HABÍA LLEGADO a nuestro país hacía dos días y Lucas Monteverde ya volvía a respirar polo. Al día siguiente estaba en una cancha, jugando su primera práctica. Ya sentía los requerimientos en las vísperas de una nueva temporada de polo en la Argentina. “Encendí el celular y tenía la casilla llena de mensajes de todo tipo, entre ellos un mensaje de El Gráfico Polo, para hacer esta nota”, revela sin fastidio. El segundo día, en La Dolfina, con actividades relacionadas con el equipo, lo encontró en la conferencia de prensa en la que Peugeot, main sponsor del team, presentó el nuevo 307 La Dolfina y reafirmó la alianza entre ambas partes por otra temporada.

Luego de la presentación, y durante el agasajo, Luquitas aceptó la charla, de pie, apoyado en su nuevo auto. “Vengo de Francia, después de la exhibición de Deauville contra Ellerstina, jugué la Copa de Oro ahí mismo. Arranqué en enero en Estados Unidos, después fui para Inglaterra y por último a Deauville”, relata Monteverde, sin necesidad de apelar al GPS para repasar su periplo polístico internacional de 2009.

–¿Qué fue lo primero que hiciste al llegar a la Argentina?
–Aprovechamos para jugar enseguida la primera práctica, estaba toda la caballada pesada, así que teníamos que empezar a movernos inmediatamente. Te diría que acá hay polo todos los días.

–¿Qué cambia año tras año en las temporadas argentinas?
–Creo que es igual a las anteriores, con más ganas de volver a recuperar el título en Palermo. Nos preparamos siempre de la misma manera, pensando en ganar Palermo, nada más. La única diferencia es que en los años anteriores llegábamos como campeones defensores y en 2008 perdimos la final. Entonces, vamos a tratar de volver a ganarlo.

–¿Dónde estás radicado?
–Yo soy de 25 de Mayo y desde el 2001 estoy radicado en Buenos Aires, acá en Cañuelas. Estoy enfrente, en la casa de Lolo (Castagnola). Ahí tengo en mi caballeriza unos 15 animales que son los del Abierto y otra con 15 caballos más que son los nuevos, los que voy probando.

–¿Te costó armarte de caballos?
–Antes de que los chicos me invitaran a jugar el Abierto ya estaba bastante armado, yo quería jugarlo en algún lado y por eso la venía remando. Pero del 2005 a hoy hice un cambio de 180 grados en caballos, en cuanto a organización. Es difícil montarse, pero le dediqué toda mi vida a tratar de estar mejor montado.

–¿Cómo fue la historia del departamento y los caballos?
–Con Loli (López, su mujer) estábamos ahorrando plata para comprar un departamento; y cuando los chicos me invitaron a La Dolfina, me la gasté en caballos, la hice yeguas. Al final resultó un desastre, no jugó ninguna de esas que compré esa vez.

–¿Sos criador?
–Sí, estoy inscripto. Y lo tomo en serio. Recién este año tengo las primeras crías mías que están cumpliendo seis años ahora, a fin de temporada. Es probable que empiece a usar alguna a partir del Abierto de Tortugas.

–¿Qué tipo de criador sos?
–Soy bastante fanático. Trato de tener los mejores animales. Por suerte, cuento con la posibilidad de tener todo lo mejor a mano; además de las yeguas que yo juego en el Abierto, cambio con Lolo, uso padrillos de Adolfito (Cambiaso), de Mariano (Aguerre), entonces eso me da un abanico más grande, es una gran ayuda.

–Volvamos a tu profesión. De los torneos denominados importantes en nuestro país, solo te falta ganar Tortugas.
–Sí, solo Tortugas.

–No es lo que te desvela, ¿no?
–La verdad es que no. Dame Palermo que me puedo morir tranquilo, pero con Tortugas no va a pasar nada. Sí estaría buenísimo ganarlo, obvio, pero no lo tengo como meta. Es como un torneo preparatorio para lo que viene después.

Hace tiempo, cuando recién terminaba de ganar su último Abierto Argentino, allá por diciembre de 2007, le habíamos preguntado por los 10 goles, si era su meta, y él aseguró que prefería tener la copa en las manos antes que alcanzar la máxima valorización. A la semana siguiente llegó la suba, y hubo suspicacias, pero Lucas se encargó de demostrar en la cancha que realmente juega para diez. También cuando todos decían que toda La Dolfina jugaba para Cambiaso, él apareció en algunas malas en Palermo y supo encaminar a su equipo. Por eso se entiende que Palermo, para Monteverde, es todo.

–¿Cuándo debutaste en La Dolfina?
–En el 2005.

–Pero ya habías jugado anteriormente.
–Una vez jugué el Jockey con Pancho Bensadón, y lo ganamos. También había hecho de suplente en Tortugas. Todo en 2003.

–¿Cómo llegaste a que te confirmaran definitivamente en el equipo?
–Por Lolo. Me había hecho amigo de los chicos cuando ellos estaban en Ellerstina, en Pilar, y con Lolo me hice muy amigo afuera, jugamos muchas veces juntos por ese entonces. Y con Adolfito, también, lo fui conociendo, lo mismo. Cuando Adolfito se viene para Cañuelas y deja Ellerstina, Lolo me invitó para que viniera con ellos. Y me vine, yo tenía todo en Pilar. Jugaba al polo ahí.

