LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

"La Quemita es Siberia, ni gas hay"

- por Diego Borinsky: 24/08/2007 -

El presidente de Huracán y cien respuestas a fondo en tono bien futbolero, como no podía ser de otra manera. Lo malo y lo bueno del Globo, su amistad con Basile, cómo se fue de River, sus años en Alemania, donde querían que jugara y trabajara...

Reportaje publicado en El Gráfico en la edición de septiembre de 2006

 

 

1- Juega Argentina en River y la gente canta “el que no salta es un inglés”. ¿Te sentís aludido? -No, yo soy bien porteño, ¿qué te pasa?

 

 

2 ¿Cuándo nace el apodo? -De pibe me decían Lavandina, porque era rubio blanco. Y en algún momento apareció el “Inglés”, porque mi abuelo nació en Londres, pero no recuerdo ni quién ni cuándo me lo pusieron.

3 ¿Por qué te peleaste con Brindisi? -Temas personales, nada que ver con el fútbol. Desde 1981 no nos hablamos. Ni quiero hacerlo.

4 ¿La designación de Basile revaloriza a los técnicos “vagos”? -Si siento orgullo de pertenecer a este clan es por eso, porque son todas mentiras. Tendríamos que ver qué es trabajar en el fútbol. Cuando jugaba en Colombia, el técnico Ochoa Uribe estaba separado y se quedaba a vivir en el club, hacía todo doble turno. Les daba una pelota a los jugadores y los tenía boludeando ocho horas y comentaban: “Mirá cómo labura este tipo”. Decían que Labruna no trabajaba y fue un genio para elegir jugadores. ¿Qué es lo más importante de un técnico? Saber elegir los jugadores y sacarles el mayor provecho. A nosotros nos tildaron de vagos, por las antinomias Menotti-Bilardo. Que bolicheamos mientras el otro estudia con la computadora. Esto pone un poco las cosas en su lugar. No sólo a Basile, porque yo no me puedo quejar: de los 20 años como técnico, si pasé 5 sin trabajar, es mucho. Dirigí River, Racing dos veces, Huracán cuatro.

5 ¿Es verdad o mito que se la pasan tomando café y whisky? -Whisky yo no tomo. Ahora, que nos gusta salir y hacer sobremesa, ninguna duda. La sobremesa de fútbol de La Raya es de toda la vida. Yo me casé muy joven, y mis primeras peleas de matrimonio fueron porque me quedaba en La Raya escuchando embobado a Pipo Rossi, Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano y al Nene Rial hasta las cinco de la mañana. Yo era un pibe de 20 años y para mí eso era la Biblia, escuchar a los dioses del fútbol. A veces la ronda empezaba en el almuerzo y se extendía hasta la cena, hacíamos doble turno. Somos bohemios, el fútbol tiene esas raíces.

6 Si se quedaban hasta la madrugada, no practicaban a la mañana... -Esas son exageraciones, nunca fue así. A Coco le tiraban los cubitos del whisky y pasó a ser el rey de la historia.

7 Los jugadores le dejan guita a los técnicos para jugar: verdadero o falso. -Hace unos años me desayuné que un jugador había firmado un contrato por 60 mil dólares y le daban 40, porque el técnico le dijo que si no le dejaba 20 no lo llevaba. ¿Sabés quién era el técnico? Yo. Me enteré porque después hice amistad con ese jugador. ¿A cuántos jugadores les dirán lo mismo y el DT no está enterado? Entonces, ¿sabés lo que hay que tener en este ambiente? La frente alta y saber que te comportás bien, porque seguro debe haber jugadores que les dan a los técnicos y técnicos que les dan a dirigentes. También hay gente decente. Tengo el orgullo de haber dirigido siempre por derecha. Y nunca le di nada a nadie para que me llevaran a ningún lado.

8 Huracán ganó una encuesta como el sexto grande, ¿qué puesto ocupa hoy? -Cuando los jugadores venían al club, yo como DT, les decía: “De Huracán para arriba hay cinco equipos; para abajo, mil”. Hoy, hay un poco más de cinco, reconozco que nos han pasado unos cuantos. Tendremos que darles alcance otra vez.

9 ¿Por qué creés que te eligieron en River como DT? -No fue casualidad. Gané el ascenso con Huracán en el 90, hicimos un campañón en el 91, gané el ascenso en el 92 con Banfield, terminé segundo del Apertura 93 con Racing y eso me catapultó a River, más allá de que Pizzarotti hablara bien de mí o que tenía un amigo en común con el dirigente Traversone.

