Oscar Ruggeri

“Me hice duro por las palizas de mi vieja”

Asegura que forjó su personalidad a golpes. Campeón con Boca, River, San Lorenzo, Real Madrid y la Selección, aspira a plasmar su espíritu ganador como DT, algo que aún no logró. Hoy es el turno de Independiente, club del que es hincha su padre: “Ya me dijo que si perdemos me va a tirar con la radio”.
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Reportaje publicado en El Gráfico en la edición de junio de 2003

 

1 ¿No fue demasiado autopostularse para DT de la Selección sin haber ganado nada? Bárbaro. Cuando Basile agarró la Selección sólo había ganado una Supercopa y el Mundial no lo ganó. Passarella había salido campeón varias veces con River y el Mundial no lo ganó. Bielsa fue campeón con Newell’s y Vélez, y en el Mundial no pasó la primera rueda. Ahora pregunto: en el Mundial, ¿sirvió para algo la experiencia? Alemania puso a Voeller, que no había dirigido nada, y llegó a la final. Acá parece que a la Selección la tenés que dirigir a los 60 años, por la experiencia. Y en el país estamos así porque no sale un pibe joven, con huevos, que diga: “Quiero ser presidente”. ¿Y los grandes qué hicieron, con toda la experiencia? Para mí es importante haber estado en un Mundial, conocer, porque si no la situación te puede superar.
2 ¿Qué te dijo tu papá ahora que vas a dirigir al equipo del que es hincha? Está loco de alegría, desesperado por ir a la cancha. El fue de Independiente desde siempre y lo hizo del Rojo a mi hermano mayor. Yo escuchaba los partidos por radio, sólo me acuerdo de que ganaban siempre la Copa. Eso sí: me dijo que si perdíamos me iba a tirar con la radio.
3 Un recuerdo triste de la infancia. Me había comprado una pelota pulpo con un esfuerzo enorme. En el patio de casa teníamos dos columnas tipo arco, y pateábamos como locos con mis hermanos. Atrás había una ventana. Un día hicimos un gol, la bola rompió el vidrio y tumbó la leche que calentaba mi mamá. No nos pegó ni nada, mi vieja: agarró la pelota, prendió la hornalla y la puso arriba. Con mi hermano llorábamos abrazados en el patio.
4 ¿Quién es más cabezón: Tinelli o vos? Tendríamos que hacer una medición. En la Selección la hicimos con un piolín y ganó Batistuta. Claro, rubio, de ojos celestes, fachero, ¿quién le iba a decir Cabezón a Bati?
5 ¿Sos un cordobés trucho que no tenés tonada? Nací en Rosario, pero me anotaron en Corral de Bustos, por eso digo que soy de ahí. Pero no soy cordobés, eh, soy de Corral de Bustos, que es distinto. A mí, Córdoba jamás me hizo un reconocimiento ni me tuvo como hijo.
6 ¿Quién fue el compañero de zaga con el que mejor te entendiste? Pancho Sa, el primero y uno de los que más me enseñó; Hierro, con el que empezamos juntos; Cacho Borelli; Sergio Vázquez, en la Selección. El Tano Gutiérrez, en River, un verdadero asesino. Había que ser medio kamikaze para pasar entre Ruggeri y Gutiérrez.
7 El River-Boca que más gozaste. Con Boca, el 3-0 en la Bombonera del 81, con el gol de Diego que dejó gateando a Fillol. Con River, el 1-0 con gol de Montenegro. Fue el primero en River, me puteaban todos, y cuando terminó el partido mis compañeros me levantaron en andas frente a la tribuna y me emocioné mucho.
8 ¿Qué recordás del día que Boca fue a Corral de Bustos? Tendría unos 12 años, y allá éramos de campo campo, no se veía fútbol por la tele ni iba ningún equipo. Un día llegó Boca porque Nicolau era de Corral. Estuve dos días corriendo al colectivo con la bici. Como se habían acabado las entradas y yo conocía a todos los del club, agarré una cafetera y me mandé. ¡Qué voy a vender café! No vendí nada, me miré el partido.
9 Esos días tuviste tu primer contacto con Mouzo, tu ídolo. En ese partido lo encaré: “Voy a jugar en Boca y en tu puesto”. Se cagó de risa, me firmó una foto y me dio su teléfono: “Si vas a Buenos Aires, me llamás”. Cuando llegué a Boca le mostré a Mouzo la foto, no lo podía creer.
10 ¿También admirabas a Passarella? Sí, pero cuando llegás a Boca te dicen: no se puede nombrar a los jugadores de River, a la gente no le gusta. Entonces, silencio. Me enseñaron mucho los muchachos del Boca del 80. ¿El principal consejo? “Nene, sentate ahí atrás y escuchá.”