–¿A qué edad viniste para Buenos Aires?
–De chico, si bien estaba en 25 de Mayo, en las temporadas venía siempre a jugar al polo a Pilar.
–¿De dónde surge tu pasión por el polo? Venís de una familia de las no tradicionales en el ambiente.
–No tengo hermanos varones; mi viejo y mis tíos jugaban, pero nadie de manera profesional. Mi abuelo materno, Jorge Davel, tenía un club de polo muy viejo, y por ese lado me viene la relación con el deporte. En 25 de Mayo tengo El Rincón, el club del cual hablaba, y siempre se jugó ahí, desde que nací había canchas y caballos de polo. No es que estaba totalmente ajeno a eso.

–¿Y profesionalmente, en qué año hiciste tu primer viaje para jugar?
–Creo que el primer viaje lo hice en el 93 o 94, fui a Inglaterra. Después, con Gonzalo Pieres jugué en Deauville, donde estuve hace poquito, y ganamos la Copa de Oro. Mis comienzos fuer
on por ese lado, mi tío Fernando siempre laburó con Gonzalo y por ahí arranqué en el polo profesional.

–¿Entonces Gonzalo Pieres es tu descubridor?
–Sí, ambos, porque empecé a laburar con ellos.

–¿De qué equipo eras hincha de chico?
–Me gustaba mucho La Espadaña.

–¿Te imaginás jugando en otro equipo que no sea La Dolfina, algún día?
–No, no me lo imagino para nada.

–¿Cuál es tu próximo paso?
–Sin dudas, el objetivo que tengo es volver a ganar Palermo. Queremos recuperar el título y vamos a enfocarnos hacia ese objetivo para cerrar el año de la mejor manera.

–¿Se sigue mejorando o tocaron un techo como equipo?
–Seguro que se sigue mejorando todos los años. Creo que fuimos haciéndolo año tras año.

“¡Luuucaaaaaaaaaaas, #&%$%#!”. Quién no escuchó alguna vez esto en un partido de La Dolfina, partiendo de la boca de Bartolomé Castagnola. El back suele gritarle e insultarlo (como un reto, sin humillarlo) a Luquitas durante los encuentros. Pero todo queda ahí, en los partidos, aunque Lolo lo hace cada vez con menos frecuencia.

–¿Te vas a seguir peleando con Lolo?
–Es muy probable. (risas)

–¿Por qué?
–Lolo es una especie de hermano mayor. Hasta padre, te podría decir. Y nada, él descarga las energías conmigo. La verdad es que no es lo que más me divierte, preferiría otra cosa, pero no me molesta.

–Igualmente, el año pasado no lo hizo tantas veces como venía haciéndolo.
–Sí, viene más tranquilo, pero no es una cosa que nos planteamos, ni él ni yo, está todo más que bien. Tenemos una relación muy cercana, entonces pasa una mosca y me insulta a mí. Aunque en algunas tiene razón.

–¿Puede ser porque sos el más joven?
–Sí, también, y la verdad es que si estoy acá es porque él me invitó, es una especie de hermano mayor o padre y tiene todo permitido.

–¿Hiciste muchos amigos dentro del polo?
–Me he hecho amigos gracias al polo. Con los de La Dolfina soy amigo; especialmente con Lolo, pero soy amigo de Adolfito y de Mariano, también. Y después, fuera del equipo con Pancho Bensadón, Pablito Spinacci, Bete Donovan… Y después, amigos que eran de la infancia en el polo.

Aunque muchos creen que Monteverde debutó en Palermo en Miramar, en realidad lo hizo en el 2000, con 23 años y 7 goles, jugando para El Paraíso como suplente. Tuvo que reemplazarlo a Aguerre, lesionado, y también estaban Tomás Fernández Llorente, Lucas Criado y Matías MacDonough en el equipo.

–¿Qué recordás de Miramar, que jugó el Abierto en el 2004?
–Estuvo muy bueno. Terminamos jugando con el Bete (Donovan), Fabio Diniz y Tomy Fernández Llorente. Tuvimos unos lindos partidos en cancha 2, contra Chapa Uno y los Novillo Astrada, que perdimos por uno, y después contra los Merlos, nos ganaron por 20, nos mataron a palos, mal. (Risas)

–¿A qué jugador número 2 de otro equipo te gusta ver?
–A Eduardito Novillo, me parece espectacular.

–¿Te entusiasma el Torneo de Munich del 2010?
–Está bueno que se empiece a mover esto y tratar de levantar alguna moneda en algún lado. Si bien acá ese tema se está empezando a sentir, esto es todo a pulmón. Que el resto de los meses del año se arme esto me gusta, para que a todos nos vaya un poco mejor.

–¿Cómo viviste el partido de Francia de la Revancha?
–El partido de Francia salió buenísimo.

–¿Qué te pareció Terrera?
–El Terre, sí… jugué toda la temporada en Inglaterra con él, es un animal, tiene un talento impresionante ese chico que ni él sabe. Cuando se dé cuenta y madure un poco, es de los tipos que puede jugar bien al polo, en serio.

–¿Ya tienen el suplente para esta temporada?
–No lo hablamos, te diría que puede ser Nick Roldán, o posiblemente sea Terrera el otro.

Se despide. Lo llaman para otras fotos de rigor con el equipo y se va a hacer sociales, mientras rescata un choripán al vuelo. A la tarde hay polo nuevamente. Vísperas de una nueva temporada en la Argentina, en la que Luquitas Monteverde vuelve a respirar polo.

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