Rolando Schiavi

Rolando Schiavi: "Mi ídolo es Maradona"

Hace un año, el Flaco nos contaba que lo más cerca que había estado de la Selección fue cuando practicaba en IMOS y pasaba por el predio de AFA.
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Nota publicada en septiembre de 2008 en la revista El Gráfico.

El Flaco con su estilo: frontal y sin exquisiteces. "Si querés que te respeten, primero respetá al jugador", afirma de su ex DT.  Dice que en River lo hubiera puteado, que es el malo de la familia y que lo de la Bullock es mentira.

1 Vine sin canilleras, ¿llego a las 100? Tranquilo. Todo es un malentendido, mala prensa.
2 ¿Flaco o Rolo? Flaco. En Lincoln, de pibe, me decían Narigón, Naripeta o Alf, siempre vinculado al tamaño de mi nariz. Rolo tampoco me disgusta, cualquiera menos Rolando.
3 De oficio carnicero. Así es. Mi papá tuvo carnicería durante 33 años; “Fabito” se llamaba, por mi hermano mayor. Se manejaba con libreta: la gente compraba, anotaba, y a fin de mes pagaba. Una libreta chiquita. En un momento, la gente dejó de pagar y no dio para más. Ahora derribaron e hicieron departamentos, la modernidad se lo llevó puesto.
4 ¿Qué hacías en la carnicería? De todo. Mi tarea básica era despostar los animales: llegaba la media res y tenía que separar los cortes, hacía chorizos, morcillas, la carne picada, pelaba huesos y derretía la grasa. A veces atendía a los clientes y también carneábamos chanchos: iba en bici por el pueblo tomando pedidos en las distintas carnicerías, después los matábamos clavándoles un cuchillo en el corazón, les tirábamos agua caliente, los pelábamos y los repartía.
5 ¿Accidentes? Miles de cortes: las manos, las tenías todas tajeadas. Acá (muestra la mano izquierda): me hice un tajo de seis centímetros. Fue un sábado a la mañana, venía sin dormir del boliche y pelando el hueso se me pasó el cuchillo. Nunca hay que mover el cuchillo para adentro. Me puse una venda y seguí. Más complicada es la sierra, esa sí que no la podés usar dormido.
6 ¿Trabajabas por gusto o por obligación? Mi viejo me pagaba un sueldo y así tenía unos mangos para salir el fin de semana. Me prestaba la camioneta para ir a los boliches, así que trabajar era una manera de tener movilidad. Con mis amigos necesitábamos auto sí o sí porque los viernes íbamos a Vedia, un pueblo a 40 kilómetros. Ahí estaba la movida, Lincoln los viernes era una lágrima. Además, teníamos unas noviecitas para visitar. Laburé en la carnicería toda la secundaria.
7 Contá esos viajes. En invierno, íbamos siete en la cabina. Era una Chevrolet amarilla: cuatro sentados y tres encima; como tenía palanca al volante, yo iba recostado sobre la puerta manejando. El vidrio del conductor estaba roto: ¡el frío que chupábamos! Teníamos un grabador donde pasábamos los mismos 2 o 3 casetes siempre. La vuelta era al amanecer, con todos durmiendo. Yo hacía banquina, ruta, banquina, ruta, me dormía y agarraba la banquina y me despertaba.
8 Un poco peligroso. Siempre lo hablamos con mis amigos: tuvimos mucha suerte, porque de los boliches veníamos mal mal. Encima llegaba el sábado, me cambiaba e iba a la carnicería. Después se armaba un partido a la tarde, jugaba, y le pegaba derecho hasta la noche, donde cerraba con un asado en la casa de alguien. Eso lo hice dos años.
9 Recapitulando: se puede decir que fuiste carnicero en Lincoln y después prolongaste el oficio en las canchas. No, no (risas), pará; yo no pegaba con mala leche, me expulsaron poco (N de R: 6 en casi 400 partidos). Ir fuerte es otra cosa.