11 ¿Seguís soñando con el cabezazo contra River por la Libertadores 96? Cuando recuerdo algo, se me viene esa jugada a la cabeza. No era difícil, yo sé por qué lo tiré afuera: vi que le ganaba a Burgos, que él llegaba tarde y me iba a matar. Entonces cabeceé medio cuidándome del golpe. Si entraba, San Lorenzo ganaba esa Copa.
12 ¿Caudillo se nace o se hace? Se nace con ese don y después se lo va puliendo con las dificultades. Uno lleva adentro eso de querer ser líder. Desde pibe, yo jugaba al fútbol y estaba adelante de todos, siempre primero.
13 ¿Por qué creés que te ganaste ese lugar en los equipos? Porque no me preocupaba por mí solo, sino por el grupo, para que no nos cagaran. Siempre estaba presente cuando un compañero tenía una dificultad. Después la huelga del 84 me marcó, me hizo más fuerte.
14 Ahora que sos técnico, ¿no estás del otro lado del mostrador? Es duro, porque uno está en el medio y hay que tener equilibrio. Igual sigo mirando a la gente a la cara para decir las cosas. En eso no cambié, aunque el tiempo y la edad me llevan a tranquilizarme; antes me chocaba las paredes, hoy, antes de chocar la pared, digo: si lo podemos solucionar, mejor.
15 ¿Qué recordás de tus días como hincha de Boca? Que escuchaba por radio a Muñoz. Era muy rara la familia: mamá de San Lorenzo, papá y hermano mayor de Independiente, el mediano de Racing, y yo de Boca, no sé por qué.
16 Tu primer día en Buenos Aires. Nos vinimos a probar a Boca seis pibes de la zona. Un viejito de Boca nos dijo: “Los voy a llevar al centro a pasear en subte”. ¿Subte? No sabíamos qué mierda era. El tipo nos dijo: “Cuando se abran las puertas, métanse enseguida porque se cierran rápido”. Un hijo de puta. Se abrió la puerta y nos tiramos, nos caímos los seis al piso. Después de 30 segundos la puerta seguía abierta y nosotros en el piso. Me acuerdo de eso y todavía me río.
17 ¿Es cierto que casi arrancás tu carrera en Rosario Central? Sí, había quedado y tenía que volver en dos meses, pero en el medio me avisaron que Boca probaba jugadores: ni lo dudé. Fue esa vez del subte, pero no quedé. Dos meses después, Agüero y Perassi, de Corral, me hablan: “Hay otra prueba en Boca, se fueron Grillo y Gandulla y está Carlos Román”. Ni lo dudé, otra vez. Estuve un mes a prueba en La Candela, no agarraba una y al final quedé, gracias a Román.
18 ¿Por qué adoptaste a Galíndez casi como un hijo? Porque es un tipo leal. Lo conocí en Boca, después apareció en la Selección, de utilero, lustraba los botines, hasta que un día, como Bilardo no quería a los masajistas, le dijimos: “Vení a masajear”. Y masajeó bien.
19 ¿Tu nombre es por Gálvez? Cuando nació el primero, mi papá le iba a poner Oscar Alfredo, por Gálvez; era fanático de él. Pero saltaron todas las tías y se opusieron. Cuando nació el mediano tampoco lo dejaron, hasta que nací yo y ya no se metió nadie. A la pista Oscar Alfredo.
20 ¿Te acordás cuánto costó tu pase a Boca? Fui a préstamo un año y cuando Boca hizo uso de la opción, con la plata de mi pase azulejaron la pileta del Corralense. Hoy, cada vez que voy, les digo a los que se bañan: miren los azulejos.

21 ¿Cómo la pasabas en La Candela? Román me ayudó mucho. Yo salía de la escuela, en Ciudadela, a las 11 de la noche, y estaba esperándome. Nos festejaban los cumpleaños, nos hacían la comida. Lloré bastante esos dos años, extrañaba. Cuando volvía a Corral, mis hermanos me tenían que meter en el micro.
22 ¿Cuál fue tu primer auto? Primero me compré un departamento, aclaralo porque si no se contradice con lo que les digo a los chicos. Después vino la cupé Taunus 81. La tenía en la esquina de casa y como no me animaba a manejar en Buenos Aires la ponía en marcha, iba para adelante, para atrás, y la dejaba. Hasta que un día no aguanté más y me largué.
