Fue el jugador más grande que dio Mendoza. Figura legendaria de los Nacionales, debutó casi por casualidad en Gimnasia y Esgrima de Mendoza, su club de siempre.
Una tarde entró con el bolso de un jugador amigo para colarse y el técnico -que ya le había echado el ojo- le suplicó que saliera en el banco. El Víctor la rompió y se quedó a vivir.
Vinieron a buscarlo hasta del Real Madrid, pero jamás quiso abandonar su tierra. Era una máquina de tirar caños, aunque su especialidad resultaron los goles olímpicos: metió doce.
Hizo dinero, pero no fortuna. Después pasó a enseñar sus secretos en una escuelita de fútbol de Guaymallén.
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mishijos03 25/08/2010 21:25:00
Un fenomeno!!! un jugador extraordinario como pocos hoy,tenia un panorama increible!!! por culpa de los dirigentes no vemos mas jugadores de esa talla.
Me pone muy contento volver a saber algo de el.