10 ¿Y por qué creés que te echaron? -No me echaron, me fui. De calentón, porque si la piloteaba, me hubiera quedado. Habíamos decidido en conjunto tirarnos a la Libertadores porque Passarella recién asumía en la Selección y se nos llevaba nueve jugadores. Y en la Libertadores estábamos en cuartos de final. Un día me junto con los dirigentes para definir los refuerzos, entre los que estaba Ramón Díaz para iniciar su tercera etapa como jugador, y me dicen que había cierto malestar por la derrota contra Boca. Entonces les planteé, de calentón: “Si no me quieren, me voy”. Y me fui. A mí me hizo dos goles Tchami, me tengo que matar...

11 ¿Por qué querían que te fueras? -Yo venía de reemplazar a Gallego, y Davicce le dijo que tenía las puertas abiertas del club. Era tan así que varias veces vino a comer a la concentración con nosotros. Y cuando se aburrió de la Selección, fue y le pidió a Davicce que lo llevara a River de vuelta. Davicce aprovechó mi derrota con Boca y lo quiso traer. Pero en el ínterin, Passarella lo agarró a Gallego: “¿A dónde te creés que vas? Vos te quedás conmigo”. Y agarraron a Ramón Díaz, que ya estaba arreglado para jugar, y lo metieron como DT. Y al final es Ramón el que le termina cagando la vida a Gallego. El destino.

12 ¿Quién te falló? -Davicce y Gallego, los dos. Por eso les grité el gol cuando le cagamos el campeonato en nuestra cancha. Sería un tarado si no reconozco la capacidad de Gallego como DT, pero los únicos dos torneos que perdió, se los saqué yo. Los dos con Huracán, con goles de Derlis Soto. Otra vez el destino.

13 ¿Los jugadores pueden voltear a un DT? -Todo puede pasar en el fútbol, pero siempre me jacté de tener un buen vínculo con los planteles. Tenía una relación espectacular con Francescoli, Almeyda, con casi todos. Esa versión de que me voltearon los jugadores la divulgó alguno para desviar lo otro.

14 ¿Ese mazazo de River te cortó una carrera ascendente como DT? -Fue un click. Yo tuve dos clicks. El otro fue en el 2001: tras el episodio en River, volví a ascender a Huracán, hice un campañón en la “A” y me llamaron del Mallorca, que estaba para jugar la Champions. Me llevó Caamaño, el representante de Cúper. Me tuvo una semana en un hotel con otro nombre, y sobre la hora cayo un tal Krauss y se quedó con el lugar. Fue el otro click, cuando estaba a punto de cumplir el sueño de dirigir en Europa.

15 ¿Qué es lo que más te sorprendió de lo que viste ahora en Huracán? -La dejadez de la cancha, la sede y La Quemita. En la sede hay agujeros en los techos, roña acumulada hasta en los trofeos de la presidencia, indigentes durmiendo en el contorno de la cancha. Y La Quemita es Siberia, no tiene ni gas.
Reportaje publicado en El Gráfico en la edición de septiembre de 2006.

 

 

16 ¿Cuál es la clave para hacer una buena presidencia? -Si Huracán no tuviera la deuda que tiene, de 10 millones de dólares, es un club manejable. El problema es el arrastre: todo debe pasar por el juzgado de la convocatoria. Hoy vendimos a Grimi en 600 mil dólares, pero esa plata ni la vimos: se la llevó el juez y 200 mil van para levantar inhibiciones. Acá hay que poner el inodoro en el baño y la mesada en la cocina, como decía el Flaco. Esto era tierra de nadie, cada uno hacía lo que quería y nadie daba cuenta de nada. Hoy, Huracán tiene la necesidad imperiosa de vender jugadores: es el único recurso para pagar sus deudas. Siempre, desde Brindisi y Babington para adelante, vivió de los jugadores del club. Esperemos que esta corriente siga.

 

 

17 ¿Cómo fue el click para pasar de DT a dirigente? -Por estar un tiempo largo sin trabajar, porque veía cosas en el club que no me gustaban, porque tenía una mala relación con la Comisión Directiva. Y porque la idea siempre estuvo. En Huracán pasé de hincha a jugador, de jugador a técnico, y de técnico era lógico que pasara a dirigente. No sé si eran éstos los tiempos, pero iba a pasar. Huracán respira fútbol y yo creo saber un poco más de fútbol que algunos que hicieron desastres: desde hacer jugar al equipo con camiseta negra y tela adhesiva en la espalda hasta mentirles a los jugadores. De fútbol entendemos todos, pero no saben todos.

18 ¿Cuál es la diferencia? -Un hincha puede entender si el dos jugó mal o si fue offside; ahora, saber lo que hay que hacer con un equipo, cómo manejarlo, eso no lo saben todos, es propio de la profesión. Yo puedo entender qué es ser periodista, pero no sé resolver en el día a día.