23 ¿Cuál fue el delantero que más te costó marcar? El Beto Márcico, que te ponía el culo. Otro jodido era Klinsmann. Cada vez que Grondona decía: “Firmamos un partido contra Alemania”, yo puteaba: “Klinsmann otra vez”.
24 ¿Como y por qué empezó el conflicto en Boca? Firmé un contrato que no pagaban. Agarré los peores años: tuvimos que pintar los números en la camiseta una vez, se robaron el aljibe de mármol que había traído Armando. En La Candela tenías que cuidarte porque te afanaban hasta las puertas. Increíble.
25 ¿Por qué dijiste que los traicionaron en ese conflicto? Corigliano, el presidente, una vez fue a La Candela a arreglar los contratos. Todos salían felices: “Pedí cualquier cosa, que te la da”. Claro, si era un mentiroso. Un día explotamos: “A este tipo hay que sacarle la careta, echarlo”. Todos estuvimos de acuerdo y firmamos un papel, lástima que no lo guardé. A partir de ahí empecé a guardar todo. Y cuando se venía la noche, porque era bravo decir “el presidente o nosotros”, un grupo se echó atrás. Los encaramos y no les hablamos más. Teníamos que seguir jugando hasta el final del torneo con los que se quedaban, así que la cosa era entrar en el vestuario y no hablarte con nadie. Con esos traidores jamás volvimos a hablar. No los quiero ni nombrar.
26 ¿Cómo hiciste para pasar de Boca a River? ¿El sentimiento se borra a cero? El hincha muere cuando te hacés profesional, pasás a ser hincha a muerte de la camiseta que defendés. Así lo hice siempre.
27 ¿Qué sentiste al ver la bandera “Ruggeri tiene cáncer” después de irte de Boca? Mucha bronca, pero más bronca me dio cuando me quemaron la casa. Había ido a Mar del Plata a festejar el título del 86 con River y al volver vi a los bomberos. A mis viejos los salvó un vecino, que vio el fuego y los despertó. Lo fui a encarar al Abuelo en su verdulería de San Justo: le dije que lo iba a matar. Me dijo: “Te juro que yo no fui, pero quedate tranquilo que el que te quemó la casa se murió en un accidente”.
28 ¿Cómo nació la amistad con Gareca? Los dos nacimos en Boca y la relación se hizo más fuerte con el pase a River. Fue complicado, no era como hoy que pasan de un club a otro como si nada. Antes te liquidaban. En las canchas nos mataban a puteadas. A mí me gustaba, necesitaba que me putearan, si no pensaba que se habían olvidado de mí.
29 ¿Cómo fue marcar a tu amigo en la final de la Libertadores 86? Apenas pisé Cali, lo llamé y le dije que si lo tenía que matar, lo iba a matar. El Flaco me pedía que no lo llamara: “A ver si me enganchan y acá me matan”. Le dije que lo iba a saludar en la cancha. “No vengas, porque no te voy a saludar”. Antes de empezar lo corrí y él se escapaba. Apenas empezó el partido, le metí una. Nos puteábamos y todo.
30 Después de tres años, ¿qué te sugiere decir “Saric”? Sigo sin entender. Yo había hablado muchísimo con él. Cerraba todo para que tuviera una vida feliz: familia bárbara, había firmado contrato, a las pibitas las tenía que sacar de la concentración porque lo corrían por todos lados, jugaba en San Lorenzo, era buena gente. Eso te lleva a pensar que no todo pasa por decirle a alguien “qué lindo es jugar al fútbol”; a veces es importante tener profesionales al lado.
31 Te cruzás con Guillermo Marconi en la calle, ¿qué hacés? Es posible que me pare y hablemos. En su momento casi nos vamos a las manos: como estaba yo, ni me acordaba de que estaba delante de las cámaras. Hoy me sigo calentando, pero lo pienso más. Igual no estoy arrepentido de lo que hice en mi vida. Me equivoqué, pero siempre traté de ir de frente. Y con humildad, jamás dejé de pisar el suelo por ser jugador del fútbol.
32 ¿Funes se podría haber salvado? Qué sé yo. El vivía como quería: se iba al monte, no le daba bola a nadie, por ahí estaba con fiebre y se quedaba esperando un jabalí arriba de un árbol 40 horas. Si era un toro. Una lástima.
33 ¿Basile o Bilardo? No puedo elegir; la pasé muy bien con los dos y yo, más allá de quien dirigiera, lo que quería era jugar en la Selección. Lo de Bilardo fue una locura: ¡ocho años! Cuando hoy veo a los pibitos de Estudiantes me río. A nosotros nos pasaba lo mismo: vivíamos mirando el banco. Hasta que un día dijimos basta.
