LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

Homenaje al Mariscal: el 100x100 a Roberto Perfumo

- por Diego Borinsky: 10/03/2008 -

Se publicó en la edición de agosto de 2002 y tocó todos los temas. El gran central argentino murió esta tarde, producto de la fractura de cráneo que sufrió anoche por una caída en un restaurante.

Reportaje publicado en El Gráfico en la edición de agosto de 2002

 

1 ¿Es más fácil opinar desde el escritorio que vivirla desde el banco de suplentes? Sí, y mucho mejor también. Desde el banco uno está involucrado. Hay muchos técnicos que hablando son una cosa y actuando son otra, porque el nivel de ansiedad y angustia los destroza, no los deja pensar.

2 Cuando eras jugador o técnico ¿no te daba bronca que tus colegas te criticaran? Sí, pero no tanto para complicarme. Hoy son mucho más mediáticos. Para los ingleses, Beckham jugó bien; para mí fue el peor del Mundial. El tipo está ocupado en otra cosa: en el pelo, en la uña, en el peinado. Beckham es igual a Kournikova, o a Montoya. Una cosa mediática espantosa.

3 ¿Cómo era Julio Grondona como jugador? Y… era el Jefe, jefe indiscutido y total. Jugamos juntos en Arsenal, en una categoría anterior a la D, en los potreros. Arsenal era el mejor equipo de los barrios. Yo jugaba de cuatro, Julio de diez y su hermano de nueve. Julio jugaba bien, pero era igual que ahora: no aguantaba a ningún árbitro, él ponía al juez. Un día, de visitante, llevamos un árbitro y cobraba todo para ellos. “¿Qué hacés?”, lo encaró Julio. “Estoy cobrando para ellos para que crea que los voy a favorecer”, contestó el tipo. A los 15 del segundo tiempo pitó penal para ellos. Entonces Julio explotó: “¡Te vendiste hijo de puta!”. Agarró el pito y lo tiró a la mierda, se terminó el partido. Nooooo. Julio era dirigente desde los quince años. Un personaje fenomenal, yo lo quiero mucho.

4 ¿Qué llegaste a pensar cuando se caía el avión con Racing, en 1967? Es increíble, pero iba con mi mujer, que nunca me acompañaba, así que lo primero que hice fue darme vuelta para encontrarla. Yo iba al lado del Panadero Díaz, que lo único que hacía era putear a los dirigentes por hacernos viajar en ese avioncito. Yo le decía que no puteara, que lo iban a sancionar. “¡Qué sancionar, si acá nos matamos todos, boludo!”, me gritó . Cuando llegamos, besábamos la tierra. Pizzuti nos reunió en la confitería y pidió whisky para todos. Rulli dijo: “Si pasamos ésta, salimos campeones”. Y así fue nomás.

5 ¿No se te fue la mano cuando dijiste que Santa Cruz, el jugador de Banfield que le metió el dedo en el culo a Riquelme, era tu ídolo? Me criticaron mucho, pero ésa es la Argentina hipócrita: el que mete el dedo en el culo, peca. Y todo el mundo mete el dedo en el culo, pero mientras no te vean... Sabía que la progre iba a saltar, pero lo quise exagerar a propósito. Yo creo que el héroe es Santa Cruz y el irresponsable es Riquelme, porque deja a Boca con diez. Ese es el fútbol, y si no aceptamos el juego así, cagamos.

6 ¿Vos le hubieras metido el dedo en el culo a un rival? Síííí… El dedo en el culo, también levantar a uno fingiendo que lo acariciás y le tirás de la oreja. De todo.

7 ¿En tu época se lloraba menos? No se lloraba. Y si llorabas, tus propios compañeros te cagaban a patadas. Nosotros heredamos la cosa del fútbol bien machista, de hombría. Una vez le pegaron un piedrazo al Charro Moreno, le partieron la cabeza y el médico, en el entretiempo, le dijo: “¿Por qué no me avisaste así te atendía?”. Moreno le contestó: “Sí… mañana te iba a dar el gusto”. Hoy, por un piedrazo te suspenden seis meses la cancha.

8 El compañero más divertido que tuviste. El Mono Mas, lejos, una cantera inagotable de pelotudeces. En la concentración de River había un baño para todos y él tiraba para arriba la bandeja del mozo a las 2 de la mañana, pegábamos cada salto en la cama. El futbolista es uno de los tipos más humoristas y con más inventivas para joder.