CONTRACARA. Schiavi junto a su hijo Santino, que ya es de la Lepra, en su departamento de Rosario. (Foto: Jorge Dominelli)

10 ¿Algún otro trabajo de pibe? Laburé con colmenas de abejas. Las recibía en un galpón y pasaba los marcos por el extractor. Me levantaba a las cuatro, porque las colmenas llegan de noche por el calor. El tema es que venían algunas abejas y te picaban. La primera semana tenía las manos desfiguradas, no podía doblar los dedos, después el cuerpo se acostumbra. Lo bueno es que, con un mes de ese trabajo, me pude comprar mi primera bicicleta. Tenía 15 años.
11 ¿Querías emular a Curuchet? Yo andaba todo el día en bici: para recoger los pedidos, para ir a entrenarme, para todo. Tenía un vecino que había corrido en bici y me entrenaba: yo daba vueltas alrededor de la manzana y me tomaba el tiempo.
12 ¿Y con el estudio? Mal, no era para mí. En quinto me llevé once materias, todas menos Educación Física. De vago, no me gustaba estudiar, pero enseguida rendí ocho. Me quedaron tres más otras dos de cuarto. Una cuenta pendiente que algún día pienso rendir.
13 De conducta te imagino en el grupo de los quilomberos. Siempre fui el maldito de la familia, el más travieso de los cuatro varones. Era malo, de pegarles a mis hermanos y compañeros. La verdad es que hice llorar a varios. Quería todo para mí; entonces, si otro lo tenía, se lo sacaba y no había problemas en pelearme. A mi vieja la llamaron varias veces. En una le dijeron que tenían que hacerme una evaluación, porque no sabían si estaba capacitado para ese tipo de colegio o si debía ir a uno diferenciado. Creo que tenía hiperactividad, pero eso antes no se diagnosticaba, hoy estaría más tranquilo con un psicopedagogo. En realidad, mi psicólogo era el cinto de mi papá.
14 ¿Cobrabas? Pegaba en el colegio y cobraba en casa. Una o dos veces por semana recibía de mi mamá un bife. Mi viejo venía del trabajo a las nueve de la noche y si yo había hecho alguna, me daba una patada en el culo o me mandaba a dormir.
15 Cuatro hermanos varones: se deberían dar de lo lindo... Las peleas eran con Fabio, el mayor, porque Leo y Ezequiel ya eran mucho más chicos. Ahí terminaba cobrando siempre: lo hinchaba porque quería ir con sus amigos, él no me dejaba y se armaba. Me agarraba la loca y le tiraba de todo. Le he tirado un sifón y también cuchillos. Después él se vengaba en la pileta, me hundía la cabeza y me ahogaba. A mi hermana una vez le tiré con la ollita y le corté la cara. Ese día, antes de que llegara mi viejo, me fui a dormir al baldío de la esquina.
16 ¿Y cuándo sentaste cabeza? Nunca, creo que nunca (risas). Siempre fui medio rebelde, aunque ahora estoy más tranquilo.
17 Cuatro varones futboleros y defensores centrales. ¿Es correcto el dato?
Así es, y todos de Boca salvo Natalia, que por llevarnos la contra se hizo de River. Mi viejo también era defensor, marcador de punta derecho. Rústico, muy rústico, jugaba en alpargatas entre las rosetas, en el medio del campo, hasta que se rompió la rodilla. Ya ves, los hijos no teníamos demasiadas alternativas, es un tema genético.
18 Pasar por una defensa con los cuatro Schiavi es ir a Vietnam, diría el Bambino. Lo hicimos, eh, hace poco. Nos juntamos en una práctica en Rivadavia de Lincoln. Hicimos la línea de tres con Leo, Ezequiel y yo, a Fabio lo mandamos de cinco... ¡y animate a pasar! Igual, no tengo dudas: el más bruto es Fabio, con los codos es terrible. Yo vendría en el segundo puesto del podio.
19 ¿En qué andan tus hermanos? Salvo Ezequiel, el más chico, que trabaja en la UAR y estudia para contador en Buenos Aires, los demás viven en Lincoln. Fabio (37) juega en el Linqueño, Natalia (32) es asistente social y Leo (29) juega en el Rivadavia.