34 ¿Creías que San Lorenzo podía ser campeón antes de la última fecha del Clausura 95? Interiormente decíamos: ¿cómo un equipo va a perder el campeonato de local? Porque de local metés los cañones, algo hacés. Por suerte, nos ayudó Independiente.
35 ¿Qué sentiste la tarde del 0-5 con Colombia? Mucha vergüenza. Lloramos todos.
36 ¿Por qué no arreglaste con el Rayo Vallecano hace unos meses? Porque querían que firmara por partido. Yo les propuse un año y medio; que si nos salvábamos seguía en el Rayo, no quería sacar ventajas para irme a otro equipo. Y si me iba al descenso, quería ascenderlo yo, que no me mandaran al muere. Si entraba en España de esa manera, me tenía que matar.
37 ¿Por qué duraste apenas cinco partidos en los Tecos? Me había gustado el equipo por los nombres, pero estaban muy mal moralmente. Como me querían echar tres jugadores y no estaba de acuerdo, me tuve que ir.
38 ¿Está bien que Bielsa siga en la Selección? Me extraña que se le haya dado revancha, cuando a Basile no se la dieron con dos Copas América y a Passarella tampoco se la dieron. Somos jodidos los argentinos en ese sentido: en la Selección, el buen trabajo es ganar el Mundial, no es como en los clubes, que por ahí zafás sacando jugadores.
39 ¿Quién debió haber sido el técnico? Bianchi tenía méritos suficientes. Lo de Bilardo no lo entiendo: en Estudiantes le tienen que hacer un monumento. Porque si cuando terminó el Mundial 2002, Bilardo decía “quiero la Selección”, Grondona lo ponía. Si Pipeta quería, Grondona lo ponía en la Selección y hoy Bielsa no estaría.
40 ¿Por qué siempre fue conflictiva la relación de Miele con los jugadores? Porque en San Lorenzo, Miele quería ser el único, el mandamás, él y él. Fijate que nadie se pudo ir bien del club como jugador: yo quise y no pude, Gorosito tampoco. Pero así como digo eso debo reconocer que el tipo me puso como jugador, cuando yo estaba sin club a punto de jugar un Mundial, y después me hizo largar dirigiendo un Fórmula 1.

 

41 ¿Cómo se llevaban con Bilardo antes del Mundial 86? Nos costaba engancharnos. Hasta que llegamos a México, hubo un cumpleaños y Bilardo empezó a bailar con el Negro Enrique tirados en el piso. De ahí, el grupo cambió, se notaba en los entrenamientos. También hubo una reunión importante, muy dura, sin él, antes del Mundial. Esa fiesta como que nos unió. “Es el equipo del Narigón”, cantaban todos ese día, hasta Passarella.
42 ¿Cómo pensaste que terminaban? Cuando jugábamos, en la previa, decíamos: “¡Qué lejos estamos!”. Pero después de la reunión se veía que los entrenamientos eran todos a morir, que el grupo estaba. Los videos que nos mandaban de la gente festejando acá nos hacían muy bien.
43 ¿Merecía ser campeón una Selección como la del 90, que jugaba tan mal? Merecía por lo que nos costó, porque le metimos unos huevos bárbaros. Reconozco que no jugamos bien pero... ¿te parece que Bilardo decía “métanse atrás y vemos si zafamos”? No, para nada.
44 Si lo tuvieras enfrente a Codesal, ¿qué le dirías? Ya lo tuve, en 1993, jugando para el América. Entré en el vestuario y lo reputeé, le dije que fue deshonesto, que fue mandado: Argentina no podía salir campeón. Siempre creí eso.
45 ¿Cómo te enteraste del doping de Diego en el 94? Apenas llegamos al estadio para hacer el reconocimiento, nos comentaron que había un caso de doping, que era Vázquez. Los padres lo llamaron y fue un drama. Después Redondo se enteró de la posta y nos comentó a nosotros; además, estaba lleno de periodistas, Diego caminaba solo, apareció Grondona en el entrenamiento, hmmmmm… Hablamos con Diego , lloraba él, llorábamos todos. Nadie imaginó que podía pasar eso con él: en un Mundial, con todos los cañones apuntándole, ¿cómo no iba a estar controlado? Nos sorprendimos todos.
46 Un partido de los tres mundiales que jugaste. El que más me gustó, por cómo jugué yo, fue contra Italia (1-1) en México.