9 Lo mejor de Angel Labruna. Que no tenía miedo. A Labruna y a Pizzuti nunca les vi un gesto de miedo. Una vez jugábamos contra el PSV, en España. Yo le dije: “Mire que tienen a media selección, vamos a dormir temprano”. El me escuchó: “Déjese de joder, Roberto, cuándo estos patas blancas nos enseñaron a jugar al fútbol”. Una de sus grandes virtudes era la facilidad que tenía para hacerse el boludo. El 50% de un técnico es hacerse el boludo, sobre todo cuando los jugadores tienen razón. Te daba vueltas las cosas y terminaba diciéndote: “¿No les dije yo que era así? Lo que pasa es que quería que ustedes lo dijeran”.

10 Una anécdota de Labruna. Miles. Una vez nos retó porque llegamos tarde a una práctica. Al poco tiempo él llegó tarde y uno de los muchachos le reclamó porque no daba el ejemplo. Entonces nos dijo: “¿Saben lo que pasa, muchachos? Yo salgo una hora antes de mi casa, pero la gente me para en la calle para pedirme autógrafos”. Un fenómeno, vivía a dos cuadras de la cancha.

11 Otra más futbolera. Teníamos que jugar el desempate contra Cruzeiro por la Libertadores. Era un momento bravísimo, teníamos medio equipo averiado. Fui a su pieza y estaba leyendo las carreras en Crónica. No sabíamos quién iba jugar por Jairzinho, entonces me fui por las piezas a ver si en algún diario estaba el plantel de ellos. Volví a los 15 minutos y Angel estaba dormido, con los anteojos por la mitad de la nariz. El tipo tenía un quilombo bárbaro y dormía lo más pancho. Así era él: siempre optimista, seguro de sí mismo. En su lugar, otros hubieran caminado por las paredes.

12 ¿Quién fue el mejor jugador argentino del Mundial? Samuel, casi no falló.

13 ¿Y el peor? El Piojo: nunca definió bien, nunca hizo un pase, tiró centro al bardo.

14 ¿Por qué fracasó Verón? No llegó bien físicamente. Aparte, para mí, Verón es un excelente jugador pero nunca fue el mejor del mundo ni está entre los cuatro mejores. Por momentos puede estar entre los diez mejores, sólo eso.

15 ¿Lo ves como un conductor? Sí, pero está muy enamorado de su pegada, como Beckham, y le falta llegar más, tener juego corto.

16 El mejor equipo que integraste. El Racing de José, a pesar de que el Cruzeiro y River del 75 fueron muy buenos. Su principal virtud era el coraje, una cosa fabricada y mantenida por Pizzuti. ¿Cómo lo hacía? Nos cagaba a pedos a todos. Era garrote, garrote y garrote. Pedía que los mediocampistas metieran 20 goles por año. Claro, quién le podía discutir: él metía 30 siendo ocho. Nosotros lo amábamos, como a Labruna, aunque era la antítesis de Pizzuti. Y eso que siempre les discutía. Pero el jugador que no está de acuerdo es el mejor, el que puede transgredir.

17 ¿El Betito Carranza, uno de tus pollos, terminó siendo menos de lo que imaginabas? Sí, porque no hizo el proceso que tenía que hacer. Llegó muy temprano y se ocupó más de las cosas que le daba el fútbol que del fútbol mismo. Este es un error normal. La famosa transición de pasar de ser anónimo a famoso. Si en la transición te mandás todas las cagadas que tenés para mandarte, chau, ya no sos más famoso. El fútbol tiene una cosa épica, de esfuerzo, dolor, sacrificio. Si perdés eso, cagás.

18 ¿Cómo era el laburo de tornero? Fenomenal. Empecé a los 13 años de aprendiz, un trabajo de mucha precisión, como el del área (risas). Un poco lo hice para escaparme de la secundaria pero mi viejo me cagó y me dijo: “Bueno, ahora estudiá a la noche”. Iba con la bici de acá para allá.

19 ¿El Perfumo técnico ya fue? Sí, salvo algo excepcional. Esto lo decidí después de estar en Gimnasia. Hay que elegir por la calidad de vida. Hoy me interesa más encarar otros proyectos.

20 ¿Qué proyectos? Estoy planeando llevar el fútbol a la Universidad Interamericana. Quiero explicar por qué se producen las cosas en el fútbol, teniendo en cuenta que hay un misterio que no desaparece nunca. Habrá cabida para periodistas, técnicos, jugadores, todo.