19 ¿Te volcaste a la política porque no recibías ofertas como DT? -Tuve ofertas, pero uno debe elegir el camino. Y sentía que no podía pasar de River a un regional. Me llamaron del Nacional B, y cuando me hablaron de Atlético de Tucumán, del regional, con todo el respeto por Atlético, me agarró una cosa... En el Nacional B sólo podía dirigir Huracán y como no me iban a llamar, dije: “Largo, y lo que tenía para más adelante lo hago ahora”. Mi postulación era inevitable. Pero es cierto: dirigiendo no me volcaba ahora a esto, la lucecita del técnico no se apagó.

20 ¿Un amigo como DT no es peligroso? -Si la palabra amigo es real, tiene que ser todo para bien. Yo tengo que saber ubicarme y Chiche (Sosa) me da margen para charlar de fútbol.

21 ¿Cómo es un día en tu vida como presidente? -Desde que dejé de dirigir, en 2003 con Chacarita, hacía deportes todos los días: jugaba al tenis, pádel y gimnasia aérobica. Es lo que más extraño. Desde que asumí, vivo para Huracán, pero me tengo que organizar. Porque si no cuido mi salud, no voy a poder. Hoy arranqué a las 9, a las 10 estaba en la cancha porque jugábamos un amistoso, a las 11 fui al banco para cerrar la venta de Grimi, estuvimos hasta las 3, de ahí fui a ver a un empresario por un jugador, a las 4 entré al club y me quedo hasta las 11. La idea es que pueda liberar la mañana, hacer un alto para comer con mi vieja, y estar en el club de 3 a 11.

22 Siempre fuiste un tipo frontal, ¿ahora tenés que ser más político? -Así dicen. No entré a Huracán por la política, ni me da orgullo ser político, pero debo armonizar. Cuando sos DT, de última jugás la tuya y los únicos que te tienen que responder son los jugadores. Acá debo responderles a los más de mil que me votaron.

23 Como DT habrás visto grandes desastres dirigenciales, ¿qué fue lo peor? -Yo viví una etapa gloriosa en venta de jugadores y bochornosa en la plata que ingresó al club. Dirigí desde Barijho a Lucho González, pasando por Sixto Peralta, Montenegro, Casas y Calandria. Fueron 20 millones de dólares que por el club ni pasaron. Eso también me llevó a participar.

24 ¿La caída de Huracán simboliza la decadencia de un barrio? -Corren a la par, lo que no dilucidé es quién levantará a quién. Trataré de que Huracán levante al barrio.

25 De los últimos 20 años, Huracán estuvo casi la mitad en la B. ¿Se transformó en un club del ascenso? -Para nada, Huracán tiene estructura y convocatoria de la “A” y por eso no puede sobrevivir en la “B” con lo que recauda. Tiene la necesidad imperiosa de ascender, pero de guapos no vamos a subir, lo vamos a hacer jugando. La historia es la historia, no se compra. Y Huracán es un equipo grande en la historia del fútbol. Un grande devaluado.

26 Pero se acostumbró a jugar en la “B”. -Por eso la gente no se banca más: no aguanta más la categoría, no aguanta más la cargada, no aguanta más jugar con Defensa y Justicia, con respeto lo digo. Tiene un estadio, un barrio y una historia que lo avala.

27 ¿Cuánto recauda Huracán en la “B”? -Por televisión, 350 mil pesos por año, y en la “A” estaría cobrando 4 millones. Por la camiseta, 250 mil pesos y en Primera sacaríamos 800 mil. Son diferencias abismales.

28 ¿Cuánto cobra de prima un jugador de Huracán? -¡¿Qué primas?! No existen. Salvo primer contrato, los sueldos oscilan entre 2 mil y 15 mil.  La mayoría está en los 5 o 6 mil pesos por mes. Y premios, sólo por ascender.

29 ¿Quién te enseñó el juego de meterte el faso prendido en la boca? -En el secundario, con 13 años, jodíamos con esas boludeces: apagábamos el cigarrillo con la lengua, cuando quedaba chiquito lo tragábamos y lo sacábamos. En la tele me agarraron en un partido y no lo hice más,  me dio vergüenza. Es increíble, pero todavía hoy mucha gente se acuerda de esa imagen.

30 ¿Fumabas siendo jugador? -Empecé a los 14 años, a escondidas de mi viejo, y dejé hace tres, cuando me empecé a sentir tan mal que dije: debo tener fuerza de voluntad. Y ahora me pasa todo lo contrario: no puedo ver un cenicero con cigarrillos, los tiro a la basura.


Reportaje publicado en El Gráfico en la edición de septiembre de 2006.

 

 

31 ¿Te escondías de los técnicos para fasear? -Fumaba delante de los técnicos, pero cuando correspondía, como después de una cena. Eran otras épocas, hoy es casi imposible.

 

 

32 Si como DT veías a un jugador fumando, ¿qué hacías?- No los veía, porque hoy se cuidan más. Una vez, buscaba en la concentración a Cúper para decirle algo y entré de golpe a su habitación. Yo soy muy cuidadoso de eso: fui jugador y sé que a los jugadores a veces hay que dejarlos solos. Entré, Cúper atinó a guardar el faso abajo y empezó a salir humo. Le dije: “Héctor, no te hagás problemas, yo no me enojo”.

