Facundo Parra de Chacarita, Gustavo Ibáñez de San Martín de Tucumán, Maxi Ceratto de Defensores de Belgrano, Mauro Rubira de Luján y Oscar Ibáñez de Ituzaingó repasan su carrera.
FACUNDO PARRA. Inferiores en River, experiencia en Grecia y retorno a Chacarita.
Facundo Parra (Chacarita Juniors, Primera A)
Nació el 16 de junio de 1987 en Capital Federal. Sus inicios en el fútbol grande fueron en las inferiores de River, donde compartió equipo y "lindos momentos" junto a jugadores de la talla de Gonzalo y Federico Higuaín, Maxi López, Matías Abelairas y René Lima, entre otros. "Cuando quedé libre de River me fui a probar a Platense y a Argentinos, pero como no quedé arreglé con Acassusso y jugué un año en el ascenso", cuenta el autor del gol de Chaca ante Arsenal, que le dio el primer triunfo al Funebrero en su vuelta a Primera.
Después, llegó el tiempo de su primera etapa en Chaca. Hizo quinta, cuarta y subió rápido al primer equipo. Poco a poco comenzó a ganarse un lugar entre los titulares a fuerza de goles -marcó 26 en 91 partidos-. Ese buen rendimiento le dio la posibilidad de emigrar al fútbol europeo. Partió hacia Grecia y se incorporó a préstamo al Larissa en el 2007.
"En Grecia estuve hasta mediados de este año y fue una experiencia muy linda, tanto personal como deportiva. Jugué con varios argentinos, como Marcelo Sarmiento, Matías Iglesias, Mauricio Ferrari y Milton Muller. Hasta jugué Copa UEFA, así que volví conforme", comenta Facundo.
Autor del gol ante Arsenal, en el debut de Fernando Gamboa, afirma que "el objetivo que nos planteamos es sumar la mayor cantidad de puntos posibles. Y el Negro entró bárbaro en el grupo, es un fenómeno".
Gustavo Ibáñez (San Martín de Tucumán, Nacional B)
GUSTAVO IBAÑEZ. Viene de jugar en Primera y aspira nuevamente al ascenso.
El Super Ratón sabe muy bien de qué se trata cada categoría de nuestro fútbol. Es un exponente del federalismo, ya que jugó desde la liga local tucumana, pasando por el Argentino "B", el "A" y hasta se dio el lujo de ser campeón en el Nacional B, para así obtener un ascenso directo al máximo eslabón.
Acerca de sus comienzos cuenta: "Me inicié en San Pablo (NdR: un modesto club de Tucumán) y después pasé a San Martín, que se encontraba en el Argentino B. Ese año tuvimos la desgracia de descender a la liga". Igualmente, Ibáñez olvidará ese mal trago rápidamente ya que, con Carlos Roldán como director técnico, llegará una sucesión de éxitos deportivos que los depositará sin escalas en Primera División.
"A medida que íbamos logrando los ascensos, lo más lindo era la alegría de la gente. Me hacía muy bien ver a tanta gente feliz y además uno se potenciaba como jugador", cuenta el Super Ratón, apodado así por la velocidad que lo caracteriza.
Pero como todo camino que va in crescendo en algún momento tiene un abrupto tropiezo. Debió afrontar el momento amargo de perder la categoría, aunque con mayor experiecia, y habiéndose dado el gusto de su vida. "Jugar en Primera contra los equipos grandes es algo que nunca me voy a olvidar, mucho más porque juego en el club del cual soy hincha".
La actualidad lo muestra enfocado en una sola meta: "Se armó un equipo para volver a Primera y estamos luchando para cumplir con eso".
Maximiliano Ceratto (Defensores de Belgrano, Primera B)
Con futuro de Primera porque San Lorenzo ya posó los ojos en este joven y su habilidad lo que vuelve muy probable que en diciembre se pruebe la camiseta azulgrana. "Tuve la suerte de andar bien en el reducido por una promoción para el ascenso, que terminó ganando Merlo, y apareció el interés. Es un orgullo que un club tan grande se haya fijado en mí", cuenta Maxi.