21 ¿Cómo son las reuniones habituales en el bar Rond Point? Yo no voy tanto, estoy en el banco de suplentes. El elenco estable son el Coco Basile y Chiche Sosa, después están Mostaza y Pistola Vázquez. Es algo religioso, de todos los días. Se habla de fútbol, está la pelota en el aire todo el tiempo. Las mayores cargadas pasan por facturarle al otro que alguna vez haya puesto a un patadura en un equipo: vos pusiste a Fulano o a Mengano. Es algo lindo, fraterno, dentro de una sociedad tan disgregada. Es muy importante la amistad en la vida, tener tiempo para charlar.

22 ¿Cuántos whiskies se baja cada uno? Noooo, sólo se toma Vascolet.

23 ¿Por qué estuviste tanto tiempo lejos del fútbol, entre el 82 y el 91? Porque empecé a vender camperas y me fue bárbaro. Me gustaba la vida ésa: los domingos comía ravioles, tomaba vino y dormía la siesta. Cuando dirigís no tenés paz. Un día de Navidad te dicen: uy, chocó el wing izquierdo, ¿qué hacemos? Hay 30 tipos, cada uno con sus problemas, el dirigente, los sueldos… El entrenador es 24 horas a full. Dejá.

24 ¿Los Mellizos Schelotto son incorregibles? No, son divinos. En Gimnasia, ellos acompañaban una idea que yo quería imponer, que era el fútbol de ataque, en un equipo muy estructurado para defender. Y ellos estaban en desacuerdo con los compañeros.

25 El mejor técnico que tuviste. Pizzuti. Y Duchini, como maestro. Labruna fue otro fenómeno.

26 ¿Pekerman es el nuevo Duchini, como dijo Grondona? Por trayectoria, Duchini fue más, pero José va en camino. Cuando empezaba a laburar, una vez le pregunté a Duchini: “¿Qué le mira usted a los jugadores?”. El me contestó: “No me preguntés, porque no sé”.

27 ¿Qué pensaste cuando te dejaron libre de River a los 17 años? Yo venía de Lanús y de Independiente, donde me habían bochado. En River me agarró el Gordo Díaz. “¿De qué laburás, pibe?”, me preguntó. “De tornero”. “Bueno, dedicate a eso porque al fútbol no podés jugar”. Y así como Maradona una vez dijo que desde que Menotti lo sacó del 78, él jugó para Menotti, para mí fue parecido y jugué para el Gordo. A los diez días me enteré que Duchini estaba en Racing y allí fui. De lo único que estuve seguro en mi vida era que quería ser futbolista.

28 ¿A vos te salvó tu cara de angelito para poder “operar” en las canchas? Y… la cara ayudaba, pero también me ayudó la conducta. Yo era fuerte, chocaba y dolía, pero no hacía gestos, no jodía. Después, la cara de “yo no fui” había que ponerla. El reglamento permitía muchas cosas. Hoy no sé cuántos partidos terminaría en la cancha.

29 ¿En la Libertadores de tu época se mataban con el doping? Es un tema que no se puede abordar porque donde no hubo control… Tiene que ver con lo privado, con un límite personal. No se puede involucrar a nadie, porque en la generalidad hacés cagadas, seguro.

30 De todas las batallas coperas, ¿cuál fue la más dura? Toda la Copa del 67 fue dramática, desde el partido con Universitario en Perú, que tuvimos que salir tirados en el suelo en los carros policiales, hasta las patadas con los de Nacional. Esos partidos se jugaban sólo tres minutos: después todo lo demás era quilombo, reclamos, patadas. El Peta Ubiña era el peor de todos. Por ahí te lo cruzabas en la mitad, cuando cambiabas de arco, le decías “¿Qué hacés, Peta?”, él te saludaba “Bien”, y a la pasada te daba un cazote en la nuca. Ahora, si lo llegabas a botonear, cagabas.

 

 

 

31 ¿Eras de chamuyar a los delanteros rivales? No, porque me desconcentraba. Para mí, los contrarios y el árbitro no existían. Eso me ayudó mucho, porque si te metés con el árbitro, y pensás que te va a cagar con un penal, chau, cuando volviste al partido te metieron el gol.

32 ¿Cómo surgió el apodo de El Mariscal? El Gordo Muñoz me lo puso, en el 66. Hoy los apodos son más Pichi, Chuchi, los relatores tienen una gran obsesión por poner apodos.

33 Si Pizzuti no te hubiera cambiado de posición ¿habrías llegado a ser lo que fuiste? Tal vez hubiera jugado en Arsenal. Pero yo también puse lo mío y merezco todo lo que tuve en el fútbol porque me cuidé como una bestia, me entrené y fui profesional.