20 ¿De pibe imaginabas ser futbolista? No, yo hacía de todo: jugué al softbol, al básquet, andaba en bici. El click fue al terminar la secundaria: debuté en la primera de Rivadavia y le empecé a meter más ganas. Jugué unos 10 partidos y Walter Tamer, el que ahora es representante de Mascherano y era el DT de Rivadavia, conocía un contacto con Griffa y me consiguió una prueba en Newell’s.
21 ¿Entraste de una? Eran como 500 chicos. En ese momento, con Griffa, todos se querían ir a probar a Newell’s. Ya había pegado el estirón a los 15 años y quedó claro que me eligieron más por el físico que por otra cosa porque en el primer centro que llegó al área, la quise rechazar y la hice pegar en el travesaño de mi arco. Así arranqué. De grande, ya tenía 19 años.
22 ¿Fuiste a la pensión de Newell’s? Sí, era bravito, me la pagaba mi viejo. A los tres meses me fui a un departamento chiquito con cuatro pibes. No teníamos un peso. Nos alimentábamos a fideos y con la carne que me mandaba mi viejo de la carnicería, por encomienda. Mis amigos, chochos, era una bendición esa carne. Ir a entrenarnos a Bella Vista eran 10 kilómetros, entonces hacíamos dedo con mis compañeros. No existían los problemas de inseguridad de ahora.
23 ¿A quién admirabas? Miraba mucho a Gamboa y a Pochettino, y no lo digo para quedar bien. Más de una vez nos llevaron como sparring del equipo de Bielsa. El otro día se lo contaba al Negro: él hacía una chilena para atrás y se la pasaba al arquero. Esa se la copié y me salía.
24 ¿Por qué te fuiste de Newell’s? Me dejaron libre y me fui a Argentino de Rosario. Ahí firmé mi primer contrato. En Argentino jugué dos años en Primera B y tuve de compañero a Pablo Marini. Jugamos una final con Tigre, anduve bien, un empresario compró mi pase y me dijo de un día para el otro que tenía que ir a una prueba en Argentinos. Pastoriza era el técnico. Venía de 15 días de vacaciones, de joda mal, imaginate vacaciones en Lincoln, y así tuve que agarrar mi bolsito e ir a probarme. Hice una práctica, quedé, y a la semana estaba concentrado para empezar el campeonato. Debuté a los 10 días, con Estudiantes en cancha de Atlanta. Bien.
25 ¿Cómo eras como hincha? Bastante fanático. Mi viejo era tremendo, viajaba los domingos desde Lincoln en un colectivo lleno, a la Bombonera. Iba a la Doce con una bandera de 30 metros con el nombre de mi pueblo. Hasta que un día lo cagó a palos la montada y no fue más. Igual sigue fanático: ve todos los partidos y reniega. La imagen de mi infancia es la familia comiendo un asado en el patio, con la tele prendida en los torneos de verano. En el año era todo por radio, con la Noblex Carina.
26 ¿Tu ídolo? Maradona. Tampoco me olvido cuando Boca vino una vez a Lincoln y yo me saqué fotos con Pernía y Gatti.
27 Ahora se rumorea que Diego viene a Newell’s. Es amigo de Gamboa y dijo que después de los Juegos iba a venir un par de días a practicar y a estar con nosotros, pero nada que ver con técnico ni ayudante.
28 ¿Qué te dijo tu viejo cuando vos pasaste a Boca? Debe haber sido fuerte para él.
Fue de golpe: vine de una gira con Argentinos por EE.UU., bajé, se arregló todo y al toque viajamos a Italia a jugar con la Roma. Pero muy emocionado, claro. Después, para él, yo nunca me mandaba cagadas: la culpa siempre era del otro defensor o del arquero.
29 ¿Jugar para el club del que sos hincha se siente distinto o ya tenés el chip del profesional? Se disfruta, sobre todo porque la familia es hincha de Boca. Es muy lindo cumplir esa ilusión, pero la verdad es que hoy nadie juega por la camiseta, y una vez que empecé a cobrar sueldo, para mí pasó a ser un trabajo. Cuando sos profesional, vos querés la camiseta del equipo que te paga.