Proveniente de Río Gallegos, Santa Cruz, los 12 años fue a probarse a River traído por Carlos Bedoya, quien le dio una mano en el principio de su carrera. Aprobó el exámen de su vida y estuvo cuatro años jugando en las inferiores millonarias. Allí compartió momentos con Diego Buonanotte y fue compañero tambien de José San Román (defensor de Tigre).
Ceratto pasó a Defensores de Belgrano, en el marco de un convenio entre las dos instituciones vecinas, y de un día para el otro, sin siquiera hacer una escala en el banco de suplentes, fue titular. Ese partido fue empate 1-1 con Brown de Adrogué. Luego, como en todo proceso, tendría que esperar para volverse clave en su equipo para lo consiguió y en el presente es la joya mimada del club.
Claro que detrás de este gran jugador hay grandes padres que hicieron un esfuerzo importante para que él y su hermano pudieran cumplir el sueño de ser futbolistas. "Mis viejos se vinieron a vivir a Buenos Aires. Mi papá pidió el traslado en su trabajo y gracias a Dios se lo dieron. Ellos cambiaron su vida para acompañarnos. Sin su apoyo hubiera sido imposible".
Mauro Rubira (Luján, Primera C)
Categoría 85. Tras jugar toda su infancia en Juventud de Suipacha, a los 15 años pasó a la filial que Argentinos Juniors tenía en la ciudad bonaerense de Mercedes. Allí jugó en la Liga local hasta 2004, cuando pasó a Palometas para jugar el Torneo Argentino C. Siguió un paso por Deportivo Pellegrini y el retorno a Mercedes, para jugar en Club Mercedes. "En mis inicios comencé jugando como volante por izquierda, pero poco a poco me fueron probando en otros puestos: doble cinco, cinco solo y tres, que es mi puesto actual", comenta Mare, como le dicen sus más allegados.
En 2006, y gracias a la recomendación de Diego Silvestre -hermano de Matías, ex jugador de Boca- que lo dirigió en la Liga mercedina, le llegó la posibilidad de pasar a Flandria para jugar en Primera B. Allí jugó algunos partidos pero una lesión en los ligamentos cruzados lo marginó por un tiempo prolongado de las canchas. A su vuelta, le comunicaron que no iba a ser tenido en cuenta y pasó a préstamo a Luján. Allí se afianzó en el lateral izquierdo y hoy, es uno de los habituales titulares en el equipo, y uno de los goleadores con dos tantos.
Luján no arrancó bien -Fabio Lenguita reemplazó a Mario Pighin como entrenador- y está último con dos puntos en ocho partidos, sin embargo Rubira cree que "estamos jugando bien pero no se nos están dando los resultados". Y en lo individual aspira a "ir paso a paso y en lo posible retornar a Primera B para llegar lo más alto posible".
OSCAR IBAÑEZ. Capitán y líder de Ituzaingo.
Oscar Ibañez (Ituzaingó, Primera D)
Toda su carrera la hizo en Ituzaingó. Por eso afirma que "en la D juego nada más que acá". Nació el 2 de diciembre de 1985 y desde los 12 años juega en el club. Arrancó en PreNovena y en 2004 debutó en Primera, a los 18 años por la lesión de un compañero. "Fue algo muy lindo pero estaba ansioso, nervioso", comenta sobre su primer partido. Ese año terminó jugando de titular y fue el volante por izquierda en la Promoción ante Fénix, que le dio la posibilidad de permanecer en la C.
Con el correr de los partidos, Oscar fue ganando regularidad por lo que en el final de cada temporada se lo mencionaba como posible refuerzo de otros equipos. "Siempre dije que si la posibilidad le convenía al club y a mi me iría para progresar", confiesa.
Pero no todo es jugar al fútbol en la vida de Oscar. También se encarga de analizar y de escribir sobre su propia actividad. Actualmente, está cursando el tercer año de periodismo deportivo en el ISPED y es pasante en el Diario Deportivo Olé. "Por suerte en la redacción son muy flexibles y los días que tengo que jugar no me asignan nada", cuenta.
Con respecto al torneo de la D, que lo tiene a su equipo décimo -dos triunfos, cinco empates y una derrota- afirma que les "está costando mucho hacer goles y, por eso, tantos empates. Tedremos que ser más efectivos para tratar de meternos entre los cuatro primeros".