34 ¿Cómo te convenció? Yo jugaba de volante por izquierda pero se lesionaron dos fullbacks y Pizzuti nos puso a Basile y a mí. Fuimos un desastre contra Ferro, los hinchas me querían matar. Le dije a Pizzuti que la cosa no iba a andar. El tipo insistió. “Vos vas a jugar ahí, vas a ir al Selecionado y me vas a traer un piloto de Londres cuando vayas al Mundial”. Ahí le conté a Basile el diálogo. “Está en pedo”, me dijo el Coco. Eso fue en agosto del 65 y en diciembre Zubeldía me llamó a la Selección y no salí más.

35 ¿Hay muchos puntos de contacto entre el Racing del 66 y el del año pasado? Sí, el fervor, cómo jugaba la gente, el comienzo desprolijo, la no creencia: eso de que se cae, se cae, no va a llegar. Mostaza le metió ese fervor a los jugadores.

36 ¿No lo ayudaron los árbitros? Es difícil encontrar un campeón al que no le hayan cobrado a favor. No por arreglos, si no porque después te perjudican un año, como balance natural.

37 ¿Cuándo tomaste la decisión de retirarte? Un día íbamos con el micro al Monumental, a jugar un River-Boca, y envidiaba a los que estaban en Palermo. Además, de viejo cada vez tenés más cosas que defender, como el prestigio, y eso te da un poco de miedo. Tenía 36 años y jugaba en un equipo abierto. Passarella siempre lo dice: una cosa es ser central en un equipo que defiende y otra en uno que ataca. El equipo que ataca debe tener buenos defensores, si no pierde todos los partidos.

38 ¿Cómo festejaste el día que River salió campeón con juveniles después de 18 años, en 1975? El golpe fue duro, sobre todo para los que no habían salido campeones nunca como el Negro, Mostaza, Alonso. Me quedé en mi casa, llamé a uno, a otro y me fui a dormir.

39 ¿Los grandes les hicieron la cruz a los juveniles que rompieron la huelga? No. Si con esos pibes después no pasó nada en ningún club.

40 ¿A tu hijo le gusta el fútbol? No, sólo ve a la Selección. De pibe jugaba bien, pero cuando empezaron a comparar eligió la más fácil: estudiar.

41 ¿Cuál fue tu agarrada más fuerte con Aragón Cabrera, cuando ibas a pelear los premios? Una vez me echó a la mierda: “Rajá de acá, no te quiero ver más”. Pero en el fondo me quería. El tipo era hábil: te sacaba a relucir los números del handball, del atletismo, de la comisión de folklore.

42 ¿Destéfano, Otero, Lalín o Marín? Esa es muy fácil: Marín.

43 ¿Ramón Díaz es un pichón de Labruna? Ramón tiene mucho de Labruna. Es creativo, vivo para engañar a todos. Cuando se pone serio, la caga, se asusta. Siempre está diciendo lo que no es cierto, todo al revés.

44 ¿Quiénes fueron los mejores alumnos de Labruna y Pizzuti? De Angel, el Negro López. Y yo probablemente sea el que más asimiló lo de José. Y también Basile.

45 Definiciones breves: Ermindo Onega. Después de Maradona fue el mejor. Completísimo. Era moderno en el 63.

46 Aníbal Troilo. Gardel. Yo soy muy tanguero y el Gordo es la esencia del tango. Charlábamos los sábados a la tarde, cuando yo iba a los baños turcos del Hotel Castelar para masajearme. El Gordo tocaba a la noche, apolillaba en el hotel y a la tardecita nos veíamos. Una vez me dijo algo que yo le afané: “Roberto, el tango es fácil o imposible”. Lo mismo digo del fútbol: es fácil o imposible.

47 Daniel Passarella. Líder por naturaleza. Conmigo casi nunca estuvo de acuerdo. Tenía 20 años y me decía “Andá a encimar al nueve”. “Andá vos, –le respondía–. Después que jugués dos mundiales me podés decir eso.” Pero igual no iba el hijo de puta. Lo reputeaba y el pendejo aguantaba.

48 Alfio Basile. El amigo de las atorranteadas, de juventud, de salir juntos, de quedarme a dormir en su casa. Coco es el tipo que más sabe de fútbol en el mundo.