33 ¿Por qué los jugadores tienen que quedarse solos a veces?- En ocasiones uno debe tomar distancia, por ahí se quieren reunir para hablar cosas de ellos, o para fumar, por ejemplo. Por eso nunca hay que entrar de golpe.

34 ¿Jugar el ascenso es más fácil o más difícil que en la “A”? -Cuando vas bajando de categoría se da la lógica, todo es menor: el estadio no es de Primera, el césped no es de Primera, el árbitro, los accesos, y el fútbol también. Por eso creo que con jugadores de Primera en puestos claves, se puede ganar el ascenso. Yo utilicé esa receta y logré tres ascensos. En el primero con Huracán 90, traje a Cúper y a Garré, y los meché con pibes como Mohamed y Quiroz. En Banfield, hice lo mismo, con el Negro Herrero, Puentedura, Stafuza e Higuaín. En el segundo del Globo traje a Fabián Carrizo y Moner y con Lucho González y Casas fue muy parecido.

35 ¿Ahora apuntaste a lo mismo?- Sí, por eso trajimos a Ubeda, Cristian y Leo Díaz, tipos con experiencia para que manejen la situación desde el fondo y que arriba jueguen los pibes.

36 El jugador más parecido a vos que viste. -Gorosito. Lo mejor que tenía yo era la pegada. Pipo también, pero con derecha.

37 ¿Cuál es la clave de una buena pegada? -Viene de nacimiento, a mí nadie me enseñó a patear. Al contrario: 20 técnicos me quisieron enseñar a patear con la derecha y nunca pude aprender. Me tenían pateando contra el frontón y me terminaba fastidiando porque le pegaba muy mal.

38 ¿Cómo era Basile de compañero? -En el famoso Huracán del 73, Coco venía atrás de muchos en técnica, pero era el líder lejos. Sabía manejar el carácter y el tiempo de cada uno. A mí me puteaba porque sabía que yo reaccionaba; a Avallay, en cambio, lo trataba como una niña porque sabía que si lo puteaba, se caía.

39 ¿Cómo demostraba su liderazgo? -Es una personalidad como la de ahora, avasallante. Atemorizaba a los contrarios y era capaz de pelearse por un compañero. El día que salimos campeones, Rivero, un uruguayo de Gimnasia, le dijo algo y a la noche, en vez de ir a festejar el primer título en la historia del club, fue a buscar al Negro a un boliche. Coco transmitía mucho, y cuando las cosas venían mal, imponía su respeto.

40 ¿Imaginabas hace dos años que Basile podía volver a la Selección? -Coco tiene una capacidad como pocos y es un tipo muy popular en cuanto a su forma de ser, está identificado con el fútbol de la gente, con el argentino. Y justo ahora, cuando hace un par de años se quería ir a la mierda, cuando no estaba convencido de agarrar Boca, al final le vienen todos los reconocimientos. Así es la vida: en 30 años como DT no ganó ni un torneo local, y ahora arrasó con todos. Esto es el broche de oro de su trayectoria. En el Mundial 94 el equipo era una máquina, todos sabemos lo que pasó, y el Coco nunca abrió la boca, se la comió y esperó esto.

41 ¿Quería dejar todo? -Sí, y varios amigos, entre los que me incluyo, lo convencimos de seguir.

42 ¿Cómo nació la amistad? -Coco vino a Huracán en el 70, pero ya éramos compinches de salida de antes, cuando parábamos en el Bowling de Caseros y Rioja. Se hicieron amigas las familias, salíamos siempre juntos y cuando nace mi hijo, Marcelo, en Alemania, le pedí si quería ser el padrino. Hoy, Marcelo es muy compinche del hijo del Coco.

43 ¿Qué aprendiste de él? -Nunca traté de copiar, sino de absorber lo que veía. Y siempre quise tener la capacidad del Coco para llegar al jugador. Es frontal y simple. Que no haya ganado un título local hasta el año pasado es una contingencia. Yo tuve técnicos que eran unos fenómenos y no ganaron nada y otros mamarrachos, que tenían suerte y mojaban un título.

44 ¿Los fenómenos? -Un técnico al que nunca entendí por qué no le iba bien en ningún lado, un tipo con una capacidad bárbara, es Cayetano Rodríguez. Sabe un montón, pero no sólo que no ganó un título sino que le fue muy mal en casi todos lados. No lo entiendo.

45 ¿Mamarrachos? -Y... prefiero no nombrarlos, porque voy a quedar mal gratis, pero que hay mamarrachos que salieron campeones sin merecerlo y que no te dejaron nada, no tengo ninguna duda de que existen unos cuantos.
Reportaje publicado en El Gráfico en la edición de septiembre de 2006.