47 ¿Cómo fue el post Camerún en 1990? Bilardo muchas veces contó su versión, ¿cómo fue desde el lado de los jugadores? Llegamos e hizo una reunión en la concentración, con los ojos llenos de lágrimas. Ahí dijo que prefería que se cayera el avión a la vuelta. A los pocos días, empezaron los chistes entre nosotros. Decíamos: “Imaginate que nos volvemos a Buenos Aires, nos empieza a hablar el comandante y, de repente se da vuelta… y es Pipeta el que está manejando”.
48 ¿Por qué te echaron del Real Madrid? Yo tenía contrato por cuatro años y había cumplido sólo uno. Estaba con el problema del pubis, me tenía que operar después del Mundial 90 y eran tres meses sin jugar. Entonces me dijeron que necesitaban otro extranjero, sólo se permitían tres entonces y estaban Hugo Sánchez y Schuster.
49 ¿No fue por una pelea con un periodista del diario ABC? Eso pudo haber influido. En los medios estaba García, que era el número uno, y se mataban con Valdano. Y todos los que veníamos atrás de Valdano la ligábamos de rebote. Un día nos dio mal un muchacho, lo encaré en el aeropuerto y le pegué con un bolso. Mendoza, el presidente, me la facturó. Después me arrepentí.
50 ¿Por qué dijiste, apenas asumió Passarella, que ibas a tirar el alambrado de Ezeiza con tu camioneta? Fue una joda. Estaba haciendo una nota para la radio y me pincharon: ahora Passarella no te va a dejar entrar a Ezeiza. “¡Qué no me va a dejar entrar, con la camioneta le paso por arriba al alambrado!” Fue cagándonos de risa y se armó una bola que no se pudo parar más.
51 ¿Retirarte en Lanús fue un poco irte por la puerta de atrás? Fue un orgullo grandísimo. Yo me quería retirar en San Lorenzo, pero después de la última huelga me dijeron: “Te tenés que ir”. Entonces yo dije: “Muy bien, me voy, pero ustedes no me van a retirar”. Por ahí los clubes podrían haber hablado entre ellos para que no me recibieran, y Lanús me abrió las puertas. Fue un gusto conocer ese club y a esa gente.
52 ¿Por qué fuiste el líder de esa última huelga? Estaba en mi casa y me llamaron los del gremio para decirme que había problemas con cinco jugadores de Español. Yo ni los conocía. “¿Podés venir?”, me pidieron. Fui. Al final, hubo muchos que votaron una cosa y después se dieron vuelta. Ese papel lo tengo guardado.
53 Que tu última acción como profesional haya sido un gol parece una joda para Tinelli. Cien por ciento de efectividad en penales. Ni Pelé, ni Maradona, ni Platini lo consiguieron. Sólo pateé ése y alguno más en amistosos.
54 ¿Fue muy dura la discusión con Maradona antes de los partidos con Australia, en el 93? Nos pusimos de acuerdo en un ratito. El había dicho que Basile se había emborrachado con dos copas y que Ruggeri no se hiciera el boludito, una cosa así. Los dos somos de carácter fuerte y si dicen cosas que me afectan, no tengo por qué callarme, sea quien sea el que me ataca. Fue una boludez, porque lo podríamos haber arreglado adentro, sin salir por los medios.
55 ¿Cómo está esa relación ahora? No sé, viste cuando vos no sabés qué puede pasar si te encontrás. Hace mucho que no hablamos. Diego fue un gran compañero, dentro del grupo era uno más, sin privilegios.
56 ¿Cuál es la mayor virtud del Bambino? La alegría que transmite. Te levantabas con ganas de entrenar. Decíamos: “¿Con qué se saldrá hoy el Bambino?”. Además, te paraba bien en la cancha, era muy claro y poco complicado.
57 Algunas definiciones. Guillermo Coppola. Lo conocí apenas empecé en Boca. Le dejábamos lo que cobrábamos arriba del escritorio del Banco Federal y nos íbamos, con eso te digo la confianza que le teníamos.
58 Hugo Gatti. Un ídolo de mucha gente, pero no mío.
59 Francescoli. Un grande, no sólo como jugador, sino como tipo.
60 El Profe Echevarría. La clave de que le haya ido tan bien a Bilardo y a Basile con los grupos de jugadores. Era el complemento ideal de los entrenadores. Mil puntos como tipo.

 

61 Santilli. Un monstruo. Nos hizo ganar buen dinero, nos vendió bien a todos. Era muy simple arreglar los premios con él. Lo sacábamos de su escritorio, nos sentábamos en su sillón y le decíamos: “¿Cuánto por ganar, Santilli? No nos interesa premio por jugar, sólo por ganar”. Al tipo eso le encantaba. Y nosotros ganábamos.