30 ¿En River hubieras jugado? Si cuando estaba en Argentinos me hubieran venido a buscar de River, sí, claro. Una vez que te metés en este juego sabés cuáles son las reglas y que la carrera es corta. Claro que si tenés la posibilidad de elegir, bárbaro, elegís, pero en esa época yo no tenía para elegir.
31 ¿Y hubieras triunfado en River como en Boca? No, mi estilo estaba hecho para Boca. En River me hubieran puteado bastante.
32 Vos fuiste a Boca con 28 años. ¿Creías que ya había pasado el tren? A mí todo se me dio tarde, corrido en el tiempo. Empecé a los 19 y el pase más importante lo viví con 28. En ese momento creía que podía ir a jugar afuera, porque venía en buen nivel, Argentinos es un club vendedor, y habían existido algunas ofertas del exterior.
33 ¿Quién fue el responsable de que fueras a Boca? Supongo que Bianchi, por haberme pedido. En esa época, Argentinos y Boca concentrábamos en Los Dos Chinos y nos saludábamos. Siempre me levantaba temprano, y como Carlos también madrugaba, nos cruzábamos en el desayuno.
34 Pasabas y le dejabas en la mesa un papelito con tu teléfono. Por suerte, nunca tuve necesidad de hacer esas cosas. El debe haber preguntado cómo era yo, típico de estos casos. Además, Román era amigo del utilero de Argentinos y varias veces habíamos ido un grupo a comer a su casa.
35 ¿Cuál es la clave de Bianchi? La sencillez y tranquilidad para encarar los partidos. Los planteaba bien y pedía 2 o 3 cosas que había que cumplir para que nos fuera bien.
36 Boca te compró y te tiró a la jaula de los leones: debut contra la Roma campeona de Batistuta. Al final eso me terminó jugando en contra. Ese partido anduve muy bien, lo marqué a Bati, se empezó a hablar de mi pase a la Roma, y a la vuelta arrancamos perdiendo 3-1 contra Belgrano de local.Fue medio pesadito al principio, me costó, escuchaba los murmullos de la platea baja cuando pifiaba la pelota. Las plateas son todas bravas.
37 ¿A vos te llegaron a preguntar si querías ir a la Roma? Ellos habían comprado un defensor y Barijho lo lesionó en el partido. Como yo marqué muy bien a Bati, Capello preguntó por mí, pero nunca llegaron a decirme nada.
38 No pudiste ir a una Primera de Europa; si fueras para atrás, ¿firmás para la Roma? No, no agarraría porque me perdería todo lo que viví en Boca.
39 En Boca te pusieron una cifra para el primer año de contrato y otra más alta para el segundo, si jugabas cierta cantidad de partidos. ¿No te tenían fe? Yo llegué a Boca cobrando menos que en Argentinos, ellos sabían que me la tenía que jugar.
40 Gremio-Boca, final Libertadores 07. ¿Imposible que le hicieras un gol a Boca, no? Claro que hubiera hecho un gol, si estuve cerca; después, si por adentro tenía otro sentimiento, es otra cosa. Uno tiene que defender a muerte la camiseta que lleva puesta.
41 En el partido de ida, en la Bombonera, estuviste en el banco con un buzo distinto al resto, ¿era para que no te tiraran nada? Tenía un buzo amarillo y cuando llegué al banco veo que me gritan desde la platea. “El buzo, Flaco, dame el buzo”. Era Barijho. “Pero me lo van a cobrar”, le dije. “El buzo, Flaco, el buzo”, insistió. Y se lo tuve que dar. Entonces me quedé con la pechera. Seguro que el miserable ese del Chipi vendió el buzo en algún lado.
42 Un partido y un gol. Por lo que significaron, la Intercontinental contra el Milan en 2003 y el gol a River en la semifinal de la Libertadores 2004, en la Bombonera.
43 El día más feliz y el más triste de tu carrera. El más feliz, cuando ascendimos con Argentinos. Fue mi primer campeonato y me saqué de encima la mochila del descenso. El más triste, cuando perdimos con Once Caldas la final de la Libertadores 04.