49 ¿Por qué no pasaste a All Boys, en 1965? Porque no quise. Sabía que iba a jugar en Racing. Coco quería que nos fuéramos porque arriba teníamos a dos monstruos que jugaban como la puta madre: Sacchi y Sanguinetti. Pero lo convencí y nos salió bien. Yo tenía la obsesión, la idea fija.

50 ¿Por qué le fue mal a Argentina en el Mundial? Porque tenía 5 o 6 jugadores fundamentales que llegaron mal al torneo. Creo que Argentina jugó un Mundial imaginado y Brasil jugó un Mundial real. Parecía que Argentina sólo tenía que elegir el capitán para levantar la Copa, nada más. Ese fue el problema, del cual también soy socio.

51 ¿Qué valorás del fútbol actual y que le criticás al anterior? Me gusta más el de hoy, es más rápido y dinámico. También me gusta la tensión y la expectativa que genera. Le critico que el entorno le quitó creatividad y audacia. Se nota cada vez más la falta de potrero. Falta el jugador silvestre, que es Ronaldinho, por ejemplo.

52 ¿Sos el Valdano versión criolla? No. Valdano me parece genial: puede escribir y hacerlo bien, entrenar y hacerlo bien, actuar como dirigente y hacerlo bien. Después de ser futbolista, donde uno trabaja permanentemente el cuerpo, mi preocupación era desarrollar el cerebro. A mí me quedó atrofiado, pero si me das a elegir entre el Perfumo jugador, técnico o éste, me quedo con éste. Jorge es un ejemplo de ese doble desarrollo.

53 ¿En la época de la dictadura el jugador estaba enterado de lo que pasaba? No, el jugador casi nunca se entera de nada.

54 ¿El jugador de hoy vive en una burbuja? No. Vive muy ocupado de lo que da el fútbol. Se perdió la pasión por el conocimiento. Es jodido, porque el jugador hoy está muy expuesto y es de una fragilidad psíquica asombrosa. Recibe todos los elogios, llega a la casa, el cuñado le dice “Qué mal jugaste hoy” y se desploma. El fútbol es un juego donde nadie sabe qué carajo va a pasar. Suceden cosas inexplicables a cada paso. Por eso los que quieren descubrir el misterio del fútbol van a llegar hasta un punto y después no van a poder, se van a enloquecer. El más grande especialista en corazón te dice “Yo sé todo, pero todavía no sé por qué late”. No hay video que descubra el misterio. El fútbol es igual.

55 ¿Cuando tirabas un patadón nunca pensabas que le podías cortar la carrera a alguien? No. Si pensás lo que le puede pasar a otro, no jugás. La intención o la no intención no existe.

56 ¿Por qué el jugador es tan cabulero? Por el misterio y por esa fragilidad psíquica que nombraba antes. Cuando salís a una cancha puede haber 50 mil tipos y no sabés si a los diez minutos vas a ir 3-0 arriba o 2-0 abajo. Te da un cagazo bárbaro y las cábalas son un modo de agarrarse de algo. ¿La mejor cábala? El vómito de Miguel Mori. Le avisábamos cinco minutos antes de salir y Miguel lanzaba. Basile y Mostaza son terribles con eso. Controlan todo: las tuyas y las de ellos.

57 ¿Te colgás la medalla del Torneo Centenario con Gimansia, pese a que fue un partido solo? No. Fue una buena experiencia para ver qué debe hacer un entrenador para no tocar nada. Los entrenadores siempre están en una lucha permanente por modificar. ¿Y yo que iba a modificar? El equipo estaba fenómeno. Lo único que había que hacer era sacarles el miedo de jugar contra River. Y para eso nada mejor que un ex jugador de River.

58 ¿Por qué los jugadores, hoy, no se animan a cuestionar a los técnicos, como hacían ustedes? Hoy están en el facilismo del “no me dijo que lo hiciera”. Transfieren parte de la responsabilidad. Ojo: nosotros hablábamos, pero los técnicos siempre hacían lo que querían. Nosotros hablábamos de fútbol todo el tiempo. Ahora, los pibes llegan a la concentración, se conectan a Internet y se olvidan del mundo. Nosotros jugábamos al truco, ellos al Playstation. Es otro mundo, indudablemente.

59 ¿Qué enseñanza te dejó el paso por el fútbol brasileño? Que no son trágicos para el fútbol.

60 Un árbitro. Roberto Goicoechea. Te prevenía: “Está nervioso, cálmese”. Antes, el jugador era más cómplice del árbitro, de no cagarse la vida adentro de la cancha.