62 ¿No pensaste que Argentinos los eliminaba en la Copa del 86, cuando los peloteó en cancha de Vélez? Sí, tenían un equipo bárbaro. Después de ese partido, apenas entramos en el vestuario, dijimos: ahora ganamos la Copa. Ese equipo de River era bravo: del medio para arriba jugaba muy bien y era muy difícil entrarle atrás.
63 ¿Eras de chamuyar mucho a los delanteros? Sí, todo lo que podía. Y si daba para averiguar algo, lo hacía.
64 ¿Fuiste el ideólogo del boicot a Víctor Hugo Morales en la Selección? No, fue el grupo. Una equivocación, tendríamos que habernos sentado a hablar con él.
65 ¿Menotti te limpió de River en 1988 porque eras hombre de Bilardo? No. Menotti me sentó y me dijo: “Usted está con Bilardo allá y yo quiero que sea el mejor en River para que siga en la Selección”. Incluso me había puesto de capitán contra el Verona. Después vino el Logroñés y me compró.
66 ¿Todavía te dura la bronca por no haber ido al Mundial Juvenil de Australia, en 1981? Sí, porque Saporiti me la hizo mal, con mala intención. Por méritos y por estar en la Primera de Boca tendría que haber ido, más teniendo en cuenta que terminó jugando Burruchaga de central. Fui a Ezeiza a saludar a mis compañeros y lloré en la despedida, no me lo olvido mientras viva.
67 ¿A Griguol le hicieron la cama en River? Para él fue difícil de entrada, porque el grupo estaba complicado en disciplina, bastante rebelde. Griguol equivocó el camino al principio. Venía del Ferro de la disciplina y todo eso, pero era Ferro, y en River no había dos o tres figuras que le manejaban el grupo, en River éramos todos pesados. Fue una lástima, no entendimos que nos tendríamos que haber serenado. Y cuando Griguol se metió en el grupo, ya era tarde.
68 ¿Sos un tipo con máscara de duro y tierno por adentro? No sé si tan tiernito, pero afuera de la cancha soy muy tranquilo. Lo que pasa es que cuando me ponía la camiseta decía “contra quién tengo que ir”. Me transformaba.
69 ¿Hay algún jugador actual con el que te identifiques? Ameli y Milito, por lo que muestran en la cancha. Al Coco lo conozco también afuera: defiende al grupo, encara a los dirigentes, ayuda a los pibes. Me gusta que sea así.
70 Tu mejor año. En el 86 me quedé con todo. Vine de ganar el Mundial y a los tres días estaba en la cancha de Boca para jugar por la Libertadores con River. Dieron plaquetas y la Comisión de Boca no me la quería dar, casi que me la tiran al pasto. Al final, Alegre se portó muy bien y me la terminó entregando. El 91 también fue muy bueno: gané el Olimpia de Oro.
71 ¿Por qué te separaste de Cousillas en San Lorenzo? Por diferencias. Y prefiero no hablar más del tema.
72 ¿Por qué dejaste de ser empresario? Porque me aburría. Cuando me iba de la oficina y volvía a mi casa, tipo ocho de la noche, me sentía vacío, demasiada paz para los 19 años que había vivido como futbolista.
73 El mayor papelón en una cancha. Real Madrid-Barcelona en cancha de ellos. Julio Salinas me pegó un baile infernal. Perdimos 3-1.
74 El mejor jugador en una cancha. Sacando a Diego, que no tiene comparación, me tocaron varios: Schuster, Hugo Sánchez, Butragueño, Michel, Francescoli, Brindisi…
75 ¿Te dio bronca cuando Simeone te pasó como el jugador con más partidos en la Selección? Séeee, claro. Con el Cholo estoy bárbaro, pero me sacó de arriba.
76 ¿Cómo le explicaste al Gallego González que lo tenías que separar de su cargo de ayudante? Fue complicado, pero yo le había advertido a toda la gente que estaba conmigo que íbamos a empezar una nueva carrera y que debíamos tener una imagen para poder decirles a los chicos: “Este no es el camino”. Lo quiero así y es mi amigo, pero no se podía.
77 ¿Cuánto fue el premio por el Mundial del 86? Un chiste: 33.000 dólares. Bilardo siempre decía: “Hay que jugar, después la guita la ganás”. Y es así. Salir campeón del mundo te abre puertas, como me pasa a mí hoy. Dicen: “Ojo que éste fue campeón del mundo”. No hay muchos, ¿eh?