 

 

46 Coco te dio empujón para empezar como DT, ¿no? -Sí: fue en 1984, Marchetta se le había ido a Córdoba y me ofreció entrar como su ayudante. Empezamos en Vélez, donde perdimos la final del Nacional contra Argentinos, y después ascendimos con Racing. En el 86 ya me largué solo. Y en el 90 me llamó para que dirigiera las selecciones juveniles, pero venía de ascender a Huracán y tenía un compromiso con la gente del club. Al final fue Mostaza.

 

 

47 ¿Qué te sugiere el nombre “Carlos Gardel Fútbol Club”? -¡Qué lejos vamos! Palomino, un delegado de River, me sacó de acá enfrente, del Parque Patricios, y me llevó a River. Me robó, porque estaba por fichar para Huracán. Y tenía ese equipo de baby que jugaba en el Luna Park, televisado por Canal 7. Jugaba con Ghiso, con Daniel Labruna, el hijo de Angel ya fallecido que fue muy amigo mío, Anzarda y Merlo.

48 ¿Cómo pasaste de River a Huracán? -Me dijeron que era muy flaquito y no me ponían. Como yo quería jugar, y quedé libre por no jugar un año, me fui. Estaba en la Octava.

49 Tu debut en Primera. -Fue en 1968, contra el Tenerife, en una gira por Europa. Me hizo entrar Pipo Rossi en el segundo tiempo. Estaba tan nervioso, que las primeras tres pelotas me pasaron al lado y no las pude agarrar. Pipo gritaba: “Nene, ¿vos calzás 32?”

50 Debutaste en el 68 pero el que te dio continuidad fue Menotti en el 71. -Todos los técnicos decían que jugaba bárbaro, pero no me ponía ninguno y estaba por rajarme. Larrosa me consigue una oferta para ir a Guatemala, y justo cae Menotti. Me dijo que me conocía y que iba a ser el conductor. Me pidió que me pusiera bien físicamente. Y que me iba a poner.

51 En ese primer partido la habrás descosido. -Me dieron diez fechas. Casayouz era el juez, no me lo olvido más. Hice la del boludo que debuta: protestas, tumulto, le tiraron una patada de atrás al juez y echó al primero que tenía adelante. Ni lo había tocado. Por suerte, a la vuelta, Menotti me puso de nuevo.

52 Te pidió que te pusieras bien físicamente porque te gustaba mucho salir de noche, ¿no? -Me gustaba salir; mucho, no. Salía, pero hasta los jueves. Fui un buen profesional. Ibamos a un boliche tradicional, El Establo, donde no había caballos, precisamente, sino yeguas (risas). Venían todos los jugadores, era un boliche de café, copas, reuniones y chicas. Hoy creo que no existe un boliche así, con tanta onda.

53 ¿Qué recordás del primer contacto con Menotti? -Desde el 67, Huracán tuvo a Renato Cesarini, Pipo Rossi, Pedernera, Zubeldía y Faraone. Y detrás de estos cinco monstruos vino César Luis Menotti, un tipo de 33 años que no existía, del que decían que venía por un negociado. Sólo se sabía que era ayudante del Gitano Juárez. Los jugadores estábamos en guardia, pero de a poco El Flaco fue tejiendo, el segundo año trajo un par de refuerzos y en el 73 puso la frutilla del postre con el Loco.

54 Definí a Huracán 73. -El equipo que más se acercó al gusto popular de los argentinos. Sintonizaba la onda que le gusta a la gente: gambeta, toque, caño, sombrero, pared, desborde. Al final del torneo se fueron Brindisi, Houseman y Avallay a la Selección, y cuando faltaron los tres que la metían, se nos complicó. Llegamos con la soga al cuello y fuimos campeones porque Boca, nuestro perseguidor, perdió.

55 ¿Quién es el mayor ídolo en la historia de Huracán? -De los que yo vi, Houseman. De lo que dice la historia, Masantonio.

56 ¿Houseman jugaba borracho o también es mito? -El Loco ha jugado en pedo, sí, pero no hay que multiplicar por diez. Lo hizo en el ocaso de su carrera, con algunos dirigentes que se imponían sobre el médico, que no quería firmar la planilla. El se escapaba a la villa y volvía en pedo, lo metían debajo de la ducha, y a la cancha. Un acto criminal. Un día me rebelé, y les planteé a los dirigentes que si ponían al Loco así, yo me iba. Al rato me fueron a buscar, porque habían cambiado de opinión. Ese día, contra Boca, terminó debutando el Turco García. El Loco fue lo más grande que vi, mejor que Maradona.

57 ¿Por qué Argentina no fue campeón en 2006? -Nadie jugó mejor que Argentina, pero este Mundial fue raro, salió campeón un equipo que, del pelotón de candidatos, era el último. En estas copas, si no jugás como Brasil en el 70, estás supeditado a un penal a favor o un penal en contra. Y fuimos inferiores en los penales.