61 ¿Cómo pasaste de flaquito que necesitaba vitaminas a un defensor con el que mejor no chocarse? Sencillo: hice todos los pasos lógicos de la carrera. División por división, año por año y la musculatura se fue armando fenómeno.

62 ¿Independiente va en camino a ser el nuevo Racing, por los años sin títulos y la economía? Independiente cometió el peor error: destruir el mito de la decencia en la administración. Era un ejemplo que todos nos cansábamos de elogiar. Ojalá se recupere pronto porque es un grande de verdad.

63 ¿Qué fue lo primero que pensaste en la masacre de Lima, en el Preolímpico de 1964? Que nos mataban a todos. El juez anuló el empate de Perú sobre la hora. El estadio estaba lleno: primero entró un tipo con una botella para cortar vivo al árbitro, después vino otro. La Policía tiró gases, pero las puertas estaban cerradas y después de que se mataran en las escaleras, el resto volvió para matarnos a nosotros. Nos defendía la cana con perros, estábamos en el medio de la cancha sin poder hacer nada, cagados hasta las patas. Quisimos ir al vestuario y caían unas piedras tremendas. Al final nos metimos en un baño y sacaban a los pibes muertos. Salimos con la poli y estuvimos dos días encerrados en dos piezas del hotel. Murieron más de 300 personas.

64 ¿En tu casa de la infancia no había luz?  No. Era un barrio muy pobre, un escalón más arriba que la villa. No tenía agua corriente tampoco. A la noche, mi vieja soplaba una lamparita de alcohol y todos a dormir. Esa era la señal.

65 ¿El fútbol es un milagro que te catapulta a otro status? Claro. El fútbol y el rock. Alfredo (por Di Stéfano) tiene una frase linda: “Nosotros, Roberto, que aprendimos a ganarnos un mango con la pelota”. La dice a cada rato.

66 ¿Por qué una vez dijiste que el éxito les complicó la vida en River? Porque es muy difícil volver después de haber ganado algo muy ansiado, no se vuelve igual.

67 ¿Cómo llegaste a integrar la Comisión de la FIFA? Platini llevó a Blatter la idea de hacer una comisión de ex futbolistas, sin voto pero de consulta y a Blatter le gustó. Están una serie de vacas sagradas ahí y yo represento a Sudamérica. Llegué por Grondona.

68 ¿Alguna vez te apretó la barra brava de un club? Una vez, en Sarmiento, en la puerta del vestuario. “Queremos hablar con vos”, me dijeron. “¿De qué querés hablar, si apenas empieza el partido vos te das vuelta y no ves un carajo”, les respondí. Querían que sacara al León Espósito.

69. ¿Imaginabas que Racing podía ser campeón el año pasado después de salir último en el torneo anterior? No. Para mí, lo hecho por estos muchachos, desde Marín a Mostaza, casi sin plantel, fue un milagro. Por un lado sentís la responsabilidad pero por el otro decís: “Ma sí, si total no tenemos un carajo, vamos a arriesgar”. Y después te lleva el fervor de la gente.

70 ¿River se cagó en las patas en el 3-0 por la Libertadores del 2000, en la Bombonera? No sé si se cagó, pero planteó el partido para no perderlo y eso es dramático. Cuando fui con Gimnasia a la cancha de River les dije: “¿Saben lo que espera la gente de River? Que Gimnasia se defienda”. Bueno, a los 15 minutos ganábamos 2-0 con dos del Pícaro Fernández. ¿Saben como terminamos? Colgados del travesaño, ja, ja. Pero ellos nos llevaron. Además, los dos ya los tenían adentro. Ganamos 2-1. Este juego es así, de semblanteo.

71 ¿Cómo lo ves a Pellegrini como reemplazante de un técnico exitoso como Ramón? Bien, me parece un tipo serio, de bajo perfil, inteligente. Es un lindo modelo a seguir si es que le va bien con River, porque tanto River y Boca como la Selección en el Mundial son saltos de calidad que definen. En esos casos he visto llorar a guapos.

72 ¿Y a Riquelme en el Barcelona? Si consigue adaptarse, la va a romper. Ese pibe tiene que mentalizarse con el profesionalismo, si no no va a ejercer todo lo que puede. Me parece un jugador brillante, pero el fútbol tiene que ser lo primero.

73 ¿Por qué la psicología está tan poco aceptada en el fútbol? No está aceptada la solución pero está permanentemente, porque el fútbol es un juego más psicológico y de motivación que de otra cosa. No se trabaja porque hay un concepto machista en eso, como que el que va al psicólogo es porque tiene miedo.