78 ¿Por qué no jugaste las eliminatorias del 85? Me enojé con Bilardo por eso. Yo tendría que haber jugado: estaban Passarella y Trossero de centrales, y los dos son zurdos, se complicaba. Bilardo me puso contra Perú, el día de Reyna con Diego, cuando terminaba el partido. “Entrá de nueve”, me dijo. No la toqué.
79 El mejor técnico argentino hoy. Para mí no hay uno que sea el mejor; por ahí un año uno tiene una racha bárbara, como Bianchi en Boca, pero en Europa no le fue bien. ¿Cómo lo explicás?
80 ¿Cómo hizo Pellegrini para salir campeón en San Lorenzo con el mismo plantel que vos? Porque es un tipo inteligente y porque agarró un equipo con dos años de copas y campeonatos. Yo me morfé dos años con Romagnoli de 17 años, un nenito al que había que enseñarle cosas. Ojo: el mérito fue de Pellegrini, no mío. Yo hice lo que tenía que hacer. Y pegamos en el palo.

 

 

81 El diálogo más curioso con un árbitro. Con Biscay, en un partido de Vélez. Pasó al lado y me dijo: “Qué malo que sos, no parás a nadie”. Le contesté: “Vos sos una heladera en la mitad de la cancha”. Otro día me pisó en la barrera: “Sí, te piso, qué pasa”. Yo lo reputeé, los jugadores que estaban ahí no entendían nada.
82 ¿Por qué duraste tan poco en el Ancona? Porque me peleé con Guerini, el técnico. Ibamos a jugar contra la Fiorentina y me mandó a hacer personal a Batistuta. Bati ni la tocó, pero perdimos 7-1. Después el tipo me echó la culpa. Le dije de todo: “Vos no tenés ni puta idea de Serie A”. Me vendieron al América de México.
83 ¿Qué son los códigos del fútbol? Los mismos que tenés vos como periodista, los abogados, los políticos o la gente de cualquier gremio. Si un médico operó mal y se murió el paciente, los otros médicos no van a decir: lo asesinó. Dirán que hubo complicaciones. Eso es un código. Nosotros también los tenemos, pero se respetan cada vez menos.
84 ¿Qué te parece Marchi como dirigente gremial? Le gusta, para estar ahí te tiene que gustar, porque es complicado. El edificio del gremio y la parte médica están bien, pero hay que preocuparse más por los jugadores libres y por los de la B, C y D, que no tienen para morfar.
85 ¿No fue poco profesional usar las gorritas en USA 94? No, estoy arrepentido de haber firmado un contrato tan bajo, hoy que todos llevan publicidad hasta en el culo. En el 94 estábamos bárbaro, pero fue lo primero y lo primero cuesta. Como la huelga que hicimos con el Flaco.
86 ¿En algún momento estuviste cerca de dejar el fútbol? Sí, cuando tenía 15 años. Me dolía mucho la espalda, entonces fui con mi vieja al médico: “Señora, este chico no tiene que jugar más al fútbol, si no va a tener problemas para caminar”. Se me vino el mundo abajo. Justo teníamos que jugar con mi escuela en las finales de los campeonatos Evita, en Bell Ville. Entonces le dije a mi vieja: “Por lo menos dejame ir a verlo”. Como mi papá tenía camión, escondí las zapatillas y la ropa en una rueda. Nos íbamos a las cinco de la mañana, así que me desperté, pasé por el camión, saqué la ropa y me fui en el micro. ¡Sabés cómo jugué! Si me iba a perder ese partido...
87 ¿Y a la vuelta tu mamá no insistió para que dejaras? Fue duro, viste cómo eran las madres de antes. Lo que decía el médico era palabra santa. Al final, le prometí: yo voy a terminar quinto año, pero dejame jugar. Siempre le decía que iba a jugar en un equipo grande. Y también terminé la secundaria, en una escuela de Ciudadela. Unos vándalos… Estudiaba de noche, con gente de 40 años.
88 ¿Nunca le hacías caso a tu vieja? Sí, sí, le hacía, pero el fútbol no lo podía dejar. Mi papá era camionero y andaba mucho afuera, entonces mi mamá se la bancaba con los tres, así que nos daba con lo que tenía a mano. Y por eso me hice duro por las palizas de mi vieja. Tremendas palizas. Y ya no me entraron las balas. Hoy estoy feliz de los valores con los que me educaron.
89 ¿Es cierto que a Sanfilippo le tiraste un codazo en cámara? Te voy a dar un consejo: no lo nombrés. Porque ahora El Gráfico está bárbaro… Yo le dije a Niembro: “Lo trajiste, ahora el programa no va a durar nada”. Después me fui… ¿y cuánto duró el programa? Poquito, ¿no?