58 ¿Pudiste hablar con Mohamed luego de su accidente? -Hablé con la señora, y coincidimos en que al Tony le han llenado la cabeza conmigo. Yo lo tuve de jugador, éramos amigos, pero se ofendió porque no lo traje en el 2002. Habló mal de mí, pero son cosas que puedo entender. Nos vimos el otro día y nos merecemos una charla, pero ahora hay que dejar pasar esto. Pensar lo que le tocó vivir en Alemania me aterra.

59 ¿Qué vas a hacer con la barra? -Apretaron feo a varios jugadores. Si son hinchas de verdad, tendrán que colaborar, porque el club está en una situación complicada. Estoy dispuesto a sentarme a hablar con ellos. No sé, supongo que no estará bien que lo haga, pero lo haré.

60 ¿Vos fuiste barra de Huracán, no? -Sí, pero otra cosa. Nos juntábamos los días de partido, yo tocaba el bombo. Disfrutaba y por ahí nos peleábamos con algunos a trompadas. No pasaba de eso. De visitante íbamos en los camiones playeros, que no tenías de dónde agarrarte. Me cortaron dos cosas: el hecho de empezar a jugar en la Tercera y la muerte del chico Héctor Souto, la primera en el fútbol, en 1967.


Reportaje publicado en El Gráfico en la edición de septiembre de 2006.

 

 

61 ¿Estuviste en la cancha ese día? -Justo ese día tenía que jugar un campeonato en Pichincha y llegué tarde a la cancha. No estaba la barra, y me dijeron: “Rajá para Luna que hubo quilombo”. Después me enteré cómo fue. En esa época las dos hinchadas entraban por Luna, los visitantes pasaban por debajo de la hinchada de Huracán e iban para el otro lado. Parece que este chico de Racing cargó, le dieron una patada en la boca del estómago y murió asfixiado. El único que cayó fue un compañero de mi división, que no había ido a jugar y acababa de cumplir 18 años. Se comió tres años en Devoto. Lo tenían en buenas condiciones, pero se comió tres años.

 

 

62 ¿Eran de apretar a los jugadores? -Ni teníamos contacto con los jugadores. No sé bien cuándo empezó eso de la barra metiéndose con los jugadores. Cuando me fui a Alemania, en el 74, no existía; cuando volví, en el 78, sí.

63 ¿Quién era tu ídolo? -El peruano Miguel Loayza. Y terminé jugando con él.

64 ¿Por qué renunciaste en Platense, tu primer club como DT? -Siempre fui muy calentón. Y cuando terminó un partido, la barra hizo una emboscada y le pegó mal a Novarini, un defensor. Lo que más me indignó fue que un dirigente cerró una puertita para que no pudiera entrar la policía a socorrerlo. Me fui a la mierda.

65 ¿Nunca tuviste miedo por las amenazas que recibiste en Huracán? -No. Me preocupaba por mi vieja, que vive en Patricios y le pintaban la casa poniendo “traidor” cuando me fui a Racing. Pero, para mí, esto es folclore, no creo que nadie mate a nadie.

66 ¿Sufriste apretadas jodidas? -Como jugador una vez vinieron a copar la parada en la cancha, hubo un par de manotazos al aire y se acabó. Como técnico, una vez la pasé muy fea en Racing. Las circunstancias de la vida. Se me había muerto un perro, y le había prometido a Memé, mi hija, que le iba a comprar otro. Me dijeron que compre en lugares abiertos y había uno por Pasteleros, donde nos entrenábamos. Le dije: “Vení conmigo a la práctica y después lo compramos”. Era la época de Lalín contra Destéfano. ¡Mamita! Estaba saliendo del predio y se me metió un barra adentro del auto. Con chumbo, una apretada mal: que te vamos a matar, que la concha de tu madre. Me asusté por mi hija... Después fuimos a comprar el perro.

67 ¿Por qué duraste cinco partidos en Chacarita, en 2003? -Me dijeron que tenía que poner a un jugador que había comprado Barrionuevo. Renuncié, claro.

68 ¿Te agarraste a piñas con compañeros? -Con varios, siempre por alguna patada en las prácticas: Candedo, Galván...

69 ¿Y con dirigidos? -No, porque tengo otro rol. Por ahí te dan ganas, pero no podés. A Villarreal lo metí en una pieza y le dije: “No te veo bien con el tema de la rodilla, no te voy a tener en cuenta, pero de acá para afuera digo lo que vos quieras”. Me agradeció y apenas me fui, salió a matarme. Un traidor.