74 ¿Alguna vez lloraste por el fútbol? Cuando perdimos con Japón 3-2 en los Olímpicos de 1964.

75 ¿Los periodistas saben algo de fútbol? Hay como en todo. La venganza de los jugadores es decir que no saben nada porque no jugaron, pero yo no creo en eso. El fútbol no es ninguna cosa científica.

76 De todos los que opinan de fútbol hoy, ¿quién es el que mejor lo ve? Nimo lo ve bien, Macaya. Creo que todo este tema del pizarrón y los muñequitos la gente no lo entiende. Se habla más para los dueños de los canales que para el público. De un millón, 10 mil captan lo que se dice y los 990.000 restantes no entienden un verdadero carajo.

77 Si tuvieras herramientas para ayudar a Maradona, ¿qué harías? Diego tiene que llegar y decirles a los jugadores cómo se hace esto. Maradona sabe mucho de fútbol, más que Pelé.

78 La cancha más jodida en la que jugaste. Wembley cuesta un poco, pensás en la historia. La de Boca también es brava, los oídos estallan.

79 ¿Los argentinos somos más de lo que nos creemos en fútbol? Hay un problema: todo lo mejor se va. De pibe, iba a la cancha de Racing a ver los movimientos de los tipos que admiraba, y después los ensayaba en el potrero. Eso es cada vez más jodido. ¿Cuánto más podría aprender Cavenaghi, por ejemplo, si tenía a Francescoli al lado?

80 ¿Es cierto que apenas llegaste a River, en el 75, quisiste largar después de la primera práctica? Sí. Yo tenía 32 pirulos, hacía como 4 meses que no jugaba y lo de River salió de casualidad, porque me crucé con un directivo en un lavadero y me tentó. Empecé a entrenar y no andaba bien con la distancia. Lo encaré a Labruna y le dije que no podía. Y Angel me dijo una cosa sabia: “Yo jugué hasta los 40; los viejos tardan más en agarrar el timming”. Pensé que me quería engrupir pero tenía razón.

81 ¿A Labruna lo conocías de antes? No. Me pidió porque siempre le daba mucho valor a los veteranos. Era raro que hiciera debutar a un pibe. Ahora estaría jodido.

82 El defensor que más se pareció a vos desde que te retiraste. Samuel, un tiempista fenomenal. A mí no me gustan los centrales que hacen acrobacias, que corren, que calculan mal. Me gustan los tipos que llegan ahí. Hay un gran poder de la deducción en esa posición, un juego mental bravo: la pelota va para allá, después para acá y cuando tiró la pelota, tac, el defensor está ahí. La famosa cancha interna. Admiro cuando el defensor hace que el delantero vaya a él, cuando se lo chupa.

83 ¿Argentina va en camino de estar 24 años sin salir campeón del mundo como Brasil post-Pelé? Creo que sí.

84 Vas por una ruta desierta y aparece Rubén Paz haciendo dedo, ¿qué hacés? Lo subo, ya pasó.

85 Una ciudad del mundo. Después de Buenos Aires, Londres.

86 Podés armar una mesa para hablar de fútbol, ¿a quién invitás? Basile, Menotti, Bilardo, Bielsa, Niembro, Tomás Abraham, así se arma un poquito de quilombo. Pongo una cámara y hacemos 60 puntos de rating.

87 ¿Por qué creés que Cúper hace grandes campañas y se cae al final? Lo de Cúper para mí es excepcional. También, para mí, hay una edad ideal para ser director técnico, mayor de 50 años. Fijate que salvo Menotti, los campeones mundiales fueron todos mayores de 50.

88 ¿River tardó tanto en ganar la Libertadores porque Aragón Cabrera no quería pagar “peaje”? No. Nosotros perdimos la Copa del 76 porque se lesionaron seis jugadores para el desempate. Si no, éramos campeones. Faltaban Jota Jota, Fillol, Passarella, no jugué yo…

89 Por las dudas, antes del desempate te “llevaste” a Jairzinho. Sí. En la revancha, en River, sentí un dolor. El médico me revisó y me dijo que tenía un desgarro. Entonces le dije a Angel: “Pruebo, y si no puedo seguir, hago echar al mejor de ellos, a Jairzinho”. Pasé y le tiré un cachetazo. El negro no lo podía creer. Le di otro, me contestó y nos expulsaron a los dos.

90 ¿Cuáles son las diferencias entre el jugador de hoy y el de tu época? Todo es más light. La prueba estuvo en el Mundial: España perdió y los recibió el rey, Alemania perdió y lo agasajaron con honores. ¡Un desastre! Nosotros perdíamos un partido y estábamos tres días en cama.

