para ocupar. Son muy pocos los que pueden opinar sobre el arco.
100 Pero es puesto ingrato, ¿coincidís? No. Para mí fue la felicidad, yo disfrutaba muchísimo en el arco y cuando me metían un gol, me reía, lo tomaba como algo natural. Hoy sufro los partidos y pongo cara de culo.

Por Diego Borinsky / Fotos: Alejandro Del Bosco y Archivo El Gráfico

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