70 Los jugadores que más te ayudaron. -Fabián Carrizo y Cúper, muy buena gente.

71 ¿Por qué perdiste el Apertura 93/94 con Racing por un punto? -Fue un error dirigencial. De Vicente era la figura, su préstamo vencía el 31 de diciembre, y las últimas cuatro fechas fueron a febrero del 94. El club francés se avivó y pidió un fangote para renovar el préstamo, justo había aparecido Kiki Galarza, y Destéfano dijo que nos quedáramos con Galarza. Yo le dejé en claro que eran dos cosas distintas. Estoy seguro que con De Vicente éramos campeones.

72 ¿Y todavía puteás a Dalla Líbera por haberse hecho expulsar contra Ferro? -Fue una chiquilinada. Metimos el 2-0 y se puso a revolear la camiseta en el medio del campo. Lamolina le sacó la segunda amarilla, nos descontaron, se desgarró Quiroz y se vino todo abajo. Nos empataron 2-2 y perdimos la punta. Con el tiempo, Lamolina me pidió perdón. El juez debe pensar en el espíritu del reglamento, no en la regla fija, y el Loco  jamás quiso sacar ventaja.

73 ¿Te fuiste de Racing por gritar un gol de Huracán? -No grité un gol, pero fue una de mis boludeces. Por eso digo que Huracán me dio más dolores de cabeza que satisfacciones. Yo era DT de Racing, y unos amigos míos me pidieron ir a ver Español-Huracán a Español. Cuando Huracán empató, uno de mis amigos gritó un gol, pero lo gritó bien, tranquilo. De atrás empezaron: “Babington, la concha de tu madre…”. Batalla campal, había que defenderse o cobrar. Me sacaron en patrullero, y cuando salía, vino Ríos Seoane a los gritos pidiendo que me lleven detenido. Me metieron en la comisaría hasta las 11 de la noche. A las diez me llamó Destéfano, los hinchas de Racing estaban haciendo quilombo en la sede porque se habían enterado. “Tranquilo, Juan –le contesté– este garrón me lo como yo, avisá que renuncio”. Y me fui.

74 ¿Por qué no te renovaron como DT de Huracán después del campañón del 2000/01? -Fue un tema personal con Batet. Yo tenía grandes chances de dirigir al Mallorca y me fui con su consentimiento a Europa, me demoré unos días y nombró a Piazza. Después de ascender al equipo y de hacer una gran campaña en la primera temporada, no había motivos para no renovar. El sabía que le podía dar resultados, pero por ahí para otras cosas no le servía.

75 ¿Te equivocaste en agarrar la última vez Huracán, en 2002? -No. Agarré un equipo deteriorado, intenté probar con los pibes, y después Buenaga me echó a los dos partidos.
Reportaje publicado en El Gráfico en la edición de septiembre de 2006.

 

 

76 ¿Cuál ascenso de Huracán gozaste más? -El primero era mejor equipo, con Mohamed, Delgadito, Quiroz y Cúper. El segundo fue un equipo de hombres, con Moner, Erbín, Carrizo, el paraguayo Cáceres.

 

 

77 ¿Qué destacás del ascenso con Banfield? -La primera rueda de Banfield fue lo mejor que me pasó como técnico en cuanto a la interpretación de lo que yo quería. Con Puentedura, Stafuza, Higuaín, Sanguinetti, Lenguita, el Negro Herrero, el santiagueño Roldán (un monstruo), Wensel y Delfino.

78 ¿Tu vieja sigue yendo a la cancha? -Desde que dejé de jugar, no va más. Me pide que no me haga mala sangre. Tiene 76 años.

79 ¿Casi jugás en Inglaterra? -Me quería el Stoke City, del legendario Gordon Banks. Fui allá, me entrené, me querían sí o sí, pero nunca aparecieron los papeles de mis abuelos. Fuimos al famoso Foreign Office y nada. Me quedaba pateándole a Banks, y como vio que le pegaba bien, me invitó varias veces a comer a su casa.

80 ¿Cuánta plata te ofrecían? -Ehhh, creo que mil dólares de sueldo y dos mil por el pase. (N. de R: dato correcto).

81 ¿No te da bronca la fácil que la tienen algunos chicos para irse a Europa? -¿Sabés que contesto a eso? Que Tucho Méndez murió en un geriátrico y fue diez veces más que todos nosotros. Así es la vida. Hoy valdría mucho más plata que entonces, pero no me puedo quejar.

82 ¿Y qué recordás de tu experiencia en Alemania? -Jugué cuatro años en el Watescheid 09, un equipo semiprofesional que no existe más. El presidente ejercía un poder muy grande sobre los jugadores y los hacía trabajar en la fábrica; a mí nunca me pudo convencer.

83 ¿Cómo fue llegar al Mundial 74 sobre la hora? -Se lesionó Avallay en la gira previa y viajé al final. Llegué a la concentración para cenar. Después de la comida Cap dio el equipo para el debut y me puso como titular. Eso marca el descontrol.