44 El rival más difícil de marcar. Saviola: chiquito y difícil de agarrar; Palermo, también. Ahora, cuando lo volví a marcar en Gremio y en Newell’s nos reíamos: sabe que le voy a ir fuerte y no me va a decir nada porque soy así, es mi juego. Martín es un animal, un hijo de puta, además está donde siempre va la pelota, no sé cómo hace. El listado de delanteros que tuve que marcar es importante: Zamorano, Shevchkenko, Kluivert, Van Nistelrooy, Inzaghi, Tomasson, varios...
45 ¿En los penales mirás al arquero o elegís antes? Al principio pateaba siempre al mismo lugar hasta que un día Bianchi me dijo que había que cambiar porque se habían avivado. Desde entonces, decido cuando voy caminando y al arquero ni lo miro.
46 ¿Te ponés nervioso en una definición? Sí, porque es una responsabilidad, una responsabilidad linda, a mí no me pesa y me gusta asumirla, a otros chicos no les gusta.
47 ¿Sos de hablarles a los delanteros? No, es al pedo, si hoy los delanteros no le tienen miedo a nadie.
48 ¿A Tevez lo sacudías mucho en las prácticas? Bastante. Carlitos y Cángele deben ser los pibes a los que más patadas les pegué. Pero había una diferencia: Carlitos te tiraba el cuerpo y no lo podías mover, entonces algo tenía que hacer. Cángele, en cambio, te pasaba y en vez de tirar el centro te esperaba para tirarte un caño.
49 ¿El técnico no te decía nada? Nunca. Ellos lo necesitan también, le tenés que meter. Recién escuché a un DT que tuve hace poco y al que prefiero no nombrar, que decía que un referente le había pegado a un pibe de la reserva y era una barbaridad. Pero si nunca jugaste al fútbol, no hables, si no sabés cómo es esto. Toda la vida pasó y va a seguir pasando. Los pendejos están muy cararrotas: te tiran un caño y te cancherean. Uno se da cuenta cuando te cancherean.
50 ¿Con Tevez seguís en contacto? Hace bastante no hablo, debe estar medio agrandado (risas). Nos hicimos muy amigos con Carlitos, íbamos a comer juntos.
51 ¿Quiénes son los mejores amigos del fútbol? Cristian Pitón, Fabián Garfagnoli, Diego Cagna, Raúl Cascini, el Chelo Delgado, con el que además somos socios...
52 ¿En los planteles estás en el grupo de los bromistas o de los serios?
Más de los bromistas. Tengo mis pequeños malhumores cada tanto, pero poco, nunca tuve problemas con compañeros.
53 La cancha más jodida. Las de Argentino de Quilmes y la de Colegiales.
54 Cuando jugaste con apendicitis, ¿qué pensabas, que eran gases? La madrugada del partido me levanté con dolor de panza a las cuatro: me hice un baño de inmersión y fui a ver al médico. Me dio una buscapina. Mirá vos: ¡una buscapina! (risas). Durante el día estuve con dolor, pero zafable. Ya cuando hice la entrada en calor no podía saltar, pero le metí para adelante y en el entretiempo estaba con chuchos de frío y fiebre. Me preguntaron si podía seguir y dije que sí. Cuando terminó el partido estaba la ambulancia a la salida del vestuario, me sacaron en camilla y me hicieron los estudios. Ahí no daba más del dolor y le pedía calmantes al médico. Vieron que era apendicitis y me operaron.
55 ¿La Selección ni cerca, jamás una ilusión?
Lo más cerca que estuve de la Selección fue cuando practicaba con Argentinos en IMOS y pasaba por el predio de AFA.
56 ¿Hay alguna receta para ganar tanto de cabeza? Para mí no hay una clave. Siempre me resultó más fácil cabecear defendiendo que en ataque.
57 ¿Ahora estás con problemas físicos? Desde que juego al fútbol vivo con dolores lumbares. Debe ser por la altura, y me jode de vez en cuando, pero se banca.