90 ¿No te parece que con todo lo que hizo tiene derecho a opinar? Todos tenemos derecho, pero a él le dimos de comer nosotros. Me da bronca hablar de este tema, porque otra vez va a aparecer en la TV. Pero también me da bronca que esté cobrando una jubilación por haber trabajado tres meses en la función pública. No jodamos más. Mi papá cobra 195 pesos y trabajó 40 años arriba de un camión.
91 Cuando vino el Logroñés a comprarte, ¿dudaste? Yo creía que Logroñés era el nombre del empresario. Señor Logroñés, le decía. ¡Cómo nos reímos después! Ahí se portó muy bien Jesús Martínez, que fue el responsable de que yo jugara en España. Cuando estábamos a punto de firmar, le dije: “Falta un detalle, tiene que venir Alzamendi conmigo”. El tipo lo veía canoso a Alzamendi. “¿Cómo voy a llevar a ese hombre grande?”, me decía. “La única posibilidad de que yo juegue allá es que venga Alzamendi conmigo”, seguí. Vino y la rompió.
92 ¿Sabías que el bidón de Branco era trucho? ¿Qué bidón? Ojo: nunca hay que tomar del rival. Es lo que les dije a los muchachos en Las Chivas, hay que dudar siempre.
93 Si tu equipo enfrentara a uno de Bilardo, ¿qué les aconsejarías a los jugadores? Que no se peguen tanto a los rivales (risas). Y, si es posible, trataría de meterle un gol de pelota parada en el primer tiempo, porque sé que en el descanso Bilardo los va a enfermar y los jugadores van a salir con la cabeza dada vuelta.
94 ¿Cómo era tu relación con Chilavert cuando eran compañeros en Vélez? Muy buena, en el vestuario es un tipo tranquilo que se lleva bien con todos. Después tuvimos problemas, pero siendo yo un ex jugador, estaba en la oficina y vino a hablar. Le dije que no íbamos a poder ser amigos pero, al menos, que ya había terminado todo.
95 ¿No te da vergüenza ver la imagen del patadón que le tiraste en cancha de Vélez? Vergüenza no, porque si me escupieran otra vez en la cara, haría lo mismo. Cuando me escupió, yo le dije a Sánchez: “Me escupió, pero no lo echés que yo una le voy a pegar”. Y por primera vez en 19 años fui con intención de lastimar. En esos duelos con él, yo parecía más sacado, lo que pasa es que Chila por ahí te abrazaba como si estuviera todo bien, pero te puteaba de lo lindo.
96 ¿Por qué toda la personalidad que tenías como jugador no lograste transmitirla a tus equipos? Yo creo que sí la transmití: con San Lorenzo peleamos el campeonato, nos caímos al final con Jujuy, y cuando tuvimos que hacer el recambio, la bancamos con los pibes. Nos faltó en momentos decisivos.
97 Ponele un puntaje a tu carrera como jugador y como DT hasta ahora. Como jugador, bárbara, el sueño del pibe. Como DT estamos empezando, no quiero poner puntos.
98 ¿Con Bochini te amigaste? Me jodió cuando dijo que no se sentía campeón del mundo, porque él era parte del grupo. Y me dolió más todavía cuando fui a cobrar el premio por el Mundial, y él ya lo había cobrado. No te sentís campeón, pero para cobrar el premio sos el primero en sentirte campeón. ¿Cómo es la historia?
99 ¿No te preocupa ir a un club de paladar negro estando vos identificado con el bilardismo? No estoy identificado con nada; a mí me identifican, que es distinto. Yo soy yo y quiero dirigir por mí, con mi estilo y con mi fútbol. Además, ¿qué? ¿Mis equipos se colgaban del travesaño? ¿Mis equipos no jugaron bien? Todos sabemos que si jugás bien tenés muchas más chances de ganar; y todos queremos ganar.
100 ¿Alguna vez te apretó la barra brava? Hubo una jodida. Fue en el 81, en Boca, cuando Ferro se venía con todo. Cayó El Abuelo a La Candela con una banda, con pistolas. A Perotti, que estaba hablando por teléfono, le hicieron “pin” y le cortaron. Nos metieron en un rincón: “Hoy les venimos a hablar; mañana, a las 6 de la tarde, no hablamos más”. Las 6 era cuando terminaba el partido. Fue apretada grossa. Nunca había visto a los tipos así, transpirados, con revólver, yo estaba atrás de todo, escuchando. Quiso hablar Maradona y le dijeron: “Callate, con vos no es”. Por eso, hoy me da risa cuando hablan de que la barra apretó a los jugadores. Apretadas eran las de antes.
 


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