Fueron dos toquecitos apenas. Le cayó justa la bocha más importante de su vida polística a Lucas Monteverde (h) y la guió hacia la gloria con dos toquecitos. Ni debe haber tenido tiempo ni tranquilidad, en esos metros, de pensar en los retos que se había comido algunos chukkers antes ni en los dos goles que se había perdido un ratito más temprano. Pero tuvo la lucidez suficiente para hundir la bocha entre los mimbres que dan a Libertador para darle el tercer título consecutivo a La Dolfina en Palermo. Los segundos que siguieron fueron de alegría descontrolada en el palenque del equipo de Cañuelas; era el tiempo de los abrazos, de los cantitos, de las dedicatorias y del desahogo. Ocho monstruos habían armado un partido más tenso que bien jugado y con más temores que audacias. Y era el tiempo de festejo para cuatro.

Otra vez fue victoria con gol de oro, como en 2005 (también frente a Ellerstina) y en 2006 (ante La Aguada), para La Dolfina. Otra vez coparon el podio y repartieron champagne, Adolfo Cambiaso, Monteverde, Mariano Aguerre y Bartolomé Castagnola.

Pero antes de la premiación, hubo un partido. Hubo ocho chukkers y un poquito que atraparon a las 15 mil personas que coparon Palermo. En el juego, La Dolfina dominó a Ellerstina durante casi todo el partido. Pero no lo hizo con las armas que caracterizaron al campeón en las últimas temporadas. Inteligentemente, y sabiendo que los de General Rodríguez no iban a dejar que Cambiaso manejara cómodamente la bocha, los de Cañuelas apostaron a que el número uno resignara un poco de protagonismo, absorbiendo marcas y distrayendo a los rivales.

Así, mientras Gonzalito Pieres y Matías Mac Donough estaban dedicados a frenar a un Cambiaso que marchaba a media máquina, Aguerre aprovechó para comerse la cancha en los primeros chukkers, con tres goles para sacar ventaja. Ellerstina, por su parte, hacía un planteo “dolfinesco”, con Facundo haciendo de Cambiaso: el número 3 se hacía cargo de todas las bochas ofensivas del equipo, al tiempo que sus compañeros le abrían el camino a los pechazos.

El tablero tuvo idas y vueltas. La Dolfina se despegó (4-1), Ellerstina lo empardó (5-5, en el cierre del tercer parcial), el campeón se escapó (13-8 en la mitad del sexto chukker) y los Pieres-Mac Donough lo volvieron a empatar para obligar al alargue. Ambos equipos pudieron haberlo definido en el octavo, pero Palermo exige perfección. Lo perdió Cambiaso, lo perdió Gonzalito; en las tribunas, nadie se movía. Benjamín Araya (h), un hombre con varios abiertos disputados, lo explicaba un rato después de la final: “Es fundamental la experiencia en el momento de la definición. Por eso lo volvió a ganar La Dolfina. A estos chicos de Ellerstina se les va a dar seguro”.

El cierre tuvo de todo. Una falta discutida, un arranque de Cambiaso que se ensució, un toque mágico de Castagnola y las dos caricias de Monteverde a la bocha del final.

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telemuviCuando publican las fotos de la maraton de ayer?
04/04/2011 13:32 hs
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toto22Diego el más grande de todos los tiempos! Aguante la revista! saludos.
13/01/2011 17:44 hs
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