58 ¿De Boca te fuiste porque querías o porque te abrieron la puerta?
Me fui yo,  buscaba tranquilidad. Mi señora estaba embarazada y yo vivía concentrado. Me quedaban dos años de contrato, pero tomé la decisión de irme. Los dirigentes de Boca se portaron muy bien: lo entendieron, no se opusieron y hasta creo que perdieron plata. Fue como un premio, siempre se lo agradeceré.
59 ¿Hace poco estuviste por volver? Se mencionó la chance dos veces, cuando estaba en Newell’s. No sé qué pasó, si algún dirigente me bajó el pulgar o el técnico, que era Russo, no me quería. No sé.
60 Volviste al punto de partida: Newell’s. Es el círculo perfecto, ¿no? Y parece que se va a cerrar acá nomás, me quedan dos años.
61 ¿No te gustaría terminar en Boca? Sí, en Boca o en Argentinos, pero ya es difícil, sería solo para despedirme, para jugar un torneo y decir adiós. Para más no da.
62 ¿Tenés claro el día después? No. Sé que no voy a ser técnico. La idea es quedarme a vivir en Rosario, después no sé más.
63 ¿Cómo calificás tu experiencia en el Hércules? Muy linda ciudad. Qué sé yo: fui por dos años y medio y me quedé uno solo. Pasé de cancha llena todos los partidos a jugar con 4 mil personas y sentadas. Quería tranquilidad pero no tanta...
64 ¿Gremio? Me fue bien, también pedí irme y no me querían soltar. Estaba bien, me gustaba, pero en Brasil te la pasás viajando. Se juegan miles de partidos y las distancias son largas, te la pasás en aviones. Me llamó Pablo Marini para ir a Newell’s y no lo dudé.
65 En Brasil zafaste de la peor tragedia aérea de su historia. Ese vuelo de TAM era el que regularmente usábamos nosotros. Siempre hacíamos Porto Alegre-San Pablo y de ahí adonde fuera, pero esa vez fuimos a Brasilia. Nos enteramos al llegar. Fue terrible, habíamos compartido la sala de espera con la gente que murió, porque embarcamos a la misma hora. Muchos de esos pasajeros eran amigos o familiares de gente del club.
66 ¿Siempre discutiste los premios?
Sí. Empecé en Argentino de Rosario siendo un pibe; en Argentinos Juniors al tercer año ya era capitán. Debe ser por mi naturaleza. Nunca lo hice de mala manera, de hecho tengo buena relación con casi todos los dirigentes con los que traté.
67 ¿Quién fue el más duro? Macri. No te aflojaba nada. Iba, le pedía lo que pretendía el plantel, él escuchaba y después nos mandaba a decir lo máximo que nos podía dar. Era un ida y vuelta terrible.
68 ¿La última vez con López terminaron a los gritos? Nos dijimos unas cuantas cosas, pero no mal, los dos solos, frente a frente en su oficina. López también es duro y te la manda de frente: cuando no tiene plata, no la tiene, es verdad.
69 ¿López te consultó antes de elegir a Gamboa? Sí, me consultó después de echar a Caruso. Me preguntó si lo conocía y le di mi opinión.
EN EL CUARTO de su hijo, con la colección de pelotitas que le compró por el mundo. (Foto: Jorge Dominelli)

70 ¿Está bien que el presidente consulte a los referentes?
No lo veo mal, porque igual la decisión la toma él. El que va a tener que dar la cara si las cosas no andan es él.
71 Marini te llevó a Newell’s y después lo hicieron renunciar con una apretada de la barra. ¿No pensaste en irte? Se me cruzó, pero lo hablé con Pablo y me dijo que no hiciéramos locuras. Fue a mitad de campeonato, si me iba me quedaba colgado. Lamentablemente, en muchos casos los jugadores no podemos hacer nada.
72 ¿Te sentís un tocado por la varita? Muchos de tus goles fueron en partidos importantes. Soy un tocado pero no por los goles, sino por haber podido jugar al fútbol en primera división. Un agradecido soy. Nunca imaginé, ni yo ni mis amigos, que podía ser futbolista; si nunca le di la bolilla necesaria. Empecé tarde y al principio sólo pensaba en ir a mi pueblo para salir y divertirme. Después le metí un poco más de ganas.