91 ¿Argentina no tenía buen plantel como para colgarse del travesaño en el Mundial 66? Sí, el Toto fue muy defensivo. La Selección era una cosa de locos: se olvidaban las zapatillas, no teníamos comida. Es para hacer un libro. “Ojalá no me llamen”, decíamos cada vez que había una convocatoria. Brindisi, el mejor jugador del año. A la Selección y pum: a la mierda Miguel. Así era. Un desastre en organización. Para el 66 fuimos en la previa a un pueblito austríaco: no había nada. Jugamos contra los empleados del hotel y empatamos 1-1. Rafael (Albrecht) le pegó una patada terrible a un mozo. Yo le dije: “¿Qué hacés? Pobre tipo”. Y Rafa me contestó: “¡Que querés, si vamos perdiendo!”.

92 ¿Cuál es la charla técnica que más recordás? Una de Pizzuti, antes de jugar contra el Santos. Habló una hora y ni lo nombró a Pelé, hasta que Rulli le preguntó: “¿Y a Pelé quién lo marca, maestro?”. José lo miró y le dijo: “Vos”. Pero si se lo preguntaba yo, me decía a mí. Lo hacía para agrandarnos. Con el tiempo me acordé de esa anécdota y la empleé en Gimnasia, cuando jugamos con River la final del Centenario. Dopazo me preguntó quién tenía que marcar la subida de Hernán Díaz: “Nadie, si nunca hizo un gol”. Pobre Hernán, lo tuve que mandar abajo de un tren para que salieran confiados.

93 Armá un técnico ideal con las características más salientes de los que tuviste. La disciplina de Pizzuti, el dejar hacer de Labruna, el gusto de Menotti, el trabajo táctico y de orden de Bilardo, los ensayos en la cancha de Zubeldía, el contragolpe de Lorenzo, la simplicidad de Bianchi.

94 Cuándo Racing salió campeón el año pasado, ¿no sentiste que te afanaban un cachito de gloria? Nooo, ja, ja. Al contrario. Fue un gusto y un alivio descomunal. ¿Sabés lo que es sacarte de encima el peso de ser el último? Ahora, por fin, los periodistas van a llamar a Merlo, a Chatruc…

95 ¿Cuál fue el equipo que te hizo pasar más vergüenza en una cancha? Holanda 74. Yo no renunciaba nunca a jugar, pero en ese partido del Mundial, Carnevali fue rápido a buscar una pelota cuando íbamos 2-0 abajo. “No te apurés”, le pedí. “¿Por qué?” me dijo. “Porque nos van a hacer diez, boludo”. Tuve miedo de que nos hicieran diez.

96 ¿Alguna vez te agarraste a trompadas con un compañero? No. Una vez discutimos fuerte con Passarella por cuestiones tácticas. Un par de empujones, nada más.

97 ¿Nunca te tentaste de risa en una charla técnica? No. Una vez se tentaron Basile y el Panadero contra Newell’s, y Pizzuti los rajó a los dos con su estilo: “Pedazo de pelotudos”. Ninguno estuvo en la charla y ganamos 2-0 con dos goles del Coco.

98 ¿Pizzuti era un tipo tan duro? Durísimo. Al lado de Pizzuti, Passarella es la Madre Teresa. Tirabas una miguita de pan en la mesa y tenías que pagar una multa de 50 dólares. Nos hacía ir con saco y corbata a la cancha en el año 66. Y con el pelo era tremendo, también. Estuvo cuatro años ladrando, no saludando. Pero es un fenómeno. Hoy vamos a comer y todavía lo trato de usted. Nunca concentrábamos, pero los sábados te mandaba un pesquisa. Un tipo que pasaba a las 6 de la tarde por tu casa para que le firmaras un papel como que estabas. No había manera de cagarlo. Una vez, el Panadero estaba entongado con el pesquisa, pero él lo mató: le mandó un pesquisa al pesquisa.

99 ¿El futbolista vive desconfiando del periodista? Lógico: uno actúa y el otro juzga. Fue cambiando con el tiempo: antes había otra confianza. Esos códigos también se fueron al diablo. Hoy se cuentan cosas que se hablan a las dos de la mañana café de por medio.

100 ¿Nunca encaraste a un periodista por un mal puntaje? Jamás. Nunca le di el gusto a nadie. Como el Charro Moreno.

 

Por Diego Borinsky: 10/03/2008

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