84 ¿Igual jugaste para Huracán las finales contra Boca y Central? -Fue una decisión muy personal. Justo me habían convocado y Menotti me dijo que lo del Mundial era demasiado importante como para arriesgar, pero habíamos hecho un esfuerzo grande, yo soy de Huracán, así que arriesgué y por suerte no me lesioné.

85 ¿Esperabas jugar el Mundial 78, siendo Menotti el DT? -Claro, pero se portaron como alemanes que son: lo que se firma, se cumple. Menotti viajó y me dijo que si venía a jugar a Argentina, iba a tener la chance, porque de afuera sólo iba a traer a Kempes. Me quedaba un año de contrato y no me quisieron dar a préstamo.

86 ¿Quiénes son los amigos que te dio el fútbol? -Basile primero, Carrascosa, Carlitos Leone, Erbín, Fabián Carrizo, Cúper…

87 ¿A Bonavena lo conociste? -Eramos compinches, salíamos a bolichear con él y el Coco.

88 ¿Sos promotor de boxeo? -No, represento con unos amigos a un boxeador, Julio Domínguez, pero es un pibe. Lo bancamos y tenemos un porcentaje de la bolsa que cobra.

89 ¿Boxeo, burros o fútbol? -Siempre el fútbol.

90 ¿Cómo son las mesas en Rond Point y en La Raya? -Las mesas de La Raya son eternas. Es una mesa futbolera porque es un boliche futbolero de toda la vida. Aparte, hay un grupo que hace el preliminar en Rond Point para tomar algo. Es una mesa de amigos: Chiche, Merlo, Daulte, Basile, Pistola Vásquez, a veces voy yo.

91 ¿Coincidís con Merlo en que se puede tener sexo sólo hasta el lunes? -Un tipo casado no tiene problemas si lo hace el viernes. Ahora, si se trata de una aventura con una piba, que no es solo encamarse, sino tomar, salir y acostarse tarde, hasta lunes, martes y por ahí andamos.

92 ¿Los dirigentes eligen a los técnicos sólo por lo que saben o importan otras cosas? -Deberé corroborar con acciones lo que pensaba cuando era técnico y tenía dirigentes buenos y malos. Uno de los mejores fue Destéfano: no me preguntaba cómo formaba el equipo, y cuando venía la mala, me defendía. Ese es el dirigente que yo quiero ser con el técnico. Ojalá lo logre.

93 ¿Qué son los códigos del fútbol? -Si yo mando a un jugador a marcar el segundo palo y el tipo va al primero y nos meten un gol por el segundo, si no tuviera códigos lo mando en cana públicamente y digo que la culpa la tuvo Fulanito. Los códigos no me permiten hacerlo, me la tengo que comer, después lo agarro solo y lo mato. Los códigos deben existir.

94 Definí a Renato Cesarini. -Un maestro al que agarré de chico. Un tipo de otro tiempo. Se volvía loco cuando le pegabas mal a la pelota, venía con unos zapatos de mil dólares y te enseñaba dándole a la pelota o se ponía a hacer abdominales con un traje italiano.

95 Passarella.- Un tipo derecho, conmigo se portó bien. Después nos dejamos de frecuentar.

96 Grondona. -Tiene un brazo político increíble. Casi no lo había tratado, recién ahora tuve dos reuniones y me felicitó porque era la primera vez que un tipo de fútbol llegaba a presidente, tuvo una predisposición bárbara conmigo.

97 ¿Te arrepentís de haberle dejado en bandeja un título a San Lorenzo, cuando le ganaron 3-2 a River? -Me da mucha bronca, pero tengo las cosas claras: soy un profesional del fútbol y los jugadores no son hinchas, eran profesionales que jugaban para Huracán.

98 ¿Y vos cómo separaste al hincha del profesional? -Primero, es imposible decirle a un equipo que salga a perder. Segundo, ése era un grupo bárbaro, que estaba a un paso de clasificar para la Mercosur por primera vez en la historia. Había un incentivo. No podés hacer nada, por ahí rezás para que te ganen, pero los jugadores no piensan así.

99 ¿Vos interiormente no querías que ganaran? -Por supuesto: un verdadero hincha de Huracán no puede querer que San Lorenzo sea campeón, pero profesionalmente debía actuar distinto. Los jugadores sabían todo, y estaban expectantes de lo que les podía decir.

100 ¿Cómo se entiende que hayas tenido problemas en Huracán, donde fuiste protagonista de las tres vueltas olímpicas del club en el profesionalismo? -El único tipo que está indemne de todo en Huracán es Houseman, porque nunca participó de nada. En la entrada a la cancha, hay cuatro fotos: Brindisi, Babington, Quiroz y Mohamed, como cuatro símbolos de pibes del club que llegaron a sacarlo campeón. Dos en Primera y dos en el ascenso. Y los cuatro fuimos puteados. Quiza por estar tan expuestos.

 

Por Diego Borinsky: 24/08/2007

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