73 Lo más gracioso que te dijeron en una cancha o en la calle. Cosas vinculadas a mi nariz o a mi estilo de juego, frases del estilo: “Pedazo de burro, ¿cómo podés estar jugando al fútbol?”. Y yo les respondo: “Sí, es la verdad, tenés razón”. ¿Qué les voy a decir?
74 ¿Te jode que digan que sos un rústico o un patadura? No, si es parte de mi juego. Está claro que no tengo grandes condiciones técnicas para salir jugando, por eso le tuve que meter mucho sacrificio a los entrenamientos. Habrá mucha gente que piensa que soy un patadura, pero no sé si hay tantos rústicos que jugaron 13 años en primera división, creo que algo más debo tener.
75 De vos se tiene la imagen de tipo duro, mala onda, de pocas pulgas. ¿Es así?
Los que me conocen saben que nada que ver. Soy así con algunos periodistas con los que tuve problemas porque se meten en la vida privada del jugador o dicen que no podemos jugar más porque estamos viejos. Entonces tuve roces. A uno le pasé con el auto por al lado.
76 ¿Tenés más amigos o enemigos en el periodismo? Más amigos.
77 ¿Con los periodistas de Lincoln te amigaste o vas a seguir sin darles notas? Sigo igual. Me dio bronca que nunca me dieran bola ni manija, que nunca tuvieran un reconocimiento por mi tarea. Por ahí, un chico de Lincoln ganaba una competencia provincial y salía en todos lados. Ahora hay algunos jugadores más pero por la estadística los Schiavi fuimos los primeros, antes no hubo un jugador de fútbol en todo Lincoln. Que no reconozcan eso me da bronca.
78 De chico te ibas bastante a las manos, ¿en la calle con los hinchas también? No, para nada, es parte del folclore. Acá salgo diez minutos a pasear al perro y alguna te ligás seguro: “Pecho frío” o “Pingüino”. Tampoco puedo reaccionar. Rosario, en ese sentido, es peor que Buenos Aires.
79 Bermudez, Cata Díaz y Schiavi. ¿Quién es peor? ¿El más duro? Debe ser el Patrón.
80 La murra más fuerte. No tengo muchas. Hace bastante que no me echan. Nunca fui una persona de ir a buscar con mala leche, por ahí sacudir un poco sí; ir fuerte, sí, pero no tengo una patada como la de Krupoviesa a Montenegro, de esas animaladas no tengo.
81 ¿Alguna vez te incentivaron? Sí, varias, siempre para ganar, una sola vez para empatar un partido. Punto. Hasta ahí llego.
82 ¿Eso se arregla entre los jugadores, no? En general, sí.
83 Describí el clásico de Lincoln. Rivadavia-Linqueño. El año pasado entraron como 6 mil personas a verlo, Lincoln creo que no llega a 30 mil. En su momento, después del partido se seguía a piñas en la plaza. Alguna vez participé de un tercer tiempo tirando piedras desde lejos: era chico, tenía 12 años.
84 ¿Cómo te calificás como bailarín? Se te vio en el carnaval de Corrientes. No bailé, era mi señora. Como bailarín, soy un buen defensor apoyando el codo en la barra. En una época le metía un poco de cara, ahora ya no.
85 ¿Y cómo conquistaste a Jimena, la reina del carnaval?
Con la magia, con la magia del fútbol (risas). La conocí en la casa de una amiga en Buenos Aires, después coincidimos en un casamiento, siguieron llamados telefónicos, las flores y, cabezadura como soy, así empezó el amor.
86 ¿Cuál es tu mayor hazaña: haber sido futbolista, alzar la Intercontinental con la camiseta de tus amores, jugar un partido con apendicitis o ganarte a Sandra Bullock? La Intercontinental, sin duda.
87 ¿Lo de Bullock es verdad? Es mentira. Fue una historia que contó una vez Fantino, se armó la bola y yo nunca me preocupé por desmentir, ¿para qué lo iba a hacer?
