Arriba, de izquierda a derecha: Sergio García, Daniel Sperandio, Abelardo Carabelli, Rubén Rossi, Juan Simón y Hugo Alves. Abajo: Juan Barbas, Osvaldo Escudero, Ramón Díaz, Diego Maradona y Gabriel Calderón.


Argentina venía de ser rey del mundo en mayores. Menotti llevó a Diego para que lo asista a Ramón, los rodeó de jugadores cumplidores elegidos por Ernesto Duchini y con eso fue campeón.  

Argentina venía de ser rey del mundo en mayores. Menotti llevó a Diego para que lo asista a Ramón, los rodeó de jugadores cumplidores elegidos por Ernesto Duchini y con eso fue campeón.  


"Señores, ustedes ya son campeones, no me importa el resultado de este partido, ya han demostrado que son los mejores del mundo. Nada de patadas o locuras. Vayan, jueguen y me divierten a los 35.000 japoneses que están en las tribunas". Con esas palabras, el Flaco Menotti mandaba a la cancha a sus jóvenes muchachos para el partido final contra la Unión Soviética.

Así lo vivía el DT, y así supo trasmitírselo a los jugadores, quienes, encabezados por un Diego Maradona intratable, interpretaron a la perfección la línea que bajaba desde el banco y lo plasmaron en la cancha en cada uno de los partidos.

Veinte días antes de esa final, los japoneses sabían poco y nada de fútbol. Concluido ese encuentro, asociaban esa palabra a un apellido, Maradona, y los ojos parecían abrírseles de la emoción. Diego ganó el "Balón de oro" al mejor jugador y el "Botín de plata" por ser segundo en la lista de goleadores.

Pero no fue el único que acaparó premios. Ramón Díaz se llevó el "Botín de oro" por ser el máximo anotador y el "Balón de plata" al tercer mejor jugador del torneo. En la calles de todo el país se festejó como se había hecho un año atrás con el Mundial de mayores. Los madrugones grupales para seguir los partidos por TV fueron moneda corriente en esos días.

Además de Diego y Ramón, individualmente se destacaron Barbas, Escudero y Simón, pero fue importante el rol de cada uno, sobre todo sabiendo sus capacidades y sus limitaciones. El equipo arrancó con una goleada demoledora que sirvió para ganar confianza y se fue aceitando con el correr de los partidos. Cuando llegó el duelo decisivo, ya era una maquinita que funcionaba sola.

En dos años, Argentina le conocía el gustito a eso de ser campeón del mundo tanto a nivel mayor como juvenil. Quedaba claro que si al material que surgía naturalmente se le agregaba trabajo serio, los éxitos grandes eran sólo cuestión de tiempo.

La campaña

26/8 Grupo B. Argentina 5 - Indonesia 0
28/8 Grupo B. Argentina 1 - Yugoslavia 0
30/8 Grupo B. Argentina 4 - Polonia 1
2/9 Cuartos de final. Argentina 5 - Argelia 0
4/9 Semifinales. Argentina 2 - Uruguay 0
6/9 Final. Argentina 3 - Unión Soviétivca 1
 



LA PALABRA DEL DT

"Salió campeón del mundo el mejor fútbol del torneo. Esto quiere mi país"
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