88 ¿En España y Brasil te preguntaban más por ella que por tu juego, no? Totalmente, ¿para qué los iba a desilusionar, entonces? Me sirvió bastante pero ya es hora de blanquearlo: lo de Bullock fue mentira.
89 Una charla técnica. La de Bianchi en Japón con el Milan. Carlos siempre daba charlas cortas, pero esta fue larga. No habló casi nada de fútbol, apenas recordó las marcas; habló de nuestras familias, de cómo habíamos llegado hasta ahí, de los que se habían quedado en Buenos Aires. Una charla muy emotiva, queríamos pasarlos por arriba.
90 El mejor DT que tuviste. Bianchi, Basile, que es muy parecido a Carlos en la tranquilidad y la confianza que le da al jugador, y no me quiero olvidar de Pastoriza y de José Malleo, al que tuve en Argentino de Rosario.
91 ¿Y el peor? Hummmmmmm (piensa). Pepe Bordalas, uno que tuve en Hércules.
92 ¿Caruso Lombardi es un buen técnico? Caruso es un... un... un (piensa, se toma unos segundos), qué te puedo decir, Caruso sacó buenos resultados y nada más. Para mí no es buen técnico. Como dicen algunos jugadores: con Caruso aprendí qué no hay que hacer, si algún día decido ser técnico.
93 ¿Por qué? Porque no tiene manejo de grupo, no sabe manejar grupos. Si no podés tener una conversación con los tipos más grandes del plantel, no podés dirigir un plantel de renombre.
94 El puede decidir que ciertos jugadores, por más referentes que sean, no están para jugar. Ahí tiene todo el derecho, pero si vos querés traer a Guillermo o a Palermo, por nombrar a alguien, no podés decir que no van a poder correr por el calor que hace. No podés decir eso. Lo que pasa es que también uno ve en el día a día que pasan ciertas cosas y nadie se las dice. El tema es claro: tenés que respetar al jugador. Si vos como entrenador querés que te respeten, lo primero que tenés que hacer es respetar al jugador. Y Caruso no nos respetó.
95 “Caruso es un fenómeno, lo conozco porque fue el técnico de mi hermano en Estudiantes de Buenos Aires, se merecía una oportunidad en Primera”. ¿Quién lo dijo? Yo, en una nota con ustedes el año pasado. A Caruso lo conocía por mi hermano, de afuera y cuando recién empezaba. Y ahí no conocés a la persona, pero cuando uno empieza a conocer a la persona es distinto. Hay muchas cosas en el día a día que molestan, y sé que a muchos de mis compañeros les molestaban. Se las dije a él en la cara.
96 ¿Una de las cosas que les molestaba era que no viajara con el plantel? Seguro, esas cosas molestan: hay que ir y volver todos juntos. Cuando uno está en un plantel es todo un grupo, no uno solo. Por ahí tenía miedo a viajar en ómnibus y prefería ir en su auto.
97 Cuando saltaste contra el profe, ¿tu bronca era con Caruso? Salté porque al titular lo tomaba distinto que al suplente, y no trabajaba con todos. Los que se están recuperando también son parte del equipo.
98 Caruso dio a entender que lo habían volteado los referentes. Hace 15 años que estoy en el fútbol profesional y nunca tuve un problema, podés preguntar por Schiavi en todos los planteles que integré. Otras personas están en esto hace no sé cuánto tiempo y tienen un problema detrás de otro. Me parece que está claro: el problema no es Schiavi. En el fútbol nos conocemos todos.
99 El aseguró que lo llamaron todos los jugadores del plantel menos los tres referentes, y que eso marcaba algo. Es mentira que lo llamaron todos.
100 ¿Hicieron una encuesta? Sí, hicimos una encuesta en el plantel y no fue para nada así. Es más: no sé si alguno lo llamó. Pero dejalo ahí, no quiero hablar más de Caruso, porque en el fondo él quiere eso, que se hable de él. Así que la terminamos acá.

Por Diego Borinsky

Publicada el 02/09/2009
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